Científicos buscan volver a congelar el Ártico para frenar el aumento del nivel del mar mediante engrosamiento del hielo

En un intento audaz por mitigar el impacto del cambio climático, científicos están explorando métodos para volver a congelar el Ártico. Este proyecto, que en principio parece salido de una novela de ciencia ficción, busca frenar el aumento del nivel del mar mediante el engrosamiento del hielo ártico.

Volver a congelar el Ártico: una misión crucial

El enfoque del grupo Real Ice, con sede en la Bahía de Cambridge, Nunavut, Canadá, consiste en bombear agua del mar sobre el hielo durante el invierno. Financiado por la agencia británica ARIA y en colaboración con la Universidad de Cambridge, este proyecto busca aumentar la resistencia del hielo ante el deshielo estacional.

En sus pruebas iniciales, el equipo logró aumentar el grosor del hielo en unos 50 centímetros al verter aproximadamente 50,000 toneladas de agua del océano sobre una capa natural de 1.5 metros. Aunque aún es temprano para declarar el éxito, esto representa un avance significativo en una región donde cada semana de hielo cuenta.

La técnica aprovecha la diferencia de temperatura entre el aire ártico y el agua marina. Durante los fríos inviernos, el agua bombeada se congela rápidamente al estar en contacto con el aire. Esto no pretende crear hielo nuevo, sino reforzar el ya existente para retrasar su fusión veraniega.

El hielo marino desempeña un papel crucial como espejo natural, reflejando la luz solar de regreso al espacio. Sin embargo, a medida que el hielo se reduce, el oscuro océano absorbe más calor, intensificando el calentamiento global.

Las estadísticas son alarmantes. Según Climate.gov, la cobertura de hielo ártico en verano ha disminuido cerca de un 13% por década desde que comenzaron los registros satelitales. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) advierte que el Ártico podría experimentar veranos sin hielo antes de 2050.

La investigación en Cambridge Bay se enfrenta a temperaturas extremas que alcanzan los 40 grados bajo cero. El objetivo es analizar cómo estas condiciones afectan al hielo en términos de salinidad, estructura y grosor.

Las imágenes satelitales iniciales del área tratada muestran una isla blanca de hielo rodeada por charcos de deshielo. Además, el hielo artificialmente engrosado reflejaba más luz que el hielo natural circundante, probablemente debido a la captura de burbujas de aire durante la congelación.

Sin embargo, el proyecto no está exento de críticas. Algunos científicos argumentan que estas iniciativas de geoingeniería polar pueden desviar la atención de la necesidad urgente de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

La gran cuestión es si esta técnica podría aplicarse a una escala significativa para impactar el clima global o si servirá solo para proteger rutas locales por más tiempo. Mientras continúan las investigaciones, el proyecto se mantiene como una prueba, no una solución definitiva.

El estudio más reciente sobre esta técnica se ha publicado en la revista Earth’s Future, donde se detallan los hallazgos y el impacto potencial de esta intervención.

Compartí esta nota

Últimas noticias

Te pueden interesar
Te pueden interesar

Informe revela que 31.000 millones de euros en ayudas de la UE no han protegido los océanos ni frenado la pesca destructiva

A pesar de millonarias ayudas de la UE, un informe denuncia la falta de protección a los océanos y cuestiona la transparencia y eficacia de dichas políticas.