Las energías renovables superan al carbón: el planeta entra en una nueva era eléctrica global que cuida del medio ambiente

Por primera vez en la historia, las energías renovables generaron más electricidad que el carbón a nivel mundial durante el primer semestre de este año. El hito, confirmado por el centro de estudios energéticos Ember, marca una nueva era en la transición energética global.

Aunque la demanda eléctrica crece en todos los continentes, la expansión de la energía solar y eólica fue tan intensa que cubrió el 100% del aumento de consumo y logró reducir, aunque ligeramente, la quema de carbón y gas.

Sin embargo, el panorama sigue siendo desigual. Mientras China e India lideran la adopción de fuentes limpias, las potencias industriales de Occidente, como Estados Unidos y la Unión Europea, aumentaron su dependencia de los combustibles fósiles.

China, pese a continuar ampliando sus plantas de carbón, incorporó más capacidad solar y eólica que el resto del mundo combinado. Este avance permitió que su crecimiento en energías limpias superara la demanda interna, reduciendo su uso de combustibles fósiles en un 2%.

Desarrollo en energías renovables en Chaco
Desarrollo en energías renovables en la nueva era eléctrica global.

El auge solar del Sur Global

El impulso más fuerte proviene de los países de bajos ingresos, responsables ya del 58% de la generación solar mundial. La caída drástica en el costo de los paneles —un 99,9% desde 1975— permitió que regiones enteras se electrifiquen con energías limpias en solo unos años.

Pakistán, por ejemplo, duplicó en 2024 sus importaciones de paneles solares, alcanzando una capacidad de generación equivalente a un tercio de toda su red eléctrica. África también vive un auge: Sudáfrica encabeza la transición, seguida por Nigeria, que ya genera suficiente energía solar para abastecer a casi dos millones de hogares europeos.

En el norte del continente, países como Argelia, Zambia y Botsuana multiplicaron sus importaciones de paneles solares en los últimos doce meses. La rapidez del cambio demuestra que la energía limpia ya no es un lujo tecnológico, sino una herramienta de desarrollo sostenible.

No obstante, esta transformación trae consigo desafíos. En Afganistán, el uso masivo de bombas solares redujo el nivel freático, comprometiendo el acceso al agua. Expertos advierten que sin una gestión sostenible, los beneficios de la energía solar podrían derivar en nuevos desequilibrios ambientales.

Estados Unidos y Europa, a contramano

En contraste, Estados Unidos y la Unión Europea enfrentan un retroceso temporal. El bajo rendimiento de la energía eólica e hidroeléctrica, sumado al aumento de la demanda eléctrica, obligó a reactivar centrales de carbón y gas.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) revisó a la baja su pronóstico de crecimiento renovable para EE.UU., reduciéndolo a la mitad respecto a las proyecciones iniciales. Las políticas energéticas y las tasas de interés más altas también encarecieron el desarrollo de nuevos parques eólicos.

A diferencia de la energía solar, cuyos costos cayeron en picada, las turbinas eólicas apenas redujeron sus precios un tercio en la última década. Además, los períodos prolongados sin viento —especialmente en invierno— siguen siendo un reto técnico y financiero.

Mientras tanto, China se consolida como potencia indiscutible en tecnologías limpias. Solo en agosto de 2025 exportó más de 20.000 millones de dólares en vehículos eléctricos, baterías y paneles solares, duplicando el valor de sus ventas respecto al año anterior.

Energías renovables en Cuba y el objetivo para 2035.
Las energías renovables son las protagonistas de la nueva era eléctrica global.

De los molinos a los paneles: una breve historia de las energías renovables

La historia de las energías renovables se remonta a siglos atrás. Antes del carbón y el petróleo, el ser humano ya aprovechaba el viento, el agua y el sol para generar movimiento y calor. Los molinos de viento, usados desde la Edad Media para moler grano, fueron los precursores de las actuales turbinas eólicas.

En el siglo XIX, el desarrollo de la energía hidroeléctrica transformó el paisaje industrial de Europa y América, convirtiéndose en la primera gran fuente de electricidad limpia. Décadas después, en 1954, científicos estadounidenses crearon la primera célula solar de silicio, marcando el inicio de la energía fotovoltaica moderna.

El impulso real llegó en la década de 1970, tras la crisis del petróleo. Gobiernos y científicos comenzaron a invertir en fuentes alternativas para reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Con el nuevo siglo, la combinación de innovación tecnológica y urgencia climática aceleró el cambio.

Hoy, la solar y la eólica dominan la expansión energética global. Las mejoras en almacenamiento, redes inteligentes y movilidad eléctrica convirtieron lo que antes era utopía ecológica en realidad industrial. El planeta, por primera vez, genera más energía limpia que contaminante.

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