En la localidad de Níjar (Almería, España) se llevó a cabo un ensayo al aire libre que demostró el potencial de un nuevo material para reducir el calor urbano extremo.
Bajo condiciones extremas de radiación solar —más de 1000 W/m² durante varias horas— se comparó su desempeño frente al cemento convencional. El resultado fue contundente: mientras el cemento superó los 56 °C, el nuevo material se mantuvo en torno a los 40 °C, es decir, 16 grados menos en la misma superficie.
Este hallazgo no solo representa una diferencia térmica significativa, sino que también abre la puerta a soluciones prácticas para mitigar el efecto isla de calor urbano, un fenómeno que afecta cada vez más a las ciudades densamente pobladas.
Cómo funciona
El estudio, publicado en Cleaner Materials en 2026 y liderado por el investigador G. Goracci, explica que el material:
- Refleja más radiación solar y absorbe menos calor.
- Libera calor hacia la atmósfera sin consumir energía, evitando acumulación térmica.
- Se fabrica a partir de residuos industriales, prescinde del clínker tradicional y captura CO₂ durante su formación, reduciendo su impacto ambiental.
En términos simples: entra menos calor y el que entra se disipa mejor, lo que mantiene la superficie más fresca incluso en condiciones extremas.

Impacto en las ciudades
Las superficies urbanas —calles, aceras, tejados— funcionan como acumuladores de calor durante el día y lo liberan por la noche, dificultando el descenso de la temperatura. Reducir este efecto puede:
- Disminuir la sensación térmica en verano.
- Reducir el consumo energético ligado al aire acondicionado.
- Romper el “bucle peligroso” en el que más calor implica más refrigeración y mayores emisiones.
El material podría aplicarse en pavimentos, cubiertas y fachadas, especialmente en regiones cálidas como el sur de España, donde la radiación solar es intensa.
Viabilidad y desafíos
Los ensayos confirman que el material tiene resistencia suficiente para usos básicos en construcción, pero los investigadores advierten que aún es necesario:
- Validar su durabilidad a largo plazo.
- Analizar su viabilidad industrial y costes para una producción a gran escala.
Almería se consolida como un entorno clave para probar estas soluciones en condiciones de clima extremo, ofreciendo datos valiosos para futuras aplicaciones en otras ciudades mediterráneas y de climas cálidos.
El experimento demuestra que actuar sobre los materiales de construcción puede ser una herramienta poderosa contra el calor urbano. Aunque no enfría el aire directamente, sí evita que las superficies acumulen y liberen calor excesivo, convirtiéndose en parte activa de las estrategias de adaptación al cambio climático.



