Un hito histórico se concretó recientemente en Misiones: la plantación del árbol número 100.000 por parte de la Estrategia de Restauración del Bosque Atlántico.
Aunque simbólico, esto marca un punto de inflexión en la lucha por restaurar uno de los ecosistemas más amenazados del planeta.
La Estrategia de Restauración del Bosque Atlántico es liderada por Aves Argentinas, el Instituto Misionero de la Biodiversidad (IMiBio) y el Ministerio de Ecología de Misiones.
Tras meses de trabajo intensivo, esta alianza logró recuperar 246 hectáreas de selva.

100.000 árboles para recuperar un ecosistema al borde del colapso
El Bosque Atlántico se extiende por Argentina, Brasil y Paraguay y es hogar de especies únicas como el yaguareté, tucanes y lapachos.
Sin embargo, solo queda el 7% de su superficie original, lo que lo convierte en uno de los bosques con mayor biodiversidad, pero más amenazado, del mundo.
Este ecosistema, que alguna vez cubrió vastas regiones del noreste argentino, es hoy uno de los más fragmentados del planeta.
Por ello, la plantación de 100.000 árboles nativos requirió una movilización sin precedentes.
Se utilizaron 27 camiones cargados con plantines y un equipo de 30 personas dedicó más de 480 horas a la planificación y plantación.

Más de 37 especies de árboles nativos plantados
La iniciativa plantó más de 37 especies emblemáticas de la selva misionera. Entre ellas, destacan:
- lapacho
- petiribí
- yvyrá pytá
- timbó
- yacaratiá
También se incluyeron especies amenazadas como el palo rosa y el palmito, vitales para la biodiversidad.
Cada uno de estos plantines es un paso firme hacia la restauración de un ecosistema más fuerte y resiliente.
«La restauración de ambientes es esencial para el futuro de las especies de aves que dependen del Bosque Atlántico para anidar, alimentarse y sobrevivir», manifestó Hernán Casañas, director ejecutivo de Aves Argentinas.
Por su parte, José Beamonte, encargado de restauración de ambientes y desarrollo sostenible de Aves Argentinas, expresó: «Cada árbol que plantamos es un paso más hacia un futuro en el que el Bosque Atlántico vuelva a ser un corredor de vida».
«Este hito nos llena de orgullo y nos impulsa a seguir trabajando junto al IMiBio y al Ministerio de Ecología, demostrando que la restauración es posible cuando se unen la ciencia, las políticas públicas y el compromiso ciudadano», agregó.
El árbol número 100.000 simboliza no solo un logro ambiental, sino también el esfuerzo colectivo de comunidades locales, técnicos, voluntarios y organizaciones.
La plantación simbólica del árbol número 100.000 se realizó este martes 21 de octubre en el Parque del Conocimiento de Posadas.
La jornada de restauración participativa reunió a representantes institucionales, estudiantes, voluntarios y vecinos de la zona.

La importancia de recomponer el Bosque Atlántico
La recuperación de 246 hectáreas de selva beneficia tanto a la naturaleza como a las comunidades locales.
El Bosque Atlántico es clave para conservar la biodiversidad y enfrentar la crisis climática desde la acción local.
Cada árbol plantado contribuye a restaurar un ecosistema más fuerte y resiliente.
El objetivo es que el Bosque Atlántico recupere su función como corredor de vida, biodiversidad y oportunidades para quienes lo habitan.
Aves Argentinas, con más de 100 años de trayectoria y 4000 socios, es miembro de BirdLife International, la red de organizaciones dedicadas a la conservación de la naturaleza más grande del mundo.
La organización trabaja en favor de más de 1000 especies de aves silvestres y sus ambientes en todo el país.
Desarrolla proyectos y acciones de conservación, investigación, educación y divulgación junto a investigadores, voluntarios, técnicos y más de 80 Clubes de Observadores de Aves.
Contribuye a la conservación de hábitats, identificando, monitoreando y restaurando áreas importantes para la conservación de las aves.
Protege sitios y promueve el cuidado de estas áreas clave para la biodiversidad, impulsando políticas públicas y generando reservas urbanas y Parques Nacionales.
Lleva adelante proyectos de conservación de ambientes en la Patagonia, el Bosque Atlántico y las pampas.
Trabaja para prevenir la extinción de especies, mejorar la situación de conservación de las aves amenazadas y evitar que se incrementen las especies en peligro.
En los últimos años ha trabajado activamente en la conservación de especies amenazadas como el macá tobiano, el tordo amarillo, el albatros de ceja negra y el cardenal amarillo.
Todos los proyectos de conservación incorporan educación, divulgación e investigación con fuerte hincapié en las relaciones con los pobladores locales.



