El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la eliminación de restricciones a los hidrofluorocarbonos (HFC), gases de efecto invernadero utilizados en refrigeradores y aires acondicionados. Desde la Oficina Oval, calificó las regulaciones de la administración Biden como “ridículas” y aseguró que la decisión reducirá el costo de vida en el país.
La Agencia de Protección Ambiental (EPA) confirmó que se ampliarán los plazos para que empresas de comestibles y fabricantes eliminen gradualmente el uso de HFC.
Argumentos oficiales
Trump sostuvo que las normas eran innecesarias y costosas, y que “empeoran la maquinaria”. Rodeado de empresarios del sector, afirmó que no habrá “impacto negativo” en el ambiente.
La EPA estimó que los estadounidenses podrían ahorrar hasta 2.400 millones de dólares con la flexibilización.
Críticas de organizaciones ambientales
El Consejo de Defensa de los Recursos Naturales (NRDC) rechazó la medida:
- “Pierden el ambiente y la economía”, señaló David Doniger, estratega climático.
- Advirtió que la decisión perjudicará a los consumidores y reducirá la competitividad estadounidense en mercados globales de refrigerantes más seguros.
El Instituto de Aire Acondicionado, Calefacción y Refrigeración también cuestionó la medida, asegurando que al extender los plazos de cumplimiento se incrementará la demanda de refrigerantes existentes, lo que podría elevar los precios y los costos de servicio.

Contexto normativo
- Plan original de la EPA (2024): prohibir la fabricación e importación de productos con refrigerantes de Potencial de Calentamiento Global (PCG) superior a 700, como el R-410A.
- Reversión de políticas (2026): la administración Trump frenó esos planes, priorizando la reducción de costos para consumidores e industrias.
- Ampliación de plazos: las nuevas directrices permiten un uso más prolongado de los HFC.
Políticas ambientales de Trump
La decisión se enmarca en una estrategia más amplia de desregulación:
- Retirada del Acuerdo de París, argumentando que afectaba la competitividad estadounidense.
- Revocación de normas ambientales: incluyendo el “hallazgo de peligro” de la EPA que clasificaba los gases de efecto invernadero como amenaza para la salud pública.
- Impulso a combustibles fósiles: facilitando la extracción de gas y petróleo en terrenos federales y zonas costeras.
- Reducción de energías limpias: recorte de subsidios y freno a proyectos de energía eólica, solar y vehículos eléctricos.
Impacto ambiental de los HFC
Los HFC fueron introducidos en los años 1990 para reemplazar químicos que dañaban la capa de ozono. Sin embargo, resultaron ser súpercontaminantes con un efecto catastrófico en el calentamiento global. Su uso prolongado contradice los compromisos internacionales de reducción de emisiones.
La eliminación de restricciones a los HFC refleja la prioridad de la administración Trump en reducir costos inmediatos para consumidores y empresas, por encima de los compromisos ambientales.
Mientras el gobierno asegura que no habrá impactos negativos, organizaciones científicas y ambientales advierten que la medida podría agravar la crisis climática y debilitar la competitividad de Estados Unidos en tecnologías más limpias.



