Un equipo de la Universidad de California Santa Barbara ha desarrollado una molécula capaz de capturar la energía del sol, almacenarla durante horas y liberarla posteriormente en forma de calor.
El hallazgo, publicado en Science, podría transformar la manera en que se aprovecha la energía renovable, superando una de las principales limitaciones de la energía solar: su disponibilidad solo durante el día.
El principio de funcionamiento
La molécula modificada, llamada pirimidona, pertenece a la línea de investigación conocida como almacenamiento solar térmico molecular (MOST).
- Cuando recibe radiación solar, la molécula cambia de configuración y guarda la energía en sus enlaces químicos.
- Ese estado “cargado” puede mantenerse estable durante horas.
- Al recibir un estímulo (calor o catalizador), la molécula regresa a su forma original y libera la energía acumulada en forma de calor.
Este proceso es reversible y reutilizable, lo que significa que la molécula puede cargarse y descargarse múltiples veces sin degradarse.
Inspiración en la naturaleza
Los investigadores se inspiraron en procesos presentes en el ADN, cuyos componentes reaccionan a la radiación ultravioleta cambiando temporalmente de forma.
Con modelos computacionales desarrollados junto al químico Ken Houk, optimizaron la transformación molecular para capturar energía solar de manera más eficiente.

Potencial energético
El material alcanza una densidad energética de 1,6 megajulios por kilogramo, superior a la de muchas baterías de ion-litio. En pruebas de laboratorio, el calor liberado fue suficiente para hervir agua en condiciones ambientales, demostrando su aplicabilidad práctica.
Los científicos comparan su comportamiento con un resorte mecánico: la luz solar lo “comprime” y lo deja cargado de energía, que se libera cuando la molécula regresa a su estado original.
Aplicaciones posibles
- Calefacción doméstica: el material podría integrarse en sistemas para calentar agua o ambientes.
- Colectores solares urbanos: al disolverse en agua, podría circular por instalaciones en techos de edificios, almacenando energía durante el día y liberándola por la noche.
- Economía energética: su uso permitiría reducir la dependencia de baterías eléctricas y combustibles fósiles.
Implicaciones para la transición energética
Si futuras investigaciones confirman su estabilidad y eficiencia a gran escala, esta tecnología podría convertirse en una alternativa disruptiva para el almacenamiento de energía solar. En lugar de depender exclusivamente de baterías, el futuro energético podría apoyarse en moléculas diseñadas para capturar y liberar energía bajo demanda.
La creación de esta molécula marca un paso decisivo hacia un modelo energético más sostenible. Al permitir almacenar la energía solar en enlaces químicos y liberarla en forma de calor cuando se necesita, abre nuevas posibilidades para la descarbonización y la innovación tecnológica en energías renovables.



