Alimentación basada en plantas y su impacto en el medio ambiente

La alimentación basada en plantas cada día tiene más adeptos en el mundo. Lo anterior, porque entre sus beneficios para la salud se encuentra disminuir la posibilidad de padecer enfermedades como:

  • Cáncer de colon.
  • Cáncer de próstata.
  • Diabetes.
  • Enfermedades cardiovasculares y degenerativas.

Además, es un estilo de vida que puede llevar cualquier persona, en cualquier etapa de su vida, siempre que sea con asesoría de un experto, explica el doctor Francisco Ibarra, internista y especialista en medicina preventiva de Clínica Alemana.

Pero esto no es todo, porque una alimentación basada en plantas no sólo tiene beneficios para nuestra salud, sino que también “impacta positivamente en el medio ambiente, permitiéndonos hacer un pequeñas acciones que sumadas en masa cooperan a combatir los desafortunados efectos del calentamiento global”, dice el internista.

¿Cómo reducir la huella de carbono a través de la alimentación?

Disminuir parcial o totalmente el consumo de alimentos de origen animal es una gran forma de apoyar esta causa. Lo anterior, porque una dieta basada en pantas tiene una huella de carbono baja.

“Considerando que la ganadería es uno de los mayores contaminantes atmosféricos junto a la deforestación, responsables del 25% de las emisiones de gases de invernadero relacionadas con la acción humana. Más de la mitad de las emisiones de alimentos proviene de la creación de productos animales, principalmente de vaca y cordero. Ocurre que el ganado libera grandes cantidades de metano, que es un potente gas de invernadero, y además la ganadería implica deforestación como, por ejemplo, de la Amazonía”, explica el especialista.

¿Cómo seguir una dieta basada en plantas?

Recuerda que cuando optas por una dieta basada en plantas puedes consumir alimentos de origen animal, pero en pequeñas cantidades y prefiriendo carnes blancas. Además, el doctor Ibarra recomienda tener en cuenta las siguientes indicaciones:

  • Productos de origen cercano: cuando preferimos este tipo de alimentos ayudamos a disminuir el impacto medioambiental, porque se evitan importaciones que suponen emisiones extra por transporte. Lo mismo ocurre cuando consumimos alimentos de temporada, evitando productos menos sostenibles. Además, comer hortalizas y frutas evita embalajes excesivos y alimentos procesados.
  • Cocción de los alimentos: desde el punto de vista de la huella de carbono puede ser más eficiente calentar una o dos porciones en un curso corto de microondas que prender un horno o una parrilla. Evitar el uso de estos últimos elementos promueve una reducción de la huella de carbono que generamos y una alimentación más saludable.

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