Las sequías extremas intensificadas por el cambio climático están alterando profundamente el funcionamiento de los ecosistemas terrestres, especialmente en pastizales y matorrales, que cubren cerca de la mitad del planeta y almacenan más del 30 % del carbono global.
Un nuevo estudio publicado en Science, liderado por Timothy Ohlert y Melinda D. Smith (Universidad Estatal de Colorado), advierte que las sequías extremas y prolongadas provocan pérdidas mucho más severas en la productividad vegetal que los eventos aislados o moderados.
Impactos ecológicos: menos fotosíntesis, más emisiones
Durante las sequías, la vegetación sufre estrés hídrico, lo que reduce su capacidad de fotosíntesis y, por ende, de captura de carbono atmosférico. Simultáneamente, la actividad microbiana del suelo disminuye, ralentizando la formación de carbono estable.
En casos extremos, la muerte de plantas y la pérdida de cobertura vegetal exponen el suelo a la erosión, liberando CO₂ previamente almacenado.
“Tras cuatro años de sequía extrema, se duplica la pérdida media de productividad vegetal”, señala el estudio, poniendo en riesgo la capacidad de estos ecosistemas para actuar como sumideros de carbono.

Regiones más vulnerables: Mediterráneo, África austral y Asia central
El análisis, basado en datos de 74 ecosistemas distribuidos en seis continentes, revela que las zonas áridas y semiáridas son las más afectadas. Entre ellas:
- Región Mediterránea
- Suroeste de Estados Unidos
- África austral
- Asia central
En estas áreas, las sequías prolongadas pueden interrumpir la emergencia de nuevas plantas, reducir su fecundidad y alterar profundamente la dinámica de las especies, agravadas por la alta radiación solar y la variabilidad en el ciclo de lluvias.
Riesgos para la biodiversidad, la ganadería y la agricultura
Los pastizales y matorrales no solo almacenan carbono: también son reservorios de biodiversidad, fuentes de alimento para la ganadería y barreras naturales contra la erosión. La pérdida de vegetación compromete:
- Producción ganadera
- Estabilidad agrícola
- Hábitats de polinizadores y microorganismos beneficiosos
Además, la reinserción ecológica tras eventos extremos se vuelve cada vez más difícil, especialmente cuando las sequías se repiten durante varios años consecutivos.
Un experimento global para entender el futuro climático
La investigación forma parte del International Drought Experiment (IDE), la red experimental más grande dedicada al estudio de sequías, con más de 170 investigadores. El diseño replicado en los 74 sitios de estudio permite comparar impactos en distintos climas, suelos y comunidades vegetales.
Las estructuras de manipulación de lluvia utilizadas demuestran que los efectos de las sequías extremas son globalmente significativos y podrían transformar estos ecosistemas en fuentes emisoras de carbono, generando un círculo vicioso: menos carbono retenido implica más gases de efecto invernadero y mayor calentamiento global.



