La reciente confirmación del nacimiento de una cría de yaguareté en estado salvaje en el Parque Nacional El Impenetrable, en Chaco, marca un hecho histórico: hacía 35 años que no se registraba un acontecimiento así en este santuario natural. El hallazgo fue posible gracias al trabajo constante de conservación y a las condiciones únicas que ofrece este extenso territorio protegido.
El avistaje ocurrió durante un recorrido por el río Bermejo, cuando se observó a Nalá, una de las cuatro hembras liberadas en la zona, junto a un cachorro de unos cinco meses. En la región también habitan tres machos silvestres, todos monitoreados dentro del proyecto de suplementación de yaguareté que llevan adelante la Administración de Parques Nacionales y la Fundación Rewilding Argentina.
El objetivo de este plan es recuperar la funcionalidad ecológica del bosque chaqueño e incrementar la población de la especie, declarada Monumento Natural Nacional. La reproducción en estado silvestre constituye una señal alentadora de que las estrategias de manejo están dando resultados concretos.
La creación del parque en 2014 fue el punto de partida de un largo proceso. Desde entonces, se tomaron decisiones clave para proteger el hábitat, reducir amenazas y establecer una base poblacional capaz de sostener el regreso del felino más grande de América.
El santuario natural, un refugio ideal para el gran felino
El Impenetrable se extiende por más de 100.000 hectáreas, con un mosaico de bosques, pastizales y cursos de agua que proveen refugio, alimento y espacio para el desplazamiento del yaguareté. En su interior abundan presas naturales como tapires, corzuelas y pecaríes, lo que asegura una dieta adecuada para la especie.
Su baja densidad de población humana, sumada a la vigilancia permanente, disminuye las amenazas de cacería furtiva, una de las principales causas de su disminución en otras regiones. El anclaje de machos reproductores, como Qaramtá, dentro de este territorio, fue fundamental para mantener un núcleo estable y evitar desplazamientos peligrosos.
El aislamiento natural del parque también contribuye a su rol como santuario. Los grandes corredores biológicos permiten que los individuos se desplacen sin atravesar zonas de riesgo, mientras que la conectividad con otras áreas silvestres facilita el intercambio genético.

Retos para la conservación
A pesar de los avances, la cacería furtiva sigue siendo una amenaza latente, como lo demuestran incidentes recientes en provincias vecinas. Mantener el equilibrio requiere no solo acciones dentro del parque, sino también políticas de protección en áreas circundantes.
La estrategia de reforzamiento poblacional, en lugar de reintroducción total, reconoce que ya existían machos en la región. Incorporar hembras y asegurar su permanencia es clave para que la población crezca de manera natural y estable.
Actualmente, se estima que en El Impenetrable habitan entre seis y siete ejemplares. A nivel nacional, las poblaciones se distribuyen en Misiones, las yungas de Salta y Jujuy, Corrientes y este sector del Chaco, sumando en total menos de 300 individuos.



