Rosario quiere poblar la ciudad con árboles nativos

Recuperar biodiversidad propia, equilibrar el ecosistema urbano y mitigar los efectos del cambio climático: esas son las principales razones que impulsaron la aprobación por parte del Concejo rosarino de un proyecto que busca sumar árboles nativos al arbolado urbano hasta llegar, en el futuro, al 50% del total de las especies que pueblan veredas y espacios verdes de la ciudad.

La iniciativa fue propuesta por la concejala del socialismo Mónica Ferrero, quien fundamentó la idea tanto en la importancia de la forestación como herramienta para controlar el cambio climático, como en la necesidad de recuperar los ecosistemas naturales propios de la zona.

“En Rosario la escasa presencia de flora autóctona está relacionada con la herencia cultural europeizante que dominó el urbanismo durante muchísimos años”, explica Ferrero en su proyecto”, para agregar que las plantas nativas “están mejor adaptadas al clima, son menos propensas a plagas y atraen a la fauna local”.

Ventaja nativa

El proyecto, que ya fue votado y aprobado por el cuerpo legislativo rosarino, explica que a partir de ahora el plan de forestación local deberá incluir especies nativas “de manera progresiva” hasta llegar “a que el 50% de las especies utilizadas sean nativas”. ¿De dónde sacará el municipio esos árboles? La concejala recordó que la ciudad ya posee un vivero municipal de árboles nativos “único en su tipo” que “permitirá recuperar biodiversidad”.

¿Por qué priorizar una vegetación nativa en un ambiente urbano? En ese punto, el proyecto subraya que “las aves se asocian directamente a la flora polinizando flores y dispersando frutos”. “En ella encuentran refugio, material y soporte para construir sus nidos, y en muchos casos las aves se transformarán en controladores naturales de las mismas plantas comiendo sus semillas y brotes”. Los insectos también estarán más a gusto en árboles y plantas nativas: “serán insustituibles polinizadores de las flores de la gran mayoría de las especies de plantas existentes”.

La foto rosarina

Según el último relevamiento de las especies del arbolado público de Rosario, la ciudad cuenta con más de 420.000 árboles en espacios verdes y veredas. Se estima que hay unos 220.000 ejemplares distribuidos en las veredas de las 15.863 calles de la ciudad. Ese trabajo explica que la especie con más cantidad de ejemplares es el fresno con 76.400 árboles, seguido por el plátano (11.519), el crespón (10.092), el liquidambar (7686), el jacarandá (6731) y el lapacho (3435), ninguna de ellas nativa de la eco región donde se encuentra la ciudad (el jacarandá y el lapacho son del norte de Argentina).

Hace varios años, la municipalidad rosarina lanzó un plan para llegar a 1.000.000 de árboles plantados para el año 2030.

Los beneficios del arbolado urbano

Además de ser bellos, los árboles son muy útiles en contextos urbanos al menos en dos planos: para evitar la degradación de los servicios que prestan los ecosistemas y para mitigar el efecto “Isla de calor” propio de las grandes ciudades. “Son grandes aliados para mitigar los efectos del cambio climático, que en esta zona del país se manifiestan a través de lluvias cada vez más intensas y veranos extensos y calurosos. Un arbolado público en buen estado garantiza el equilibrio entre la vida urbana y el derecho a disfrutar de un ambiente sano”, dijo Ferrero.

La lista de beneficios que aportan los árboles es extensa: regulan la temperatura, aportan sombra y oxigenación, son escurridores naturales del agua de lluvia y funcionan como lugares de acogida para especies de pájaros e insectos de la zona.

Normativas

A la hora de fundamentar su proyecto desde un enfoque normativo, la concejala socialista mencionó a la Ley del Árbol provincial, que establece que tanto municipios como comunas “darán prioridad a los ejemplares de especies nativas de las eco regiones donde se encuentren, en la plantación o reposición del arbolado público, asegurando una adecuada biodiversidad de especies”.

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