Durante las negociaciones de la COP30 en Belém, Brasil, la red C40 Cities, que reúne a casi 100 alcaldes de todo el mundo, instó a los gobiernos nacionales a impulsar un plan global creíble para acabar con la dependencia de los combustibles fósiles.
La organización respaldó el llamado del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y advirtió que los impactos de la crisis climática ya se sienten con fuerza en las ciudades.
De la COP28 a la COP30: convertir compromisos en acción
Los alcaldes recordaron el histórico acuerdo alcanzado en la COP28, que fijó como metas triplicar la capacidad de energía renovable y duplicar la eficiencia energética para 2030. En Belém, subrayaron que la COP30 debe ser el momento de transformar la ambición en acción, con un plan para la eliminación gradual, justa y equitativa de los combustibles fósiles, en colaboración con gobiernos locales y regionales.
Las ciudades miembros de C40 se comprometieron a reducir a la mitad su consumo de combustibles fósiles para finales de la década, priorizando aquellas ubicadas en países más responsables del cambio climático. Según la red, las ciudades avanzan cinco veces más rápido que los gobiernos nacionales en la reducción de emisiones per cápita, demostrando que un futuro libre de combustibles fósiles no solo es posible, sino que ya está en marcha.
Liderazgo urbano en la transición energética
Las ciudades C40 ya están implementando medidas concretas para reducir el uso de combustibles fósiles y acelerar la transición hacia la energía limpia:
- Electrificación del transporte público y capacitación de mujeres conductoras en Bogotá.
- Comunidades solares en favelas de Río de Janeiro con la iniciativa RevoluSolar.
- Minirredes solares y cocinas limpias en Johannesburgo, beneficiando a más de 12.000 hogares.
- Planificación barrial en Ámsterdam para que 550.000 hogares dejen de depender del gas natural hacia 2040.
- Protección social en Lagos con transporte subvencionado y atención sanitaria gratuita para 500.000 hogares vulnerables.
Estas acciones muestran que las ciudades no solo planifican la transición, sino que la lideran en tiempo real, enfrentando intereses de la industria fósil, combatiendo la desinformación y utilizando herramientas legales para exigir responsabilidades a los principales contaminadores.

Una transición justa e inclusiva
Los alcaldes remarcaron que la transición hacia energías limpias debe ser justa e inclusiva:
- Capacitación de trabajadores para empleos verdes de calidad.
- Distribución equitativa de los beneficios económicos de la energía limpia.
- Participación activa de comunidades, sindicatos y sociedad civil.
La hoja de ruta global debe atender las necesidades del Sur Global, garantizar financiación a gran escala y asegurar que la transición llegue a los sectores más vulnerables.
Voces en la COP30
Caterina Sarfatti, directora general de Inclusión y Liderazgo Global de C40 Cities, afirmó:
“Brasil está enviando un mensaje contundente: el mundo debe convertir los compromisos en acciones y poner fin a la era de los combustibles fósiles. Las ciudades están listas para liderar esta transición justa hacia un futuro de energía limpia”.
Por su parte, el alcalde de Londres y copresidente de C40, Sadiq Khan, declaró en la Cumbre Mundial de Alcaldes C40 en Río de Janeiro:
“Quienes destruyen el clima quieren atarnos a los combustibles fósiles del pasado. Pero organizaciones como C40 nos ofrecen libertad, dignidad y esperanza: la libertad de pagar menos y gozar de mejor salud; la dignidad de un empleo verde seguro y bien remunerado; la esperanza de un mañana más justo, limpio y próspero”.
La COP30 en Belém marca un punto de inflexión: las ciudades C40 reclaman un papel central en la eliminación gradual de los combustibles fósiles y demuestran que la transición energética ya está en marcha.
El desafío ahora es que los gobiernos nacionales diseñen una hoja de ruta ambiciosa y colaborativa que convierta los compromisos en acciones concretas, garantizando que la transición sea justa, inclusiva y efectiva. Las ciudades, responsables de más del 80% de las emisiones energéticas, están preparadas para liderar el cambio desde las calles, las comunidades y la vida cotidiana de millones de personas.



