La diseñadora británica Stella McCartney, hija de Paul McCartney y pionera en prácticas ecológicas desde hace más de dos décadas, advirtió que la sostenibilidad ha desaparecido de la agenda de la moda. En una entrevista con The Times, lamentó que la producción acelerada y el consumo masivo hayan desplazado el foco ambiental, justo cuando el impacto de la industria textil sobre el planeta es más grave que nunca.
“Si de verdad quisiera ser sostenible, no fabricaría nada”, señaló con ironía, subrayando que la protección animal y ambiental deberían ser inseparables.
Reconocimientos y trayectoria
En las últimas semanas, McCartney fue distinguida como embajadora de mercados sostenibles por el rey del Reino Unido y recibió la Legión de Honor de Emmanuel Macron. Además, apareció en la portada de Time y mantiene su rol como asesora del grupo LVMH.
Su carrera comenzó en los años noventa, marcada por críticas y acusaciones de nepotismo. Sin embargo, logró consolidar un estilo propio influenciado por su madre, Linda McCartney, quien dejó huella en detalles como las faldas vaqueras y tejidos de punto.
El desafío de la moda ultrarrápida
El auge de la fast fashion ha desplazado los avances ambientales. Según el Circularity Gap Report 2024, entre 2016 y 2021 el consumo global de textiles alcanzó el 79% de todo lo empleado en el siglo XX. Grandes marcas como H&M reconocen su responsabilidad: Ann-Sofie Johansson afirmó que el objetivo es invertir para ser parte de la solución.
McCartney insiste en que la innovación técnica es clave para revertir esta tendencia. Su próxima colección con H&M, que se lanzará en mayo, incluye:
- Algodón orgánico y regenerativo.
- Abalorios y lentejuelas recicladas.
- Sustituto del cuero a base de aceite vegetal reciclado y paja agrícola.
La colaboración busca democratizar la moda sostenible, con precios más accesibles que los habituales en el lujo.

Innovación en materiales
La firma McCartney ha incorporado:
- Biocuero fermentado y biodegradable.
- Fibras de micelio.
- Alternativas vegetales al cuero animal.
La diseñadora reconoce que estos avances requieren inversión adicional: “Trabajar de forma sostenible cuesta más. Colaborar con innovadores tiene un precio”.
Obstáculos económicos
A pesar de su liderazgo en sostenibilidad, la marca enfrenta dificultades financieras. Desde 2017 no registra beneficios y en 2024 las pérdidas antes de impuestos alcanzaron los USD 42 millones, frente a los 25 millones del año anterior.
Stella McCartney se mantiene como una de las voces más influyentes en la moda sostenible, denunciando la pérdida de foco ambiental y defendiendo la necesidad de innovar en materiales y procesos. Su apuesta por colaboraciones estratégicas y precios más accesibles busca demostrar que la sostenibilidad no debe ser elitista, sino un camino compartido por toda la industria.



