El Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) confirmó que las praderas de Cymodocea nodosa en el Mar Menor conservan una notable capacidad de recuperación, incluso después del colapso ecológico registrado en 2016.
Los avances del proyecto GRASSREC demuestran que las plantas supervivientes no solo florecen, sino que también producen semillas viables, lo que abre la puerta a nuevas estrategias de restauración y ofrece esperanza para la recuperación de esta albufera única en Europa.
Ensayos piloto y resultados iniciales
Los ensayos realizados con trasplantes de semillas y plantas adultas han demostrado que la especie es capaz de recolonizar territorio. Sin embargo, su expansión se ve limitada por la elevada biomasa del alga invasora Caulerpa prolifera, favorecida por los nutrientes acumulados en la laguna.
El equipo científico ha analizado la abundancia y viabilidad de las semillas, identificando áreas donadoras y desarrollando técnicas para romper la latencia y conservarlas durante largos periodos. Estos avances permitirán planificar restauraciones a gran escala, adaptadas a distintos momentos del año y a los ambientes más favorables.
Innovaciones en restauración ecológica
Entre las estrategias más prometedoras se destacan:
- Unidades de siembra biodegradables de papel de pulpa natural, que permiten realizar siembras directas desde embarcaciones.
- Mesocosmos experimentales en el Mar Menor, que facilitan intervenciones rápidas, extensivas y de bajo coste.
- Trasplantes piloto de plantas adultas en zonas profundas, en colaboración con el proyecto BELICH.
- Nuevas estaciones de monitorización, que evaluarán la adaptación del material vegetal tras el invierno.
Estas experiencias piloto han ayudado a identificar los mejores orígenes del material vegetal y las fases de desarrollo con mayor potencial de éxito.

El impacto del glifosato y otros contaminantes
El equipo científico también ha evaluado el impacto del glifosato, detectado en 2023, sobre plántulas, semillas germinadas y plantas juveniles. El objetivo es determinar si este contaminante interfiere en la recuperación de las praderas.
Los investigadores advierten que, aunque los procesos naturales de regeneración siguen activos incluso en ecosistemas muy alterados, acompañarlos con conocimiento científico será clave para que el Mar Menor recupere su equilibrio ecológico.
Un ecosistema en transformación
El proyecto GRASSREC, financiado por el Programa Estatal de I+D+i Orientada a los Retos de la Sociedad y desarrollado en colaboración con el IMEDEA, ha permitido profundizar en el estado actual de las praderas supervivientes y en su potencial para recolonizar los fondos que ocupaban antes de 2016.
La resiliencia de Cymodocea nodosa confirma que, pese a las presiones ambientales, las praderas marinas del Mar Menor pueden convertirse en un motor de recuperación ecológica si se acompañan de políticas de gestión adecuadas y de intervenciones científicas sostenidas.
Los avances del proyecto GRASSREC demuestran que las praderas de Cymodocea nodosa del Mar Menor poseen una extraordinaria capacidad de regeneración, incluso tras un colapso ecológico. La combinación de técnicas innovadoras de restauración, el monitoreo constante y la evaluación de contaminantes como el glifosato son pasos fundamentales para garantizar la recuperación de este ecosistema único.
El desafío ahora es consolidar estas estrategias y ampliar su aplicación, de modo que el Mar Menor pueda recuperar su equilibrio y convertirse en un ejemplo de resiliencia ecológica y gestión ambiental sostenible.



