Detrás de la laguna del Parque Unzué, el Vivero Municipal de Árboles Nativos en Entre Ríos trabaja día a día para recuperar y fortalecer los ecosistemas locales. En lo que va del año, ya se plantaron más de 900 especies autóctonas en veredas, parques y plazas de Gualeguaychú.
El objetivo para este 2025 es ambicioso pero alcanzable: llegar a los 2.000 árboles plantados y entregados. Esta tarea no solo embellece la ciudad, sino que también mejora la calidad del aire y promueve la biodiversidad.
El vivero funciona como un centro de producción con más de 70 especies nativas. Allí se cultivan y crían ejemplares para su posterior plantación en espacios públicos, como el ex Frigorífico y reparticiones municipales.
Además de las plantaciones, el vivero provee plantines a otras localidades del departamento y a ciudades como Ibicuy, expandiendo el impacto positivo más allá del ejido urbano.

Cuidar sembrando: el impacto ecológico del arbolado nativo
La reforestación con árboles autóctonos no solo apunta a mejorar el paisaje urbano. Es una herramienta clave para conservar los ecosistemas originales de la región y recuperar la flora y fauna que depende de ellos.
El Parque Unzué, principal pulmón verde de la ciudad, se convirtió en un santuario donde esta flora nativa permite la permanencia de especies como patos, nutrias, chajás y gallinetas. Aves como jilgueros y cardenales copete rojo también encuentran refugio y alimento.
Pero la riqueza no termina ahí. Al atraer insectos polinizadores como abejas, mariposas y monarcas, los árboles nativos aseguran la reproducción de plantas, favoreciendo el equilibrio ecológico en toda la zona.
La producción de estas especies se sustenta en un banco de semillas locales, invernáculos y canchas de cría que permiten su reproducción en condiciones controladas. Muchas veces, son los mismos trabajadores del vivero quienes recolectan las semillas en recorridas por el monte o zonas rurales.

Beneficios de plantar árboles nativos
Elegir árboles autóctonos en espacios urbanos conlleva ventajas significativas. Estas especies están adaptadas naturalmente al clima y al suelo, lo que reduce el consumo de agua y la necesidad de mantenimiento.
Su presencia mejora la calidad del aire, regula la temperatura y retiene el suelo, contribuyendo a prevenir la erosión y mitigar los efectos del cambio climático. Además, generan hábitats seguros para aves e insectos locales.
También fortalecen el sentido de identidad ecológica en las comunidades. Al fomentar su plantación, no solo se embellece el entorno, sino que se refuerza un vínculo cultural con el paisaje nativo, clave para una ciudadanía más consciente.



