Trabajan en la reforestación de especies nativas en el Delta del Paraná

En una iniciativa conjunta que comenzó en 2019, el Jardín Botánico Carlos Thays y la Fundación Félix de Azara trabajan en la reforestación de un pequeño sector del “monte blanco”, una eco-región del Delta del Paraná. Esa zona, ubicada en particular sobre los albardones de las islas, ha sido muy degrada y gracias a un asiduo trabajo hoy comenzó a recobrar su vigor.

La acción humana sumada a la presencia de especies exóticas como el lirio amarillo, el ligustro y la mora ahogaron el crecimiento de especies nativas como el sen de campo, canelón, ceibo, murta y otras especies que le daban nombre al Monte Blanco. A través de un minucioso trabajo de investigación botánica se pudieron recuperar semillas nativas y en la actualidad se están plantando más de 900 ejemplares de especies autóctonas leñosas para recuperar el antiguo paisaje y su rica biodiversidad.

“El Jardín Botánico Carlos Thays, además de ser un espléndido paseo y un museo a cielo abierto, desarrolla una importante tarea de investigación y educación, que es donde reside la esencia de nuestro trabajo. Recuperar especies en el monte blanco representa un desafío donde aportamos todo nuestro conocimiento y personal especializado a través de acuerdos con diferentes organizaciones” explica su directora Graciela Barreiro.

La primera etapa del trabajo fue recorrer el terreno y realizar una investigación fenológica, que consiste en saber cuándo florecen y dan frutos las especies. Luego se llevó a cabo una selección y recolección manual de semillas en la misma zona de origen donde se iban a plantar los nuevos ejemplares. De regreso en las instalaciones ubicadas en el barrio porteño de Palermo se realizó la germinación en los invernáculos y las áreas de propagación del Jardín Botánico Carlos Thays.

“Es un trabajo delicado, manual, que requiere de mucha paciencia y esfuerzo. Se trata de caminar, seleccionar frutos, cuidar que las aves no se los coman a todos — se protegen mediante bolsas de gasa especiales- desmalezar y, al mismo tiempo, mantener la armonía en la zona”, enumeró Barreiro.

En simultáneo se recorrió el Monte Blanco eliminando las especies exóticas y preparando la superficie para poder trasplantar los ejemplares que crecieron en el Jardín Botánico. Si bien se eliminó la mayor parte de las especies exóticas, en algunos casos se dejaron árboles de gran porte para que su sombra ayudara al establecimiento de las pequeñas nativas.

En mayo, cuando los ejemplares ya tenían 1,50 metros de altura en promedio, luego de dos años de preparación, se trasladaron y plantaron en las parcelas especialmente preparadas para tal fin. El área de recuperación busca mejorar la biodiversidad local y ser un espacio educacional para generaciones futuras.

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