El Centro de Formación Profesional Casa del Joven difundió una invitación para participar en un curso de huertas agroecológicas en Viedma, Chubut.
Esta capacitación, ideal para jóvenes, principalmente, brindará conocimientos para aprender a cultivar sus propios alimentos de manera sostenible y a fortalecer los lazos con tu comunidad.
Curso de huertas agroecológicas: quiénes y cómo pueden inscribirse
El Curso de Huerta Comunitaria Agroecológica se dictará, desde la semana próxima (15 de septiembre) los lunes y miércoles de 15.00 a 18.00 horas. Se hará en la Huerta Comunitaria Fátima, ubicada en la calle 7 de Marzo 940.

Pueden inscribirse:
- Quienes tengan 16 años o más
- No es necesario tener conocimientos previos
Bajo el lema «Conectar con la tierra y crear juntos un futuro más verde», la propuesta busca fomentar la producción de alimentos sanos, el cuidado del ambiente y la construcción de un futuro más sostenible.
Cómo inscribirse en el curso
Para asegurar tu lugar en este curso de huerta, puedes inscribirte a través del formulario en línea o solicitar más información llamando al 2920-15258903.
Las ventajas de la huerta ecológica, una aliada implacable de la naturaleza
La agricultura orgánica o agroecológica no solo evita los insumos químicos que perjudican la salud humana y la biodiversidad, sino que también fortalece los ecosistemas. Al respetar los ciclos naturales y fomentar la vida en el suelo, este modelo regenerativo ayuda a reducir la contaminación y la pérdida de especies.
Es importante saber que el impacto positivo se refleja también en quienes consumen estos alimentos. Al no contener residuos tóxicos, las verduras y hortalizas orgánicas pueden comerse sin temor, incluso crudas, lo que refuerza el vínculo entre alimentación saludable y producción ética. En un contexto de crisis climática, esta práctica es una forma activa de mitigar los efectos del modelo agrícola industrial.
En el mismo sentido, los pulmones verdes en las ciudades, como parques, huertas urbanas, reservas naturales o corredores ecológicos, son fundamentales para contrarrestar los efectos de la urbanización.
Estos espacios actúan como filtros naturales que absorben dióxido de carbono, liberan oxígeno y capturan partículas contaminantes, mejorando la calidad del aire en zonas densamente pobladas.
Además de su función ambiental, contribuyen a regular la temperatura urbana. Las superficies vegetadas reducen el efecto de «isla de calor», común en ciudades con escasa cobertura arbórea, y ayudan a retener agua de lluvia, disminuyendo el riesgo de inundaciones. Esto favorece una infraestructura más resiliente frente al cambio climático.



