En la bahía de Puerto San Julián (Santa Cruz) se realizó la primera cosecha de algas marinas en Argentina, un proyecto liderado por la fundación Por el Mar que busca abrir camino a la alguicultura sostenible en la Patagonia.
La especie cultivada es Macrocystis pyrifera, conocida como cachiyuyo, una macroalga que forma bosques submarinos y cumple un rol clave en los ecosistemas marinos.
Desarrollo del proyecto
La experiencia comenzó hace dos años con el cultivo de esporas microscópicas en un laboratorio adaptado en una antigua planta pesquera. Tras estudios de agua, sedimento e infauna, se avanzó al desarrollo en la bahía de San Julián.
En pocos meses, las algas alcanzaron el tamaño esperado y permitieron la primera cosecha, destinada a la elaboración experimental de bioestimulantes agrícolas y pellets para alimentación animal.
Usos y potencial del cachiyuyo
El cachiyuyo tiene múltiples aplicaciones:
- Agricultura: bioestimulantes naturales que mejoran la calidad del suelo sin añadir nutrientes artificiales.
- Industria: fertilizantes, cosméticos, productos farmacéuticos y suplementos alimenticios.
- Ganadería: pellets para alimentación de ganado, especialmente útiles en la Patagonia durante el invierno.
Más allá de su valor económico, el proyecto tiene un fuerte objetivo ambiental: los bosques de macroalgas producen oxígeno, capturan carbono y sostienen gran parte de la biodiversidad costera. Estudios científicos señalan que los bosques de algas de la Patagonia podrían ser considerados refugios climáticos globales.

Marco normativo y sustentabilidad
Desde 2024, Tierra del Fuego cuenta con una ley que establece lineamientos para la conservación y el manejo sostenible de los bosques marinos de macroalgas. Esta normativa promueve la alguicultura como alternativa productiva frente a la extracción indiscriminada, asegurando la protección de los ecosistemas.
Impacto regional
Las granjas marinas de algas en Santa Cruz representan una oportunidad para:
- Diversificación productiva: generan empleo local y ofrecen alternativas para pescadores artesanales.
- Economía azul: impulsan nuevas actividades sostenibles vinculadas al mar.
- Conservación: evitan la sobreexplotación de bosques naturales de algas.
- Innovación: aplican técnicas de cultivo como el longline, que facilitan la participación comunitaria.
Puntos clave de la importancia
- Sustentabilidad y conservación: protege ecosistemas locales y biodiversidad marina.
- Desarrollo económico: diversifica la economía regional y genera empleo.
- Valor agregado: materia prima para bioestimulantes, fertilizantes y cosméticos.
- Impacto ambiental positivo: captura carbono y produce oxígeno, mitigando el cambio climático.
- Marco normativo: la “Ley de Algas” regula y potencia esta industria sostenible.
La primera cosecha de cachiyuyo en Puerto San Julián marca un hito en la acuicultura argentina. Este proyecto pionero combina innovación productiva, conservación ambiental y desarrollo económico local, posicionando a la Patagonia como referente en el cultivo sostenible de macroalgas.



