El INTA impulsa a los biofertilizantes como una alternativa sustentable que transforma la agricultura local en Jujuy

Productores de la Quebrada y la Puna avanzan hacia prácticas agrícolas más limpias mediante el uso de biofertilizantes. Investigadores del Ipaf NOA impulsan esta transformación acompañando a las comunidades con capacitaciones, ensayos de campo y protocolos de aplicación.

La iniciativa busca reducir la dependencia de insumos químicos y fortalecer suelos degradados por décadas de manejo convencional. El eje central es el bokashi, un biofertilizante fermentado que aprovecha residuos locales y microorganismos benéficos.

El objetivo es generar sistemas agrícolas más resilientes, mejorar los rendimientos y recuperar técnicas ancestrales que siempre priorizaron la armonía con el entorno.

El INTA impulsa a los biofertilizantes como una alternativa sustentable que transforma la agricultura local en Jujuy. Foto: El Tribuno.
El INTA impulsa a los biofertilizantes como una alternativa sustentable que transforma la agricultura local en Jujuy. Foto: El Tribuno.

Recuperar saberes y construir conocimientos sustentables

El trabajo científico reconoce el valor del conocimiento transmitido por los productores, que elaboran biopreparados desde hace generaciones. La investigación no parte de cero: se apoya en prácticas tradicionales y suma evidencia técnica para perfeccionarlas.

El Inta combina experimentos formales con la observación directa en fincas familiares, lo que permite evaluar dosis, rendimiento y efectos en cultivos locales. Este abordaje participativo facilita la adopción real de los biofertilizantes.

Los protocolos creados buscan estandarizar procesos que históricamente se hacían de manera artesanal, sin perder su esencia comunitaria ni su vínculo con los ciclos naturales.

Bokashi: un biofertilizante rápido, adaptable y accesible

El bokashi se diferencia del compost tradicional por su proceso acelerado: en solo dos semanas está listo para usar. Su elaboración se ajusta a los materiales disponibles en cada región, desde restos de cultivos andinos hasta subproductos de las Yungas.

Además de aportar nutrientes, incorpora microorganismos que regeneran el suelo y mejoran su estructura. En zonas con menos del 1% de materia orgánica, su uso marca una diferencia clave para sostener la productividad.

Aunque la dosis por planta es reducida, su impacto a nivel de hectárea es notable, especialmente en cultivos que requieren altos aportes de potasio o mejoras en la calidad final del producto.

Desafíos para cambiar modelos arraigados

La transición hacia bioinsumos enfrenta la presión de modelos convencionales basados en insumos de síntesis química. Muchos productores siguen condicionados por intermediarios y tiempos de mercado que dificultan el cambio.

A pesar de ello, los ensayos muestran mejoras claras en cultivos como ajo y papa, con aumentos en tamaño, peso y calidad. Ver los resultados en campo motiva a más productores a probar el sistema en pequeñas superficies.

El desafío está en romper la idea de que solo la tecnología de mercado garantiza productividad. La evidencia local demuestra que los biofertilizantes pueden ser rentables y sostenibles.

monocultivos
El INTA impulsa a los biofertilizantes como una alternativa sustentable.

Usos, aplicaciones y beneficios de los biofertilizantes

Los biofertilizantes se emplean para mejorar suelos empobrecidos, incrementar la disponibilidad de nutrientes y fortalecer la microbiota del terreno. Su aplicación puede ser periódica y adaptada a cada cultivo, favoreciendo un crecimiento más equilibrado.

Sirven para estimular raíces, mejorar la retención de agua y aumentar la capacidad del suelo para recuperarse tras ciclos intensivos. También reducen el uso de productos químicos que degradan la biodiversidad.

Entre sus beneficios destacan el bajo costo, la facilidad de producción local y su aporte a sistemas agrícolas más resilientes frente al cambio climático y la variabilidad hídrica.

Una herramienta clave para la agricultura del futuro

El avance del bokashi y otros biopreparados muestra un camino posible para regiones vulnerables donde la fertilidad disminuye rápidamente. Las prácticas regenerativas permiten sostener la producción sin comprometer los ecosistemas.

La integración de saberes locales y evidencia científica fortalece el tejido productivo y resguarda la cultura agrícola de la región. Esta estrategia promueve una agricultura más justa, autónoma y respetuosa del ambiente.

En un contexto global de suelos degradados, los biofertilizantes emergen como una solución accesible y de alto impacto para la seguridad alimentaria y la salud del planeta.

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