Ventanas eficientes: el rol clave del PVC en el ahorro energético del hogar en invierno

A la hora de pensar en una vivienda sustentable, las ventanas son más que un recurso estético: son elementos eficientes para el confort térmico y el consumo energético.

Está comprobado que la climatización representa cerca del 50 % del gasto energético hogareño, y que más de un tercio de las pérdidas y ganancias térmicas se produce a través de aberturas mal diseñadas o con materiales poco eficientes.

Por eso, la elección de los materiales adecuados en carpinterías resulta determinante. Según Miguel García, director ejecutivo de la Asociación Argentina del PVC (AAPVC), “el tipo de marco o perfil, junto al vidrio (DVH o TVH), los herrajes y el sistema completo de aberturas influyen directamente en la aislación térmica y el ahorro energético”.

PVC: eficiencia y durabilidad al servicio de la sustentabilidad

Uno de los materiales más recomendados para ventanas es el PVC, por su alto rendimiento térmico, larga vida útil y bajo impacto ambiental. De acuerdo con AAPVC, más del 65 % de sus aplicaciones superan los 50 años de uso, y muchas pueden alcanzar el siglo.

Los principales beneficios del PVC incluyen:

  • Eficiencia energética: su baja conductividad térmica impide las filtraciones de frío en invierno y de calor en verano. Esta propiedad permite reducir la necesidad de calefacción o aire acondicionado, lo que se traduce en menor consumo y facturación energética.
  • Aislamiento acústico: además del térmico, su estructura contribuye a reducir significativamente los ruidos externos, especialmente útil en zonas urbanas o cercanas al tránsito.
  • Durabilidad y resistencia: resiste a la radiación solar, la humedad, el desgaste y los cambios climáticos, sin perder funcionalidad ni estética.
  • Impacto ambiental positivo: el PVC es 100 % reciclable y su proceso de fabricación requiere menos energía que otros materiales, reduciendo la huella de carbono del edificio.

Ventanas eficientes, edificios sostenibles

El uso de ventanas de PVC no solo mejora la eficiencia energética, sino que aporta al conjunto de variables que definen un edificio sostenible: calidad del aire interior, confort térmico y acústico, salud de los habitantes y flexibilidad arquitectónica.

«Las ventanas de PVC contribuyen a la salud, el bienestar y la eficiencia de los hogares y oficinas. Son un componente estratégico para construir viviendas que cuiden el ambiente y a quienes las habitan», concluye García.

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