Por primera vez Senasa detectó casos de “oveja loca” en Argentina y crece el temor por su impacto en la ganadería

Un nuevo foco de preocupación sacude al sector ganadero argentino tras la detección de los primeros casos de scrapie clásico en ovejas, una enfermedad neurodegenerativa que hasta ahora no se había registrado en el país.

El primer caso se confirmó en la provincia de Buenos Aires, mientras que posteriormente se detectaron otros focos en Santa Fe y Entre Ríos.

Ante la confirmación del SENASA, las autoridades sanitarias intensificaron los controles ante el riesgo de que no se trate de un episodio aislado, sino del inicio de una expansión más amplia.

Un brote que pone en tensión al sistema sanitario

El scrapie afecta el sistema nervioso de los ovinos, provocando alteraciones de conducta, pérdida de coordinación y un deterioro progresivo.

Además, su transmisión ocurre principalmente dentro de los rodeos, a través de fluidos y contacto directo, lo que facilita su propagación en ambientes de cría intensiva.

Por otro lado, los tiempos de detección son prolongados. Desde la aparición de síntomas hasta la confirmación de laboratorio pueden pasar varias semanas, lo que complica la respuesta temprana.

En este contexto, las autoridades trabajan en reconstruir la trazabilidad de los animales, especialmente ante la sospecha de que el foco inicial podría estar vinculado a ejemplares importados.

Ovejas. Freepik.
Por primera vez Senasa detectó casos de “oveja loca” en Argentina y crece el temor por su impacto en la ganadería. Freepik.

Decisiones complejas en un escenario incierto

Frente al avance del brote, se abren dos caminos posibles. Por un lado, aplicar medidas sanitarias estrictas que incluyan el sacrificio de rodeos completos.

Sin embargo, esta opción implica fuertes pérdidas económicas para los productores, lo que genera resistencia en el sector.

Por otro lado, se evalúan estrategias más complejas, como estudios genéticos para identificar animales resistentes. No obstante, esta alternativa requiere mayor inversión y tiempo.

Mientras tanto, crece la preocupación por la capacidad operativa del sistema sanitario para controlar la situación y evitar su expansión.

¿Qué es el fenómeno conocido como “oveja loca”?

El scrapie, popularmente llamado “oveja loca”, es una enfermedad causada por priones, proteínas anómalas que afectan el cerebro y el sistema nervioso.

A diferencia de virus o bacterias, estos agentes son altamente resistentes y generan daños irreversibles en los tejidos nerviosos de los animales infectados.

Además, pertenece al mismo grupo de enfermedades que el mal de la vaca loca, lo que incrementa la preocupación por su impacto sanitario y productivo.

Aunque no representa un riesgo directo para el consumo humano en condiciones normales, su presencia puede derivar en restricciones comerciales y controles más estrictos.

Por primera vez Senasa detectó casos de “oveja loca” en Argentina y crece el temor por su impacto en la ganadería. Foto: Unsplash.
Por primera vez Senasa detectó casos de “oveja loca” en Argentina y crece el temor por su impacto en la ganadería. Foto: Unsplash.

Impactos ambientales y productivos del brote

El avance del scrapie no solo afecta a la producción ganadera, sino que también puede generar consecuencias indirectas en el ambiente.

En primer lugar, la necesidad de sacrificar animales en grandes cantidades altera la dinámica de los sistemas productivos y el uso del territorio.

Asimismo, una eventual expansión del brote podría impulsar cambios en los modelos de cría, con efectos sobre el manejo de pastizales y recursos naturales.

Por otro lado, la falta de control sanitario podría favorecer la circulación clandestina de animales, dificultando la trazabilidad y aumentando el riesgo de propagación.

Un desafío que exige respuestas rápidas

El antecedente de brotes sanitarios en el país demuestra la importancia de actuar con rapidez y coordinación. Sin embargo, el contexto actual plantea nuevos desafíos.

Además, el temor a restricciones comerciales internacionales suma presión sobre el sector, que depende en gran medida de la exportación.

En consecuencia, las próximas semanas serán determinantes para evaluar la magnitud del problema y definir estrategias efectivas.

En definitiva, la aparición de la “oveja loca” en Argentina expone la fragilidad de los sistemas productivos frente a enfermedades emergentes y la necesidad de fortalecer los controles sanitarios con una mirada integral.

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