Con una mezcla de jornadas de plantación, formación ambiental y actividades culturales, finalizó con éxito la cuarta edición del Festival Pala en Mano, una iniciativa liderada por UÑU Lab para regenerar el bosque nativo chilote y fortalecer su rol como sumidero de carbono estratégico frente a la crisis climática.
Durante tres días, las localidades de Nal, Pupelde y Huicha en la zona norte de la Isla Grande fueron escenarios de reforestaciones comunitarias, la emisión de documentales junto a Santiago Wild Fest y Ladera Sur, charlas especializadas y la participación de la joven activista Noemí Manríquez («Niña Planeta»), fundadora de AdolescenteImpacta.
Restauración ecológica con identidad y participación local
“Cerramos la temporada de plantación con entusiasmo y participación intergeneracional. Incorporamos 4.000 nuevos árboles nativos y compartimos la jornada con comunidades, empresas, voluntarios y autoridades”, destacó Javier García, director ejecutivo de UÑU Lab.
Las especies plantadas —como coihue, ulmo, canelo, meli, tiaca, olivillo y notro— fueron seleccionadas de acuerdo con la “vegetación potencial” de cada sitio, considerando vientos marinos, remanentes boscosos y condiciones locales, según explicó Reinhard Fitzek, jefe de plantación y magíster en ciencias forestales.
Desde hace seis años, el laboratorio trabaja sobre tres pilares: reforestación, educación ambiental y trabajo artesanal, combinando programas abiertos a la comunidad —como el propio festival— con iniciativas para el sector privado, como voluntariados corporativos y estrategias ESG para empresas comprometidas con la sostenibilidad.
Un territorio con doble capacidad de captura de carbono que resiste la degradación
Estudios del Instituto de Ecología & Biodiversidad (IEB) confirman que los ecosistemas boscosos de Chiloé pueden capturar hasta el doble del CO₂ por hectárea en comparación con la Amazonía, gracias a la acumulación en suelo y vegetación.
Sin embargo, la degradación por expansión agrícola, forestal y urbana ha reducido severamente su biodiversidad original. En ese contexto, UÑU Lab propone una reforestación con enfoque ecológico y social, articulando actores públicos, privados y comunitarios.
“El festival forma parte del plan de acción climática de Ancud y contribuye a recuperar espacios públicos y privados que mejoran la disponibilidad de agua y mitigan los impactos de la sequía”, explicó Alfredo Caro, director de Medioambiente de la municipalidad.
Una experiencia replicable de restauración colectiva
Pala en Mano combina conciencia ambiental, acción concreta y convivencia territorial, apostando a que la regeneración sea también una experiencia cultural y colectiva.
Desde su enfoque biocultural, el festival consolida un modelo replicable de restauración ecológica de base comunitaria, con especial atención a los valores ecosistémicos y sociales del bosque nativo chilote, pieza clave en la adaptación al cambio climático en el sur de Chile.



