El 4 de marzo de 2026, al cumplirse diez años del asesinato de la ambientalista hondureña Berta Cáceres, las calles de Tegucigalpa se llenaron de consignas de justicia y memoria. Frente a la Corte Suprema de Justicia y el Ministerio Público, sus hijas Bertha y Laura Zúniga encabezaron manifestaciones para exigir que se procese a los autores intelectuales del crimen.
Decenas de personas, en su mayoría integrantes del pueblo lenca, defensores de derechos humanos y ciudadanos extranjeros, acompañaron las movilizaciones. El acto fue también un homenaje a otros defensores asesinados, como Juan López, muerto en septiembre de 2024.
Reclamos de la familia
Bertha Zúniga subrayó que sigue pendiente la ejecución de un requerimiento fiscal contra miembros de una prominente familia empresarial señalada como autora intelectual del asesinato. “Esa es la petición concreta que tenemos en el Ministerio Público”, afirmó.
La familia denuncia que, pese a las condenas contra siete personas en 2018 y la ratificación de sentencias en 2024, el proceso judicial está incompleto. Para ellas, la impunidad sigue abierta.
Trayectoria de Berta Cáceres
- Fundación del COPINH (1993): cofundó el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras para defender el territorio lenca frente a la minería y la tala ilegal.
- Proyecto Agua Zarca: lideró la resistencia contra la represa hidroeléctrica en el río Gualcarque, considerado sagrado por su comunidad. Su lucha logró que el mayor constructor de represas del mundo se retirara del proyecto.
- Reconocimientos: en 2015 recibió el Premio Ambiental Goldman, conocido como el “Nobel Verde”.

Asesinato y consecuencias
Berta Cáceres fue asesinada en su casa en La Esperanza, Intibucá, la madrugada del 2 de marzo de 2016, tras años de amenazas y persecución. El ataque también intentó acabar con la vida del activista mexicano Gustavo Castro, único testigo.
En 2021, Roberto David Castillo, presidente ejecutivo de la empresa DESA, fue hallado culpable como coautor intelectual. Sin embargo, organizaciones como Amnistía Internacional denuncian que aún falta sancionar a toda la estructura de poder detrás del crimen.
Informe del GIEI Honduras
Un informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), presentado en enero de 2026, concluyó que el asesinato fue “previsible y prevenible”.
El Estado hondureño contaba con información concreta sobre su planificación, pero no actuó para evitarlo.
Justicia colectiva y memoria
Durante la protesta, los manifestantes realizaron un acto simbólico de “justicia colectiva”, denunciando la falta de voluntad política para sentar un precedente histórico en Honduras y en la región.
El nombre de Berta Cáceres se ha convertido en un símbolo global de la defensa ambiental y de los derechos indígenas, recordando que la lucha por el territorio y la naturaleza sigue vigente en América Latina.
A diez años de su asesinato, el caso de Berta Cáceres continúa siendo un emblema de la resistencia indígena y ambiental. La exigencia de justicia plena, que incluya a los autores intelectuales, refleja la necesidad de enfrentar la impunidad y garantizar la protección de quienes defienden los recursos naturales en Honduras y en toda la región.



