Cada 5 de junio, el Día Mundial del Ambiente invita a reflexionar sobre los desafíos ambientales y a promover acciones concretas. En este marco, las empresas se consolidan como actores clave, no solo por el impacto de sus operaciones, sino también por su capacidad de impulsar cambios de hábitos entre sus colaboradores.
El ecocanje se presenta como una herramienta estratégica para fomentar la economía circular dentro de los espacios de trabajo, transformando residuos en recursos y generando conciencia ambiental.
Del residuo al recurso
Un ecocanje consiste en el intercambio de materiales recuperables por productos o beneficios. Su valor principal radica en visibilizar el potencial de los residuos cuando son correctamente separados y reincorporados a procesos productivos.
Ejemplo destacado: el aceite vegetal usado. Un solo litro puede contaminar hasta 1.000 litros de agua si se descarta de manera inadecuada. Sin embargo, cuando se recupera, puede convertirse en materia prima para biocombustibles y otros procesos circulares.
Caso Grupo DH
El Grupo DH llevó adelante la cuarta edición de su ecocanje interno, destinado a colaboradores de sus cinco empresas: DH-SH, Ecoser, Protegra, Santa Fe Aceites y SF Fertilizantes.
- Primera edición (2023): 113 litros recolectados.
- Última edición: 178 litros, un incremento superior al 50 %.
- Acumulado en cuatro años: más de 551 litros recuperados.
El aceite recolectado se reacondiciona en la planta de Capitán Bermúdez para transformarlo en biocombustible de segunda generación.
Participación activa
La dinámica es sencilla: por cada litro entregado, los participantes reciben presentes vinculados al cuidado ambiental, como:
- Plantas de viveros locales.
- Agendas de papel de piedra.
- Productos de dietética y bolsones de frutas y verduras.
- Stickers y objetos reciclados.
Más allá del incentivo, el verdadero valor está en la conciencia generada. Muchos colaboradores involucraron a familiares y vecinos, ampliando el alcance de la iniciativa y multiplicando las buenas prácticas ambientales.

Voces de la iniciativa
- Antonella Druetta, responsable de Sustentabilidad de DH-SH: “Lo más importante del ecocanje no es la cantidad de litros recuperados, sino la posibilidad de generar conciencia. Cuando logramos que una acción sencilla se transforme en un hábito, el impacto trasciende el lugar de trabajo”.
- Sebastián Soso, responsable de Comunicación de DH-SH: “Este tipo de acciones nos permite acercar la sustentabilidad a la vida cotidiana de las personas. La propuesta genera conversaciones y cambios de conducta que van más allá de la empresa”.
Impacto cultural y ambiental
El ecocanje fortalece una cultura organizacional alineada con la economía circular y demuestra que los cambios culturales pueden comenzar con acciones simples pero significativas.
Beneficios:
- Promueve la gestión responsable de residuos.
- Fomenta la participación activa de colaboradores.
- Genera impacto positivo dentro y fuera del ámbito laboral.
- Contribuye a la construcción de entornos más saludables y sostenibles.
El ecocanje en espacios de trabajo es una práctica que trasciende el intercambio de residuos por beneficios.
Representa un modelo de participación y conciencia ambiental, capaz de transformar hábitos cotidianos y consolidar la sustentabilidad como parte de la vida laboral y comunitaria.



