Productores de Río Negro, Mendoza y Misiones avanzan hacia una agricultura más regenerativa y sustentable

La transición hacia sistemas agrícolas más sustentables comenzó a ganar fuerza en distintas economías regionales argentinas. En ese contexto, la Estación Experimental del INTA Alto Valle, ubicada en Guerrico, reunió durante tres días a productores y técnicos de Río Negro, Mendoza y Misiones para intercambiar experiencias vinculadas a la agricultura regenerativa.

El encuentro formó parte del programa “Transición hacia la Agricultura Regenerativa”, impulsado por la Fundación Banco Credicoop junto al INTA y organizaciones cooperativas.

Además, participaron productores dedicados a peras y manzanas, yerba mate, mandioca, viñedos y horticultura, sectores que buscan adaptarse a nuevas exigencias ambientales y comerciales.

La iniciativa ya involucra a unos 300 productores distribuidos en distintas regiones del país y apunta a disminuir la huella de carbono mediante prácticas más amigables con el ambiente.

Productores de Río Negro, Mendoza y Misiones avanzan hacia una agricultura más regenerativa y sustentable. Foto: Creaf.
Productores de Río Negro, Mendoza y Misiones avanzan hacia una agricultura más regenerativa y sustentable. Foto: Creaf.

Chacras con menos emisiones y mayor biodiversidad

En el Alto Valle de Río Negro, el proyecto trabaja junto a productores de la Primera Cooperativa Frutícola de Roca para medir el impacto ambiental de las chacras frutícolas. Los técnicos analizan especialmente la huella de carbono generada por actividades como fertilización, uso de maquinaria, aplicaciones fitosanitarias y cosecha.

A partir de esos datos, se implementan estrategias destinadas a reducir emisiones y aumentar la captura de carbono en suelos y cortinas forestales. Entre las prácticas promovidas aparecen la reducción del uso de tractores, menor consumo de combustibles fósiles, utilización de bioinsumos y manejo más eficiente de aplicaciones agrícolas.

Además, varios productores comenzaron a incorporar coberturas vegetales que mejoran la estructura del suelo y favorecen la biodiversidad dentro de los montes frutales. Según explicaron los especialistas, estas acciones también permiten avanzar hacia certificaciones ambientales internacionales cada vez más demandadas por mercados de exportación.

Yerbales y viñedos buscan recuperar el equilibrio ecológico

En Misiones, el programa se concentra principalmente en productores de yerba mate y mandioca distribuidos en 15 cooperativas provinciales. Allí, uno de los principales problemas detectados está relacionado con la degradación del suelo provocada por décadas de manejo convencional y mecanización intensiva.

Frente a ese escenario, los técnicos impulsan prácticas destinadas a recuperar materia orgánica, mejorar la fertilidad y disminuir el uso de fertilizantes químicos. Además, muchos productores comenzaron a reducir la remoción del suelo e incorporar cubiertas verdes para proteger la biodiversidad y conservar humedad.

Mientras tanto, en Mendoza el proyecto trabaja especialmente con viñedos y sistemas hortícolas mediante un enfoque centrado en suelo, agua y biodiversidad.

Los equipos técnicos utilizan herramientas de monitoreo ambiental que permiten evaluar indicadores ecológicos y diseñar sistemas productivos menos dependientes de insumos externos.

Productores de Río Negro, Mendoza y Misiones avanzan hacia una agricultura más regenerativa y sustentable. Foto: Sobre la Tierra - UBA.
Productores de Río Negro, Mendoza y Misiones avanzan hacia una agricultura más regenerativa y sustentable. Foto: Sobre la Tierra – UBA.

Los beneficios de la agricultura regenerativa para el ambiente y la producción

La agricultura regenerativa busca restaurar procesos naturales dentro de los sistemas productivos, mejorando la salud del suelo y reduciendo el impacto ambiental de la actividad agrícola.

Uno de sus principales beneficios es la capacidad de aumentar la captura de carbono en los suelos, ayudando a disminuir gases vinculados al cambio climático. Además, estas prácticas favorecen la biodiversidad, mejoran la infiltración de agua y reducen la erosión causada por el uso intensivo de maquinaria y agroquímicos.

En paralelo, muchos productores logran disminuir costos mediante menor dependencia de fertilizantes sintéticos y combustibles fósiles. También aparecen ventajas comerciales, ya que las certificaciones ambientales comienzan a transformarse en requisitos importantes para exportar alimentos y productos regionales.

Mientras crecen las demandas internacionales por sistemas agrícolas más sostenibles, distintas regiones argentinas empiezan a experimentar un cambio de modelo basado en procesos ecológicos y recuperación ambiental de los territorios productivos.

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