Cada año, alrededor de 2000 millones de toneladas de polvo llegan a la atmósfera y pueden recorrer miles de kilómetros, atravesando continentes y océanos, según el décimo Boletín sobre Polvo Atmosférico de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Aunque gran parte de este fenómeno es natural —originado en regiones áridas como el Sahara, el Gobi o el desierto de Arabia—, la OMM advierte que la degradación ambiental, la sequía y la gestión inadecuada del agua y la tierra están intensificando sus efectos.
Impactos en la salud y el ambiente
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, subrayó que “ningún país es inmune a sus impactos”. Las tormentas de arena y polvo:
- Deterioran la calidad del aire y afectan la salud humana.
- Reducen la productividad agrícola.
- Alteran el transporte terrestre y aéreo.
- Ejercen presión sobre sistemas de agua y energía.
- Dañan ecosistemas y biodiversidad.
Episodios extremos en 2025
Aunque la concentración media mundial de polvo se mantuvo estable, hubo diferencias regionales:
- En abril, una masa de polvo procedente de Mongolia provocó la tormenta más intensa en China en la última década, con niveles de partículas inhalables muy superiores a los recomendados por la OMS.
- En la frontera entre Estados Unidos y México, la ciudad de El Paso (Texas) registró 50 días con tormentas de polvo, más del doble del promedio anual y la cifra más alta desde 1935, durante el histórico Dust Bowl.
- África del Norte y Oriente Medio siguen siendo las regiones más expuestas, con episodios que reducen visibilidad y deterioran la calidad del aire.
- La depresión de Bodélé (Chad) continúa siendo una de las fuentes naturales de polvo más activas del planeta.

Uno de los avances destacados es el uso creciente de inteligencia artificial y observaciones satelitales para mejorar la vigilancia y el pronóstico. Estas herramientas permiten procesar grandes volúmenes de información atmosférica con rapidez y menor costo, aunque aún requieren más investigación para determinar su eficacia en distintos escenarios.
Las nuevas tecnologías también facilitan la identificación de las principales fuentes de polvo, lo que ayuda a orientar medidas de prevención y gestión territorial.
Cooperación internacional
La OMM coordina el Sistema de Asesoramiento, Evaluación y Alerta sobre Tormentas de Arena y Polvo, con centros regionales en Asia, África, Europa, Oriente Medio y las Américas. El objetivo es fortalecer observaciones, mejorar pronósticos y desarrollar sistemas de alerta temprana.
En el marco del Día Internacional de la Lucha contra las Tormentas de Arena y Polvo, celebrado cada 12 de julio, la OMM reiteró que reforzar la ciencia, el intercambio de datos y la cooperación internacional es esencial para proteger a las poblaciones más vulnerables.
Conclusión
Las tormentas de arena y polvo son un fenómeno global que afecta a más de 150 países. Sus impactos en la salud, la agricultura y el transporte requieren respuestas coordinadas, inversión en ciencia y el uso de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial. La cooperación internacional es clave para enfrentar un desafío que no respeta fronteras y que seguirá marcando la agenda ambiental en los próximos años.



