La llegada de una ola polar impacta fuertemente en gran parte del país. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió una alerta amarilla por fuertes vientos para la provincia de Buenos Aires y otras regiones del centro y sur argentino.
Además, crecen las probabilidades de nevadas en zonas del AMBA, algo inusual pero posible ante el intenso descenso de temperaturas.
Ola polar y alerta amarilla por vientos: a qué provincias alcanza
Según el SMN, la alerta rige para este lunes 23 de junio y afecta tanto a la provincia de Buenos Aires como a sectores de La Pampa, San Luis, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz.
Se esperan vientos con velocidades de entre 45 y 60 km/h, con ráfagas que podrían superar los 80 km/h.
Estas condiciones meteorológicas pueden provocar caída de ramas, interrupciones en servicios y baja visibilidad en rutas, por lo que se recomienda tomar precauciones y evitar circular en áreas expuestas al viento.
¿Llega la nieve?
Uno de los fenómenos más esperados es la posible caída de nieve en Buenos Aires, especialmente en localidades del conurbano y, con menor probabilidad, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La última nevada registrada en CABA fue en julio de 2007, cuando el fenómeno sorprendió en pleno feriado nacional.
El pronóstico indica que el frío extremo, combinado con la humedad y la circulación de aire polar, podría generar condiciones favorables para precipitaciones níveas en sectores del AMBA durante la madrugada o mañana del martes 24 de junio.

Las recomendaciones ante la ola polar
Ante la intensidad del frío y las condiciones climáticas adversas, las autoridades recomiendan:
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Abrigarse con varias capas de ropa.
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Evitar el uso de calefactores sin ventilación adecuada.
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No exponerse prolongadamente al aire libre.
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Prestar especial atención a niños, adultos mayores y personas en situación de calle.
Además, se recuerda la importancia de revisar instalaciones de gas y mantener una ventilación cruzada en ambientes calefaccionados para prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono.
La ola polar en Argentina pone de relieve la necesidad de fortalecer los sistemas de alerta temprana y de adaptarse a eventos climáticos extremos, cada vez más frecuentes debido al cambio climático.
Las bajas temperaturas también afectan a la flora y fauna local, así como al consumo energético en hogares e industrias.



