El Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP) reveló que en 2025 se deforestaron 736.484 hectáreas en toda la Amazonía. La agricultura fue responsable del 94,6 %, la minería de oro del 5,3 % y las infraestructuras del 0,1 %.
Más de la mitad de la deforestación ocurrió en Brasil (55,2 %), seguido por Perú (16,8 %), Bolivia (13,8 %) y Colombia (8,5 %).
Perú: líder en deforestación por minería
En el caso de la minería aurífera, Perú registró la mayor pérdida de bosque:
- 18.200 hectáreas, la cifra más alta de la región.
- Brasil lo siguió con 7.900 ha, Guyana con 3.700 ha y Venezuela con 3.100 ha.
La deforestación amazónica peruana está impulsada principalmente por la minería ilegal, el narcotráfico y la agricultura no sostenible, destruyendo más de 100.000 hectáreas anuales.
Pérdida de bosques primarios
Los bosques primarios, nunca intervenidos por el hombre, sufrieron pérdidas significativas:
- Brasil: 560.000 ha (55 %).
- Bolivia: 200.000 ha (20 %).
- Perú: 147.480 ha (14 %), la cifra más alta de los últimos cinco años.
- Colombia: 66.300 ha (6 %).
En paralelo, los incendios forestales afectaron 1,5 millones de hectáreas de bosque primario, la tercera cifra más alta desde 2002.
Áreas protegidas y territorios indígenas
En 2025, cerca de 132.000 hectáreas fueron deforestadas en áreas protegidas y territorios indígenas:
- La agricultura causó el 89 %.
- La minería, el 11 %.
Brasil lideró la deforestación en estas áreas (33 %), seguido por Bolivia (25 %), Perú (20 %) y Colombia (10 %).

Consecuencias críticas
La deforestación amazónica tiene impactos múltiples:
- Impacto ambiental y climático: reducción de la capacidad de absorción de CO₂, aceleración del cambio climático, contaminación de ríos y suelos con mercurio.
- Pérdida de biodiversidad: destrucción de hábitats únicos, extinción de especies y desequilibrio ecológico.
- Crisis social y derechos indígenas: expansión de actividades ilícitas, violencia contra líderes ambientales y vulneración de territorios originarios.
- Amenazas a la salud pública: deterioro de la calidad del agua, aumento de enfermedades transmitidas por vectores como el dengue y problemas de salud asociados a químicos tóxicos.
Balance histórico
Entre 2002 y 2025, la Amazonía perdió 34,8 millones de hectáreas de bosque primario por deforestación permanente, equivalente al tamaño de Alemania. Otros 12,2 millones de hectáreas fueron afectados por incendios.
El récord de deforestación amazónica por minería aurífera en Perú durante 2025 refleja la gravedad de la crisis ambiental y social en la región.
La pérdida de bosques primarios, la presión sobre áreas protegidas y el impacto en comunidades indígenas evidencian la urgencia de reforzar políticas de conservación, combatir la minería ilegal y promover alternativas sostenibles para preservar uno de los ecosistemas más biodiversos del planeta.



