La energía fotovoltaica atraviesa una etapa de expansión sin precedentes y se posiciona como uno de los pilares del sistema energético global.
A finales de 2024, la capacidad instalada acumulada alcanzó los 2.260 GW, un volumen suficiente para cubrir al menos el 10% de la demanda eléctrica mundial durante 2025.
Además, el último año volvió a romper récords, ya que se incorporaron entre 553 y 601 GW de nueva potencia. De este modo, el crecimiento superó ampliamente al de 2023 y duplicó el ritmo registrado apenas dos años antes.
Este avance sostenido refleja una transición que ya no es marginal, sino estructural, impulsada por decisiones políticas, innovación tecnológica y escalas industriales sin precedentes.

Energía fotovoltaica: electricidad limpia y reducción de emisiones
Con una capacidad superior a los 2,2 teravatios al comenzar 2025, la fotovoltaica permitió generar alrededor de 2.950 TWh de electricidad solar en 2024. En consecuencia, se evitó la emisión de más de 1.000 millones de toneladas de dióxido de carbono.
Este volumen equivale a cerca del 2,8% de todas las emisiones energéticas globales, lo que refuerza el papel de la energía solar en la mitigación del cambio climático. Así, la fotovoltaica dejó de ser una promesa para convertirse en una herramienta concreta de descarbonización.
El crecimiento acelerado se explica por la combinación de políticas climáticas más exigentes, la fuerte caída de los costos de los módulos y las estrategias industriales adoptadas en China para absorber su enorme capacidad de fabricación.
Desafíos de integración y tensiones industriales
Sin embargo, el avance también expuso límites del sistema eléctrico actual. Durante 2024 se registraron niveles récord de vertido de energía en varios países, evidenciando la necesidad de reforzar redes, almacenamiento y flexibilidad de la demanda.
Al mismo tiempo, la industria enfrentó una fuerte turbulencia económica. La sobrecapacidad iniciada en 2023 derivó en precios de módulos extremadamente bajos, poniendo en riesgo la viabilidad de numerosos fabricantes.
Hacia finales de 2024 comenzaron a observarse señales de estabilización, aunque el equilibrio entre expansión y sostenibilidad industrial sigue siendo un desafío central.

Mercados líderes y expansión geográfica
China se mantuvo como el principal motor del crecimiento, con entre 309 y 357 GW instalados solo en 2024, lo que representó cerca del 60% de las nuevas incorporaciones globales. A continuación, la Unión Europea sumó 66 GW, con Alemania, España, Italia, Francia y Polonia como mercados destacados.
Por su parte, Estados Unidos añadió 47 GW, mientras que India incorporó 32 GW. En conjunto, unos 35 países ya operan mercados anuales a escala de gigavatios y más de 40 superan los 4 GW acumulados. Esta diversificación geográfica consolida a la fotovoltaica como una tecnología verdaderamente global.
Innovación, usos duales y empleo
En el plano tecnológico, la eficiencia continuó mejorando. La tecnología de tipo n representó el 70% de la producción mundial y los módulos bifaciales superaron el 75% de la fabricación global.
A la vez, ganaron protagonismo aplicaciones de uso dual como la agrovoltaica, la fotovoltaica flotante y la integración en infraestructuras, que permiten compatibilizar energía, suelo y alimentos. En paralelo, avanzan proyectos de hidrógeno y amoníaco verdes basados en solar.
Finalmente, el impacto social también creció. El empleo vinculado al sector alcanzó 9,1 millones de puestos en 2024, consolidando a la fotovoltaica como una pieza central, presente y activa, de la transición energética mundial.



