Un suburbio de Dinamarca reemplaza farolas tradicionales por luces rojas para reducir el impacto sobre la fauna nocturna

Las ciudades modernas comenzaron a replantear el impacto ambiental de su iluminación urbana. En un suburbio cercano a Copenhague, Dinamarca, una iniciativa ecológica busca compatibilizar la seguridad vial con la protección de la fauna silvestre mediante la instalación de luces rojas en sectores estratégicos.

El proyecto se desarrolla en Gladsaxe, donde las tradicionales luminarias LED blancas fueron reemplazadas por iluminación roja en un corredor frecuentado por murciélagos. La medida apunta a disminuir la contaminación lumínica sin eliminar el alumbrado público.

Aunque el cambio visual parece menor, la iniciativa representa una transformación profunda en la manera de diseñar los espacios urbanos. Las autoridades locales consideran que la iluminación puede adaptarse a las necesidades ambientales sin afectar la circulación de peatones, ciclistas y automovilistas.

Además, el sistema comenzó a despertar interés en otras ciudades que enfrentan desafíos similares vinculados al crecimiento urbano y la conservación de especies nocturnas.

Un suburbio de Dinamarca reemplaza farolas tradicionales por luces rojas para reducir el impacto sobre la fauna nocturna. Foto: El Debate.
Un suburbio de Dinamarca reemplaza farolas tradicionales por luces rojas para reducir el impacto sobre la fauna nocturna. Foto: El Debate.

Una ruta iluminada para preservar corredores biológicos

La modificación del alumbrado se concentra sobre un tramo de Frederiksborgvej y sectores cercanos a una ciclovía donde fueron detectadas varias especies de murciélagos.

En lugar de utilizar grandes columnas de luz intensa, el proyecto incorporó unos 30 bolardos bajos distribuidos a lo largo de aproximadamente 600 metros. La distancia entre cada punto lumínico fue diseñada para generar sectores alternados de luz y oscuridad.

Este esquema permite que los animales continúen desplazándose por sus rutas naturales sin quedar totalmente expuestos. La intención es reducir la fragmentación del hábitat ocasionada por carreteras y áreas urbanizadas.

Asimismo, el color rojo cumple una función simbólica para los habitantes, ya que señala la presencia de un entorno natural que requiere protección y conservación.

La contaminación lumínica y sus efectos sobre la fauna

La expansión de la iluminación artificial alteró durante décadas los ecosistemas nocturnos. La contaminación lumínica modifica comportamientos naturales de aves, insectos y mamíferos que dependen de la oscuridad para alimentarse, orientarse o reproducirse.

En el caso de los murciélagos, la presencia de luces blancas intensas puede transformarse en una barrera que limita sus desplazamientos entre refugios y zonas de alimentación.

Especialistas señalaron que algunas especies son especialmente sensibles a las carreteras iluminadas y reducen su actividad cuando el entorno pierde oscuridad natural.

Además, la iluminación convencional con alto contenido de luz azul tiende a dispersarse más en la atmósfera y atrae mayores cantidades de insectos, alterando cadenas ecológicas nocturnas.

Un suburbio de Dinamarca reemplaza farolas tradicionales por luces rojas para reducir el impacto sobre la fauna nocturna. Foto: El Mundo.
Un suburbio de Dinamarca reemplaza farolas tradicionales por luces rojas para reducir el impacto sobre la fauna nocturna. Foto: El Mundo.

Las ventajas de las luces rojas frente a las luminarias tradicionales

Las luces rojas presentan múltiples beneficios ambientales en comparación con las luminarias blancas convencionales. Una de sus principales ventajas es que generan menor alteración sobre la fauna nocturna, especialmente en especies sensibles a la luz artificial.

Estudios científicos realizados en Europa demostraron que los murciélagos mantienen niveles de actividad similares a los observados en condiciones de oscuridad cuando se utiliza iluminación roja, algo que no ocurre con las luces blancas o verdes.

Además, este tipo de luminarias atrae menos insectos, lo que ayuda a conservar el equilibrio natural de los ecosistemas nocturnos y reduce alteraciones en la cadena alimenticia.

Otro aspecto relevante es la disminución de la dispersión lumínica en el cielo, lo que contribuye a reducir la contaminación visual y favorece la recuperación de ambientes nocturnos más naturales.

A su vez, el proyecto forma parte de una modernización más amplia del sistema de alumbrado urbano con tecnología LED de bajo consumo energético, lo que permite reducir emisiones, costos de mantenimiento y consumo eléctrico.

La experiencia de Gladsaxe demuestra así que la planificación urbana puede incorporar soluciones ambientales innovadoras para proteger la biodiversidad sin renunciar a la seguridad y funcionalidad de los espacios públicos.

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