Durante el tercer trimestre de 2025, Estados Unidos registró una expansión sin precedentes de la energía fotovoltaica. En apenas tres meses se incorporaron 11,7 GW solares, marcando uno de los períodos más activos de su historia reciente.
De acuerdo con el informe «US Solar Market Insight – Executive Summary Q4 2025», el crecimiento interanual alcanzó el 20% y el salto respecto al trimestre previo fue aún mayor. La energía solar se afirmó como la principal fuente de nueva capacidad eléctrica del país durante el año.
Este avance refleja un cambio estructural en la matriz energética estadounidense, donde las renovables ganan terreno frente a los combustibles fósiles y reducen la huella de carbono del sistema eléctrico.

La fotovoltaica lidera las nuevas incorporaciones a la red
Entre enero y septiembre de 2025, la energía solar explicó más de la mitad de toda la nueva capacidad eléctrica instalada. Si se suma el almacenamiento energético, ambas tecnologías concentraron la gran mayoría de las incorporaciones.
Este fenómeno muestra una transición acelerada hacia fuentes limpias, más resilientes y con menores impactos ambientales. La combinación de solar y baterías fortalece la seguridad energética.
El predominio de estas tecnologías también responde a su rápida implementación y a su capacidad para adaptarse a distintas escalas, desde grandes plantas hasta instalaciones distribuidas.
Producción nacional y desafíos industriales
El crecimiento no se limitó a las instalaciones. Estados Unidos amplió de forma significativa su capacidad de fabricación de módulos solares, fortaleciendo la cadena de valor dentro del país.
La puesta en marcha de nuevas plantas permitió completar etapas clave del proceso productivo, reduciendo la dependencia externa y el impacto ambiental del transporte de insumos.
Sin embargo, la demanda interna aún supera la oferta local, lo que evidencia que la transición industrial sigue en construcción y requiere planificación a largo plazo.
Segmentos que crecen y otros que se desaceleran
Las grandes plantas solares fueron el principal motor del trimestre, con una expansión muy superior a la de otros segmentos. Estados con alta radiación y marcos favorables concentraron gran parte de los proyectos.
El sector residencial mostró señales de desaceleración, afectado por limitaciones logísticas y disponibilidad de equipos. Aun así, mantiene un rol clave en la generación distribuida.
Los proyectos comunitarios y comerciales avanzaron a un ritmo más moderado, aunque siguen siendo relevantes por su impacto social y su capacidad de democratizar el acceso a la energía limpia.

Energía fotovoltaica en el mundo: países que marcan el camino
Más allá de Estados Unidos, varios países se destacan por su apuesta sostenida a la energía solar. China lidera a nivel global tanto en capacidad instalada como en fabricación de paneles.
Alemania continúa siendo un referente europeo, con una fuerte integración de la fotovoltaica en techos urbanos y sistemas descentralizados. Su modelo prioriza eficiencia y participación ciudadana.
España, Australia y Chile también sobresalen por su alto aprovechamiento del recurso solar, demostrando que la fotovoltaica es una herramienta clave para reducir emisiones y diversificar matrices energéticas.
Beneficios ambientales y sociales de la expansión solar
La energía fotovoltaica reduce de forma directa las emisiones de gases de efecto invernadero y la contaminación del aire. Su despliegue contribuye a mitigar el cambio climático.
Además, promueve economías locales, genera empleo verde y disminuye la dependencia de recursos no renovables. Su impacto positivo se extiende más allá del sector energético.
El desafío futuro será sostener este crecimiento con reglas claras, infraestructura adecuada y una visión ambiental integral que consolide a la energía solar como eje de la transición ecológica.



