El fabricante chino Mingyang Smart Energy anunció el lanzamiento de la MySE23X, una pala de aerogenerador marino fabricada con fibra de carbono totalmente reciclable.
Con más de 110 metros de longitud, este desarrollo no solo destaca por su tamaño, sino también por su enfoque en la sostenibilidad y la gestión del final de la vida útil de los equipos.
La innovación se basa en una tecnología propia de degradación que opera a temperatura y presión ambiente.
Mediante una solución química específica, el proceso permite separar de forma eficiente los materiales compuestos de la pala, facilitando la recuperación y reutilización de la fibra de carbono, un material altamente valorado por su resistencia y ligereza, pero difícil de reciclar hasta ahora.
Diseño y reciclabilidad
La pala MySE23X incorpora paneles de fibra de carbono reciclable que aportan soporte estructural sin aumentar el peso. Este diseño permite el reciclaje completo de la fibra de carbono al final de la vida útil, un aspecto clave ante el creciente volumen de aerogeneradores que se acercan a su fase de desmantelamiento en todo el mundo.
Ming Yang subraya que este avance representa un salto significativo en la ciencia de materiales y refuerza su compromiso con los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza), alineados con la economía circular y la descarbonización.
Perfil de la compañía
Con sede en Zhongshan, Guangdong, Ming Yang Smart Energy es un proveedor global de tecnología eólica y soluciones integradas de energías renovables.
Opera en sectores eólico, solar, almacenamiento energético e hidrógeno.
Se especializa en aerogeneradores offshore de gran tamaño, tanto de cimentación fija como flotantes, diseñados para condiciones extremas, incluidos tifones.
Ha instalado más de 40 gigavatios en más de 700 parques eólicos a nivel mundial.
Cuenta con una plantilla superior a 10.000 empleados.
La MySE23X destaca por su tamaño y sostenibilidad.
Energía eólica: innovación y sostenibilidad
La energía eólica es clave para la transición energética y la lucha contra el cambio climático. Sus beneficios incluyen:
Innovación tecnológica (eficiencia): palas más grandes y torres más altas aumentan la producción energética. La mejora en la predicción del viento y sistemas de gestión de tensión y frecuencia equilibran el sistema eléctrico.
Sostenibilidad ambiental: no produce gases de efecto invernadero ni emisiones contaminantes durante su operación. Se minimiza el impacto mediante estudios de planificación y tecnologías que reducen la huella de carbono en fabricación y operación.
Apuesta por el futuro: es una fuente inagotable y cada vez más competitiva en costos. Genera más de 1,2 millones de empleos verdes y fortalece la seguridad energética.
Innovación en sostenibilidad: nuevas tendencias incluyen la reciclabilidad de palas, reducción de ruido y mitigación del impacto en la fauna local.
El lanzamiento de la pala MySE23X marca un antes y un después en la industria eólica global.
Al combinar tecnología avanzada, reciclabilidad y eficiencia, Mingyang Smart Energy refuerza el papel del viento como pilar de la transición energética, ofreciendo soluciones que integran innovación y sostenibilidad para un futuro más limpio.
Un estudio publicado en Nature revela que la Tierra no funciona con cuatro estaciones iguales y sincronizadas. Tras analizar 20 años de datos satelitales, los investigadores descubrieron que el planeta está dividido en miles de “relojes locales”, muchos de ellos desfasados respecto a sus vecinos.
Esto explica por qué la primavera puede llegar antes en una ciudad que en otra cercana, o por qué dos regiones próximas muestran calendarios naturales muy distintos.
Fenología desde el espacio
La ciencia que sustenta este hallazgo es la fenología, que estudia la cronología de eventos naturales como la floración, la aparición de hojas o la migración de animales.
Durante siglos, se registró en cuadernos y almanaques.
Hoy, los satélites permiten observar cómo las plantas reverdecen y decaen, creando un calendario planetario de crecimiento.
Los estudios anteriores asumían un patrón simple de temporada de crecimiento, válido en zonas templadas con nieve, pero insuficiente en trópicos y tierras áridas, donde las plantas responden más a la lluvia o a la nubosidad que a la temperatura.
Un mapa de alta resolución
El nuevo trabajo analizó dos décadas de datos de “verdor” en el infrarrojo cercano, con resolución de cinco kilómetros, cotejados con mediciones de fluorescencia de plantas y observaciones terrestres.
