Una innovación veterinaria desarrollada por especialistas de la Universidad Nacional de Mar del Plata fue premiada por su interesante solución.
Se trata del proyecto que desarrolla una vacuna experimental contra la toxoplasmosis en ovinos, que ganó el premio BioVet Arnaldo Colusi 2025.
La innovación utiliza plantas de tabaco como biofábricas naturales, una tecnología que promete revolucionar la sanidad animal y mejorar la seguridad alimentaria.
El reconocimiento fue otorgado por la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) bonaerense y la empresa Bedson S.A.
Se trata de la tercera edición de estos premios dedicados a la innovación veterinaria y la producción animal sustentable en universidades con sede en la provincia de Buenos Aires.
La iniciativa está enfocada en la mejora de la productividad y calidad de vida de rumiantes, porcinos, aves y peces.

Una innovación veterinaria que transforma plantas en fábricas de vacunas
El proyecto liderado por Ignacio Gual, docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de Balcarce, emplea un método innovador.
Según explicó Gual a La Capital: «A la planta de tabaco se le inserta un gen para que exprese una proteína o antígeno: el de Toxoplasma gondii«.
«Dándole al ovino aquella planta, la oveja genera anticuerpos y células contra ese antígeno», detalló.
«Así, ante una infección, el animal podrá controlar más fácilmente la enfermedad«, precisó el investigador.
Esta técnica de innovación veterinaria representa una alternativa más accesible y sustentable frente a los métodos tradicionales de producción de vacunas.

Por qué es importante prevenir la toxoplasmosis
La toxoplasmosis es una enfermedad parasitaria que afecta tanto a animales como a humanos.
Según detalló Gual a La Capital: «La infección es transmitida, principalmente, a través de la materia fecal del gato, pero también se puede contagiar por ingestión de carne ovina infectada mal cocinada».
El riesgo es especialmente grave en mujeres embarazadas, ya que el feto puede desarrollar problemas de salud severos.
Por eso, una vacuna efectiva para ovinos contribuiría directamente a prevenir el contagio en humanos mediante la producción de carne segura para consumo.
El proyecto detalla: «Una vacuna contra la toxoplasmosis para pequeños rumiantes a base de plantas ayudaría a prevenir la infección en humanos mediante la producción de carne segura para consumo, y a controlar el impacto productivo de la enfermedad en ovinos».
Además, la enfermedad genera importantes pérdidas productivas en el sector ovino, causando abortos e infecciones fetales.
Innovación veterinaria: resultados prometedores y próximas etapas
Los ensayos iniciales demostraron la eficacia del desarrollo.
Los investigadores administraron la vacuna a corderos y realizaron análisis de sangre periódicos para medir la respuesta inmunitaria humoral, es decir, los niveles de anticuerpos que generó la vacuna.
Finalmente, midieron el nivel de infección, es decir, la cantidad de ADN en los distintos tejidos, y evaluaron las lesiones que produjo el parásito.
Los resultados fueron contundentes:
- Los animales vacunados presentaron muy pocas o ninguna lesión
- Los corderos no vacunados mostraron lesiones significativas
- Se confirmó menor presencia del parásito en animales vacunados
- La protección generada quedó demostrada científicamente
Esto confirmó el efecto protector del desarrollo en la primera etapa de ensayos.
La investigación avanza ahora hacia una fase crucial.

«Lo que vamos a hacer ahora es vacunar ovejas, preñarlas e inocularlas con Toxoplasma gondii durante la preñez», explicó Gual a La Capital.
El objetivo es evaluar «la protección que generan ante la transmisión congénita, es decir, hacia el feto; y la protección contra el aborto, infección o lesiones en los fetos».
Esta fase resulta fundamental para determinar la efectividad real de la vacuna en condiciones productivas y analizar la salud fetal.
Un proyecto colaborativo de todas las áreas
El desarrollo se lleva adelante de manera colaborativa entre la Facultad de Ciencias Agrarias de Balcarce, el INTECH (Instituto Tecnológico de Chascomús) y el IPADS (Instituto de Innovación para la Producción Agropecuaria y el Desarrollo Sostenible) del INTA Balcarce.
Este último es una unidad integrada con la Facultad de Ciencias Agrarias de la Unmdp.
El equipo integra especialistas en veterinaria, biología molecular y biotecnología vegetal, iniciado en 2023.
El premio de u$s 5000 permitirá culminar la fase experimental de este proyecto interinstitucional e interdisciplinario.
Este reconocimiento impulsa la continuidad de un trabajo que combina diferentes disciplinas científicas en pos de la innovación veterinaria.
Cuentan con el respaldo de instituciones clave del sector:
- Federación Lanera Argentina
- Mesa Ovina Nacional
- Mesa Ovina Mar y Sierras
- Prolana
- INTA
«Contamos con cartas de aval en apoyo al proyecto por parte de instituciones clave del sector productivo y científico», agregó Gual.
Por su carácter innovador, sus potenciales beneficios y la relevancia de la toxoplasmosis en el enfoque de «Una Salud», este proyecto resulta de interés para laboratorios de diagnóstico de enfermedades humanas y animales.
También despierta interés en empresas productoras de vacunas para uso veterinario y humano, así como para organismos de investigación que deseen replicar el ensayo con otros agentes patógenos.



