Además de las fatalidades de todo conflicto armado, la guerra en Ucrania dio lugar a una inesperada forma de contaminación plástica. Afecta tanto a la fauna silvestre como a los ecosistemas naturales.
El uso intensivo de drones en el campo de batalla ha resultado en la dispersión masiva de cables de fibra óptica, creando una «contaminación plástica impensada» que amenaza la biodiversidad y la salud ambiental.
Drones y fibra óptica: la nueva forma de contaminación plástica
Según el Observatorio de Conflictos y Medio Ambiente (CEOBs), los drones representan hasta el 80% de las bajas en algunas misiones.
Para evitar interferencias de guerra electrónica, se emplean cables de fibra óptica de hasta 41 km, que conectan drones con sus operadores.

Estos cables se usan una sola vez y luego son abandonados en el terreno, acumulándose rápidamente en zonas rurales y naturales.
El impacto en los ecosistemas y la fauna silvestre
Los cables, fabricados con plásticos altamente resistentes, pueden permanecer en el ambiente durante más de 600 años.
La presencia de contaminación plástica e implica riesgos físicos para la fauna silvestre, como atrapamientos y heridas en aves, murciélagos y mamíferos.
Además, al degradarse, liberan microplásticos y compuestos tóxicos como los PFAS, conocidos como «químicos eternos«, que contaminan el suelo y los cuerpos de agua.
La recuperación y reciclaje de estos cables es sumamente difícil, tanto por la extensión del terreno como por su composición mixta.

Las áreas afectadas incluyen bosques, tierras agrícolas y zonas de cultivo, lo que puede tener impactos negativos en actividades económicas y en la salud humana por la contaminación del agua y el suelo.
Charlie Russell, investigador de la Universidad de East Anglia, en el Reino Unido, advirtió en diálogo con el sitio Meteored, que la vida silvestre enfrenta múltiples impactos por el conflicto.
Muchos podrían extenderse durante décadas. «Los cables de fibra óptica usados por los drones se extienden por amplias zonas de hábitats boscosos y periurbanos, formando verdaderas trampas entre árboles y claros», señaló.
«Representan un riesgo importante de enredo y muerte para muchas especies, incluidas aves y murciélagos en peligro», señaló.



