Aunque el 65 % de las poblaciones de peces en el Mediterráneo siguen en estado de sobreexplotación, los últimos años muestran signos alentadores de recuperación.
Así lo afirma Miguel Bernal, secretario ejecutivo de la Comisión General de Pesca para el Mediterráneo (CGPM) de la FAO, quien destaca los avances logrados y los desafíos pendientes en una región clave para la sostenibilidad marina y la dieta mediterránea.
Una región con alta demanda y baja biomasa
El Mediterráneo presenta una biomasa pesquera limitada, pero una demanda creciente de proteína marina tanto en el norte como en el sur de la cuenca. Esta presión, sumada a una actividad pesquera milenaria, llevó hace una década a una situación crítica, con casi todas las especies sobreexplotadas.
Desde 2012, la implementación de planes regionales de gestión pesquera permitió:
- Reducir en un 30 % la presión sobre los recursos
- Mejorar el estado de conservación en el 70 % de las especies bajo gestión
Sin embargo, aún hay especies sin protección integral y otras que requieren más tiempo para recuperarse. La FAO estima que se necesitan al menos 20 años para restaurar plenamente las poblaciones.
El sector pesquero, entre la resiliencia y la crisis
A pesar de los avances, el sector pesquero mediterráneo enfrenta una crisis estructural:
- Menor disponibilidad de pescado
- Mayor tiempo de faena para obtener resultados
- Desinterés creciente entre las nuevas generaciones
La reducción del esfuerzo pesquero, necesaria para proteger las especies, ha generado tensiones económicas. La FAO propone buscar un equilibrio entre la sostenibilidad ambiental y la viabilidad social y económica del sector.

Acuicultura y diversificación: claves para el futuro
Con vistas al crecimiento poblacional proyectado para 2050, la FAO impulsa una estrategia de diversificación alimentaria basada en:
- Cultivo de algas con alto valor nutricional
- Producción de moluscos y especies de bajo nivel trófico
- Acuicultura restaurativa que recupera ecosistemas y especies vulnerables
Estas prácticas permiten reducir el impacto ecológico, evitar pérdidas en la cadena de valor y complementar la pesca tradicional con alternativas sostenibles.
La dieta mediterránea, patrimonio en riesgo
La proteína de origen marino es un componente esencial de la dieta mediterránea, reconocida por sus beneficios para la salud. La FAO advierte que no se debe perder este patrimonio alimentario, y que es urgente garantizar su disponibilidad mediante prácticas responsables.
“Queremos que la pesca continúe, pero en niveles sostenibles, complementada con acuicultura eficiente y sin desperdicios”, subraya Bernal.



