jueves, agosto 18, 2022

El consumo de pollo a la brasa en Perú está acabando con los bosques de algarrobo

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El reciente informe de Observatorio Animal de la Fundación Vegetarianos Hoy refleja las condiciones de las aves por la alta demanda del pollo a la brasa, las que viven en un área que no supera los 42 x 29 cm y las consecuencias medioambientales por su consumo.

La unidad de investigación de la Fundación Vegetarianos Hoy, Observatorio Animal (OA) -cuyo objetivo es visibilizar la realidad que viven a diario los animales de producción en Perú y Latinoamérica-, acaba de publicar su último informe titulado: “Impacto del Consumo de Pollo a la Brasa”, el cual refiere a la explotación que viven las aves en la industria avícola detrás de la elaboración de este plato, además de las consecuencias a la salud humana por su consumo y los daños al medio ambiente que este acarrea.

A raíz del Día del Pollo a la Brasa, que se conmemora cada tercer domingo de julio, fecha establecida por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MINAGRI) del Perú para revalorar, fomentar y difundir su consumo, OA realizó una investigación, donde destaca que “las políticas gubernamentales fomentan el consumo de pollo a la brasa, pero no vemos un esfuerzo por mejorar las condiciones de las aves de producción” comenta Iris Herrera, Coordinadora Legal de la Fundación en Perú y autora del informe.

Pollo a la brasa y la destrucción de los bosques de algarrobo

Con el aumento del consumo de pollo a la brasa en el país, también aumenta la demanda por el carbón, que en este caso se obtiene del árbol Algarrobo, una especie que se encuentra amenazada por la tala y tráfico ilegal para su comercialización.

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El informe menciona datos del Gobierno Regional de Piura, el que estima que para atender la demanda de las 2.500 pollerías que existen en Lima, se requieren más de 800.000 sacos de carbón al año, equivalente a la deforestación de 13.000 hectáreas anualmente, lo que está acabando con los bosques de algarrobo en el norte del país.

Por otro lado, el Seguro Social de Salud (EsSalud) ha levantado las alertas por el alto consumo de esta preparación y los perjuicios que podría acarrear para la salud humana, debido a su alto contenido en colesterol y las grasas que resultan perjudiciales para el organismo.

Mensualmente más de 60 millones de pollos son sacrificados en Perú

A pesar que los pollos son animales que poseen una gran sensibilidad, son sociables y cuentan con un alto nivel de inteligencia, como detalla la investigación realizada por la Fundación Vegetarianos Hoy, se han convertido en el animal terrestre más explotado y consumido en el país.

Junto con esto, se menciona que el Perú es uno de los principales países consumidores de pollo per cápita en Latinoamérica, después de Brasil, llegando a un promedio de producción mensual de 60 millones de pollos, de los que el 20% son destinados para elaborar el Pollo a la Brasa.

Conforme a datos publicados por la Asociación Peruana de Avicultura (APA), en los que se basó el estudio, la demanda de pollo a la brasa ha aumentado un 7% cada año. El consumo anual de carne de pollo de los peruanos bordea los 50 kilos por persona, alcanzando una producción total de 728.096.325 pollos en 2020, según cifras del MIDAGRI.

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La escasa normativa para el bienestar de las aves

Los pollos criados para el consumo son sacrificados a los 48 días de vida, viviendo hacinados en galpones con luz artificial, pasando de 50 aves/m2 durante las primeras semanas a ocho pollos por m2 después de los 21 días, esto quiere decir que, con más de 2,5 kilos de cada uno, cuentan con un área individual aproximada que no supera las dos hojas A4, es decir unos 42,0 x 29,7cm.

Dicha densidad informada en la investigación de Observatorio Animal está basada en las cifras que el Servicio Nacional de Sanidad Agraria del Perú (SENASA) aconseja en su publicación Guía de Buenas Prácticas Pecuarias en Producción de Aves, pero esta resulta ser una condición que impide a los pollos tener conductas o comportamientos básicos de su especie, como moverse, caminar o estirar sus alas.

“Estas condiciones de explotación intensiva en las aves, donde no pueden ver la luz natural ni desarrollarse adecuadamente, les crea estrés y sufrimiento por no contar con espacio suficiente, causándoles enfermedades y la muerte sin ningún tipo de atención”, finaliza Herrera.

El propósito de las investigaciones realizadas por Observatorio Animal es dar a conocer la realidad de los animales de producción, realizando seguimientos, analizando datos, y entregándolos a la sociedad civil para cambiar la opinión pública hacia la industria de producción animal. El detalle de esta investigación está disponible en el informe “Impacto del Consumo de Pollo a la Brasa”. Se puede acceder a los demás informes realizados por el Observatorio Animal en observatorioanimal.org.

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