Vida sostenible en el mar: tomó un catamarán de los años 70 y lo convirtió en un hogar autosuficiente con energía solar

Simon, un joven que antes vivía en una furgoneta viajando por distintos lugares, decidió dar un giro radical: abandonar la vida terrestre y construir su propio hogar autosuficiente en el mar. Para ello compró un catamarán Wharram Oro 47 de 1976, conocido como Old Dog, que llevaba más de una década abandonado.

Pagó 5.000 dólares canadienses por un barco que parecía en ruinas, pero que conservaba una estructura sólida. Con paciencia y visión, lo transformó en un refugio autosuficiente capaz de navegar sin depender de combustibles fósiles.

Reconstrucción total

La remodelación fue profunda:

  • Reemplazó las quillas.
  • Quitó cientos de kilos de pintura.
  • Renovó cada centímetro de la cubierta.
  • Reforzó el casco con contrachapado, cedro, epoxi y fibra de vidrio.

Simon describe la experiencia como si el barco se hubiera “construido al ser reconstruido”, una obra que terminó siendo más suya que del astillero original.

Energía solar como motor

El cambio más radical fue retirar el motor diésel y sustituirlo por un sistema eléctrico alimentado por 16 paneles solares de 330 vatios cada uno, capaces de generar 5.280 vatios de potencia. Estos cargan un banco de baterías de litio de 20 kWh, suficiente para:

  • Propulsar el barco con un motor eléctrico de 12 kWh.
  • Alimentar electrodomésticos como horno de inducción, lavadora y equipos de producción de agua.

La propulsión es limitada: alcanza entre 3,5 y 4 nudos antes de que las baterías sufran esfuerzo, equivalente a unos 7 u 8 caballos de fuerza. Sin embargo, ofrece autonomía y disciplina energética.

hogar autosuficiente
Simon dejó la vida terrestre para construir su hogar autosuficiente en el mar.

Un hogar autosuficiente

El catamarán cuenta con:

  • 4 literas.
  • Una cocina amplia.
  • Área de estar.
  • Sala mecánica.
  • Baño con lavadora.

En verano, el sistema fotovoltaico genera suficiente electricidad para navegar hasta 50 km por el estrecho de Georgia hasta Vancouver sin gastar reservas de batería.

Filosofía de vida

Para Simon, vivir en el mar es más que una aventura: es una declaración de autonomía. Su proyecto cuestiona la dependencia de los combustibles fósiles y propone un estilo de vida que respeta la naturaleza, aprovecha sus recursos y reduce la huella ambiental.

El Old Dog no es solo un barco restaurado, sino un ejemplo de cómo la innovación y la convicción personal pueden transformar un “patito feo” en un símbolo de sostenibilidad. Simon demuestra que la autosuficiencia energética y la vida en armonía con el entorno son posibles, incluso sobre un catamarán de los años 70.

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