Se identificaron puntos calientes de asincronía estacional, donde ecosistemas cercanos presentan desfases de semanas o meses.
Estos puntos aparecen en regiones de clima mediterráneo (California, Chile central, Sudáfrica, sur de Australia y el Mediterráneo) y en cadenas montañosas tropicales (Andes y África Oriental).
Patrones complejos de crecimiento
En las cinco regiones mediterráneas, las áreas no forestales reverdecen a finales del invierno y primavera, mientras que los bosques cercanos alcanzan su máximo dos meses después, creando un doble pico.
En tierras áridas, el crecimiento sigue las lluvias monzónicas, lo que explica que ciudades como Phoenix y Tucson, separadas por apenas 160 km, vivan mundos estacionales distintos.
Las montañas tropicales, las laderas y valles muestran calendarios desincronizados, impulsados por la luz y la humedad más que por la temperatura.
Un nuevo estudio revela que las estaciones de la Tierra no son iguales.
Implicaciones para biodiversidad y evolución
Los puntos de asincronía coinciden con zonas de alta biodiversidad. Cuando el crecimiento vegetal alcanza su máximo en momentos diferentes, los recursos para animales también varían.
Esto puede llevar a que poblaciones de la misma especie se reproduzcan en tiempos distintos.
A largo plazo, estas brechas temporales reducen el entrecruzamiento y pueden impulsar caminos evolutivos separados.
Ejemplos concretos muestran el impacto: en Colombia, fincas cafetaleras separadas por un día de viaje pueden tener temporadas de cosecha tan desfasadas como las de hemisferios opuestos.
Aplicaciones prácticas
El atlas estacional ofrece herramientas para:
Ecologistas: identificar migraciones vulnerables al cambio climático.
Agricultores y planificadores: ajustar calendarios de siembra, riego y control de plagas.
Expertos en salud: prever condiciones propicias para mosquitos o patógenos agrícolas.
El estudio demuestra que las estaciones de la Tierra no son un metrónomo único, sino un mosaico de ritmos superpuestos.
Aprender a interpretar este mosaico será esencial para proteger la biodiversidad, gestionar sistemas alimentarios y comprender cómo el calentamiento global transforma los ecosistemas.
En el centro de Kenia, un gesto silencioso captó la atención del planeta. En el condado de Nyeri, una joven activista permaneció tres días completos abrazada a un árbol para defender la vida.
Así,Guinness World Recordsreconoció una acción que va más allá de la resistencia física. El objetivo fue visibilizar la urgencia de proteger los ecosistemas.
De este modo, el récord se convirtió en una plataforma ambiental que conectó emoción, perseverancia y conciencia climática.
Nyeri, el escenario de una protesta inmóvil
El desafío se desarrolló en diciembre, en una región marcada por bosques y actividad agrícola. Allí, el árbol elegido simbolizó la fragilidad de la naturaleza.
Durante 72 horas continuas, la activista mantuvo el contacto sin interrupciones. Con ello, superó ampliamente su marca previa de 48 horas.
Además, la hazaña duplicó el récord anterior en la categoría, establecido en 2024 por una ambientalista de Uganda.
Una joven activista de Kenia que la llevó a ganar un récord Guinness por abrazar un árbol más de 72 horas. Foto: Bantu Gazette.
¿Quién es Truphena Muthoni y por qué su gesto importa?
Truphena Muthoni tiene 22 años y es una joven activista climática de Kenia. Su acción forma parte de la iniciativa“Hug the Earth”.
En su primer intento, el abrazo fue un símbolo íntimo para reconectar a las personas con el planeta. Sin embargo, luego entendió que hacía falta persistencia.
Por eso, decidió repetir el desafío y extenderlo. La constancia se volvió el mensaje central de su protesta ambiental.
Aprender del cuerpo para sostener el mensaje
El primer récord estuvo acompañado por ayuno y restricción de agua. Con el tiempo, la activista reconoció los riesgos de esa decisión.
Para el segundo intento, modificó su preparación física. Aumentó gradualmente la hidratación y cuidó su resistencia corporal.
Gracias a ese cambio, el desafío fue más llevadero. El mayor obstáculo terminó siendo el sueño y no el cansancio físico.
Una joven activista de Kenia que la llevó a ganar un récord Guinness por abrazar un árbol más de 72 horas. Foto: The Star.
