Organizaciones ambientalistas de Brasil han expresado su preocupación por el uso de la cadena. Es una técnica destructiva que, mediante cadenas metálicas arrastradas por tractores de gran tamaño, devasta ecosistemas enteros para la expansión agropecuaria.
Este método, legal pero altamente dañino, es utilizado en Mato Grosso, el estado brasileño con mayor extensión de cultivos de soja y ganadería extensiva.
Cómo funciona la cadena y su impacto ambiental
El sistema consiste en atar una gigantesca cadena entre dos vehículos agrícolas, que al avanzar paralelamente arrastra árboles milenarios desde sus raíces y elimina vegetación nativa.
Los efectos en los ecosistemas son devastadores:
- Extinción de especies, incluyendo animales en peligro de desaparición.
- Pérdida de biodiversidad, con destrucción de hábitats únicos.
- Contaminación del suelo, por el uso intensivo de productos químicos tras la deforestación.
Se estima que esta técnica puede destruir el equivalente a 10 campos de fútbol por día, contribuyendo a la reducción acelerada del Cerrado, la sabana con mayor biodiversidad del planeta.
Legalidad y falta de regulación ambiental
Aunque su impacto es alarmante, el uso del correntão está permitido por el Código Forestal brasileño. Esta normativa solo exige preservar el 35% de la vegetación nativa en propiedades privadas dentro del Cerrado.
Las leyes locales, en lugar de regular cómo se ejecuta la deforestación, se enfocan en otorgar autorizaciones, sin limitar técnicas como el uso de cadenas pesadas.
En 2016, una normativa que prohibía la utilización de la cadena en Mato Grosso fue revocada tras presión del sector agropecuario. Argumentaron que la restricción afectaba la expansión productiva y que criminalizar la técnica requería una legislación específica.
Consecuencias devastadoras para la biodiversidad y los ecosistemas
Según la bióloga Isabel Figueiredo, del Instituto Sociedade, População e Natureza, el 90% de los permisos de deforestación se conceden sin cumplir criterios ambientales adecuados, acelerando la destrucción del Cerrado.
«Ya hemos perdido más de la mitad de esta sabana, y la cadena es una técnica rápida y barata que no deja oportunidad de escape para los animales», advirtió.
Un estudio de WWF-Brasil reveló que casi todas las 486 especies analizadas en el Cerrado y la Amazonía han perdido parte de su hábitat. El correntão es uno de los principales responsables.
Contaminación y alteración del suelo
Tras la deforestación, los suelos son acondicionados químicamente para la producción de soja y ganadería, mediante el uso de yeso y caliza en grandes cantidades, hasta 10 toneladas por hectárea al año.
Este proceso compacta el suelo e impide la absorción de agua, aumentando la erosión y contaminación de ríos, afectando ocho de las 12 principales cuencas hidrográficas de Brasil.
Un desafío ambiental urgente
El avance del correntão pone en riesgo la biodiversidad del Cerrado, una de las regiones más ricas en fauna y flora del mundo.
Organizaciones ambientales instan al Gobierno de Brasil a reconsiderar la regulación de esta práctica, estableciendo límites más estrictos para proteger los ecosistemas y garantizar un desarrollo sostenible.



