En el árido paisaje de la estepa patagónica, los humedales aparecen como manchas verdes que rompen la monotonía. En el Cañadón Caracoles, al noroeste de Santa Cruz, un trabajo sostenido desde 2018 busca recuperar estos ambientes, fundamentales para la fauna y cada vez más escasos en la región.
El proyecto comenzó cuando el equipo de Parque Patagonia detectó señales de deterioro: vertientes cortadas, canales artificiales y juncales quemados. La intervención inicial en el humedal frente a la Estación Biológica El Unco mostró resultados rápidos: al reencauzar vertientes y cerrar canales, el ecosistema se regeneró y atrajo nuevamente aves y fauna local.
Diagnóstico y restauración sistemática
En 2024, el equipo identificó cerca de 100 humedales dentro del parque, en distintos estados de conservación. A partir de ese relevamiento se definió una etapa más amplia de restauración. Actualmente se trabaja en seis humedales, cinco en el Cañadón Caracoles y uno en la Meseta del Lago Buenos Aires, priorizando los más afectados por drenajes, flora exótica o ganado asilvestrado.
La lógica es simple: dejar que el agua vuelva a correr. Cuando las vertientes recuperan su flujo, las zonas bajas se inundan, brotan los juncos y el humedal retoma su dinámica natural.
El rol del junco y la biodiversidad
El junco fue elegido como especie clave para la recuperación. Su crecimiento veloz genera cobertura vegetal, reduce la evaporación y ofrece refugio a aves y mamíferos. Gracias a su presencia, especies como la gallineta chica y el coipo —que habían desaparecido localmente— volvieron a habitar los humedales.
Los resultados son visibles: en un humedal intervenido en 2019, donde había ocho hectáreas degradadas, hoy se extienden más de 30 hectáreas en buen estado. Cientos de aves regresaron a los espejos de agua, junto con patos, cauquenes y otras especies asociadas a los juncales.

Comunidad y restauración compartida
La restauración no se limita al trabajo técnico. El equipo de Parque Patagonia promueve la participación comunitaria. Rocío Navarro, coordinadora del área Comunidades, explica que caminar el humedal, observar el agua y “meter las manos en el barro” son parte de la experiencia.
En el marco del programa “Cuando Digo Sur”, vecinos de Perito Moreno recorrieron un humedal urbano degradado y luego otro en proceso de recuperación, comprendiendo que revertir el daño es posible. El nombre histórico de la zona, Paliaique (“lugar de juncos”), recuerda la centralidad de estos ambientes en la identidad local.
Testimonios de cambio
La vecina María Elisa Uriondo participó en la plantación de juncos y describió la experiencia como “maravillosa”. Para ella, estar en contacto directo con el humedal cambió su forma de mirar el paisaje: “Ver cómo de una vertiente chiquita puede formarse un humedal te hace valorar la riqueza natural que tenemos tan cerca”.
La restauración de humedales en el Cañadón Caracoles demuestra que, con acciones simples y compromiso comunitario, es posible recuperar ecosistemas clave en la estepa patagónica. Estos oasis no solo sostienen la biodiversidad, sino que también fortalecen el vínculo histórico y cultural de las comunidades con su entorno natural.