Kenia, reforestación y acción climática local
Además del récord, Muthoni es embajadora de la Campaña de los 15.000 millones de árboles en Kenia. La iniciativa impulsa la restauración forestal.
El país enfrenta procesos de deforestación, sequías recurrentes y presión sobre los recursos naturales. En ese contexto, los árboles son clave.
Por lo tanto, el gesto de abrazar un árbol también apunta a reforzar el valor de la reforestación como política ambiental.
Cuando el activismo usa el cuerpo como mensaje
Acciones como esta transforman el cuerpo en una herramienta de comunicación ecológica. No hay consignas escritas ni discursos extensos.
En California, Estados Unidos, la promesa de respirar mejor gracias al uso de los vehículos eléctricos empieza a materializarse.
Así lo confirmó un nuevo estudio publicado en The Lancet Planetary Health. Este descubrió que, entre 2019 y 2023, la adopción de vehículos eléctricos redujo de forma medible la contaminación del aire en distintos barrios de California.
El análisis, realizado por investigadores de la Universidad del Sur de California, utilizó datos relevados desde el espacio mediante tecnología satelital.
El análisis demostró que, por cada 200 nuevos vehículos eléctricos e híbridos enchufables incorporados a un vecindario, los niveles de dióxido de nitrógeno (NO₂) cayeron aproximadamente un 1,1 %.
Este contaminante está directamente vinculado al tráfico rodado y a problemas respiratorios urbanos.
El trabajo fue financiado en parte por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.
California: el uso de vehículos eléctricos logró reducir la contaminación del aire (FREEPIK).
El monitoreo desde satélites reveló cambios reales
El equipo utilizó el sensor TROPOMI, un instrumento instalado en satélites europeos. Este dispositivo es capaz de detectar cómo los gases atmosféricos absorben y reflejan la luz solar.
La tecnología permitió medir la contaminación del aire con precisión sin depender únicamente de estaciones terrestres aisladas.
Para el análisis, el estado fue dividida en 1.692 zonas comparables a códigos postales.
En cada una se cruzaron dos bases de datos: el número de vehículos eléctricos registrados y la concentración anual de NO₂ detectada por el satélite en dichas zonas de California.
El resultado mostró un patrón claro: los barrios que sumaron más vehículos de cero emisiones registraron descensos consistentes en los niveles de contaminantes.
Para ilustrar, un vecindario típico de California incorporó unos 272 vehículos eléctricos durante el periodo analizado.
El impacto directo del uso de vehículos eléctricos en la salud pública de California
El dióxido de nitrógeno está asociado a bronquitis, asma, enfermedades cardiovasculares y mayor riesgo de hospitalización en poblaciones vulnerables como niños y personas mayores.
Por ello, la reducción de este contaminante gracias al uso de vehículos eléctricos tiene efectos casi inmediatos en la calidad de vida cotidiana de los habitantes de California.
Menos irritación pulmonar, menos crisis asmáticas y menor carga para los sistemas sanitarios son algunos de los beneficios tangibles.
Para garantizar la solidez de los resultados, los investigadores incluso ajustaron sus cálculos excluyendo el año 2020, marcado por los confinamientos de la pandemia del Covid-19.
También consideraron variables como el precio del combustible y cambios en la movilidad urbana.
Incluso verificaron que en los barrios donde aumentaron los coches de combustión, la contaminación subió. Esto validó la relación directa entre vehículos eléctricos y aire más limpio.
Buena noticia en California: el uso de vehículos eléctricos logró reducir la contaminación del aire en solo 4 años.
Una transición todavía en desarrollo
Entre 2019 y 2023, los vehículos de cero emisiones pasaron de representar alrededor del 2 % al 5 % del total de vehículos ligeros en California.
Aunque el crecimiento es notable, la penetración sigue siendo minoritaria.
Este dato refuerza uno de los mensajes clave del estudio: el potencial de mejora está lejos de agotarse.
Con una electrificación más profunda, especialmente en zonas densas, corredores de tráfico y áreas cercanas a escuelas y hospitales, los beneficios podrían amplificarse.
Los beneficios adicionales de la electrificación:
Reducción de partículas finas en el aire
Menor ruido urbano en zonas residenciales
Menor presión sobre ecosistemas cercanos a vías de circulación
Integración facilitada de energías renovables en la red eléctrica
Debido a este descubrimiento sobre los vehículos eléctricos, ciudades de California como Los Ángeles y San José ya implementan proyectos piloto.
Estos combinan zonas de bajas emisiones, flotas municipales eléctricas y redes de recarga alimentadas con energía solar.
El estudio también destaca como la monitorización satelital abre una nueva vía para la gestión ambiental.
Gracias a esto, gobiernos y municipios pueden evaluar políticas de movilidad en tiempo casi real. Además, también pueden priorizar inversiones en infraestructura de recarga donde los beneficios sociales sean mayores.
Un innovador, aunque simple, invento desarrollado en Hong Kong permite extender la vida útil de los paneles solares: se trata de un recubrimiento de hidrogel.
Esta novedad logró aumentar la eficiencia energética un 13% y reducir la temperatura hasta 16°C.
Investigadores de la Universidad Politécnica de Hong Kong crearon esta solución económica que combate los puntos calientes, uno de los problemas más persistentes en instalaciones fotovoltaicas urbanas.
La tecnología, liderada por el profesor Yan Jerry y el investigador Liu Junwei, se basa en un principio simple.
Dado que el hidrogel retiene agua en su estructura y luego la libera gradualmente mediante evaporación, este proceso absorbe el calor de los paneles solares.
Así, les permite reducir la temperatura en las zonas más afectadas por la radiación o sombra irregular.
Nuevo recubrimiento de hidrogel extiende la vida útil de los paneles solares y mejora su eficiencia (Universidad Politécnica de Hong Kong)
Menos calor, más energía: la clave del hidrogel en paneles solares
El hidrogel para paneles solares funciona como un sistema de enfriamiento pasivo que no requiere rediseñar circuitos ni modificar la estructura del módulo.
Se aplica directamente sobre paneles ya instalados y actúa llevándose el calor mediante evaporación del agua contenida.
En pruebas controladas, los investigadores observaron descensos de hasta 16°C en los puntos calientes, acompañados de un aumento de potencia de hasta 13%.
Así, esta mejora no solo incrementa la producción energética inmediata, sino que también reduce el estrés térmico en las células fotovoltaicas.
Esto permite a los paneles solares recubiertos con hidrogel durar más años, con un rendimiento cercano a su capacidad original y menos módulos que terminan en reciclaje prematuro.
Así, el efecto acumulativo protege la inversión y mejora el balance energético anual.
El impacto de esta innovación en ciudades densas
Los sistemas solares integrados en edificios (BIPV) enfrentan desafíos particulares en entornos urbanos: sombras parciales, polvo, fachadas que reflejan calor y tejados expuestos a altas temperaturas.
Todo esto genera puntos calientes que arrastran al resto del sistema hacia abajo.
Según las estimaciones del equipo de PolyU, este recubrimiento de hidrogel podría aumentar la producción anual alrededor de un 6,5% en Hong Kong y un 7,0% en Singapur.
Los periodos de amortización rondan entre 3 y 5 años, dependiendo del precio local de la electricidad.
La tecnología de hidrogel encaja especialmente bien en paneles solares instalados en tejados y fachadas de ciudades como Hong Kong o Singapur.
Allí, cada punto porcentual de eficiencia impacta directamente en las estrategias de descarbonización.
Nuevo recubrimiento de hidrogel extiende la vida útil de los paneles solares y mejora su eficiencia (Universidad Politécnica de Hong Kong)
Las claves de los paneles de hidrogel para paneles solares: materiales duraderos y bajo mantenimiento
Uno de los avances clave del proyecto fue resolver la tendencia de los hidrogeles convencionales a agrietarse o encogerse con el tiempo.
Para ello, el equipo combinó un polímero natural (hidroxietil celulosa) con una estructura fibrosa conocida como leafy cotton thread.
El resultado es un material que mantiene mejor su volumen e integridad tras meses de exposición al sol, viento y lluvia.
De esta forma, eientras algunos hidrogeles tradicionales pierden casi la mitad de su volumen, este nuevo recubrimiento limita esa contracción significativamente.
Beneficios principales del hidrogel:
Reducción de temperatura hasta 16°C
Aumento de eficiencia del 13%
Compatible con paneles ya instalados
Bajo costo de implementación
Mayor durabilidad del sistema fotovoltaico
Cabe señalar que los hot spots no solo reducen eficiencia. Estudios previos sobre millones de módulos fotovoltaicos mostraron que una parte significativa presentaba defectos térmicos con aumentos de temperatura superiores a 21°C.
Ese calor extra acelera la degradación de materiales internos y puede generar riesgos de incendio.
En edificios públicos, escuelas o centros de salud, un aumento del 5% o 7% en la producción anual puede liberar recursos para otros servicios.
En viviendas, marca la diferencia entre cubrir solo una parte del consumo o acercarse al autoconsumo total.
La integración de estos hidrogeles con nuevas generaciones de paneles fotovoltaicos, como los basados en perovskitas, podría resolver uno de sus grandes desafíos: la sensibilidad al calor y la humedad.
La contaminación del aire en Pekíncayó 98% en solo 12 años, un logro que posiciona a la capital de China como un caso de estudio llamativo en gestión ambiental urbana.
Al parecer, los niveles de partículas PM2.5 descendieron de 89,5 microgramos por metro cúbico en 2013 a apenas 27 microgramos en 2025.
Esta cifra marcó un récord histórico para la ciudad, ya que es la primera vez que la concentración anual queda por debajo del umbral de 30 microgramos.
Este dato representa una referencia clave en los estándares nacionales de calidad del aire.
Pekín disminuyó la contaminación del aire un 98% en tan solo 12 años.
Del smog permanente a 311 días de aire limpio
Durante 2025, Pekín registró 311 jornadas con niveles bajos o aceptables de contaminación del aire, la cifra más alta desde el inicio de la monitorización sistemática.
Este dato contrastó con la situación de 2013, cuando decenas de días al año alcanzaban episodios graves de polución.
Solo una jornada en 2025 alcanzó niveles considerados graves por el Índice de Calidad del Aire de China.
Las micropartículas PM2.5, capaces de penetrar en pulmones y torrente sanguíneo, representan el principal indicador sanitario en este tipo de mediciones.
El alcalde Yin Yong destacó en su informe anual que la densidad promedio cayó 11,5% respecto al año anterior.
«El cielo azul se consolidó como una realidad cotidiana«, afirmó el funcionario al presentar los resultados de gestión.
Las medidas que eliminaron la contaminación del aire en Pekín
El punto de inflexión llegó en 2013, cuando el Gobierno central y municipal pusieron en marcha un plan específico contra la polución atmosférica.
Las autoridades implementaron restricciones al tráfico, control industrial y una amplia renovación del parque vehicular.
Las principales medidas incluyeron:
Retirada progresiva de vehículos antiguos y exigencia de estándares Euro 6 para coches nuevos
Limitación de circulación mediante sistemas de matrículas pares e impares en episodios críticos
Ampliación notable de la red de transporte público: metro, autobuses y movilidad alternativa
Electrificación masiva del parque móvil con incentivos específicos para vehículos de nueva energía
La contaminación del aire en Pekín descendió gracias a la adopción acelerada de vehículos eléctricos.
En 2025, estos superaron el 50% de las nuevas matriculaciones, frente al apenas 5% que representaban en 2020.
Revolución eléctrica y energía verdeen Pekín
La capital china cuenta actualmente con más de 1,3 millones de vehículos de nueva energía en circulación.
Las ventas de 2024 alcanzaron más de 640.000 unidades, cifra que siguió aumentando durante 2025.
La matriz energética también experimentó una transformación profunda. La energía verde —eólica, solar e hidroeléctrica— representa ya el 36% del consumo eléctrico total de la metrópoli.
Las autoridades ambientales chinas subrayaron que el resultado no se explicó por factores meteorológicos aislados, sino por una reducción constante de emisiones procedentes del tráfico y la industria pesada.
Para sostener este avance, el alcalde anunció la instalación de 30.000 nuevos cargadores eléctricos públicos durante este año.
El objetivo busca eliminar las barreras restantes para usuarios que aún poseen vehículos de combustión interna.
Aunque los niveles de contaminación del aire en Pekín todavía superan los de ciudades europeas como Madrid, París o Berlín, la velocidad del descenso no tuvo precedentes recientes.
La Organización Mundial de la Salud fija como referencia una exposición media anual inferior a 10 microgramos por metro cúbico.
Este logro se inscribe en el esfuerzo nacional de China para alcanzar sus objetivos de pico de emisiones para 2030 y neutralidad de carbono para 2060.
Una telaraña excepcional podría transformar el diseño de materiales industriales del futuro, según un nuevo estudio realizado por el CONICET.
Se trata de la red de la araña lanzadora australiana (Asianopis subrufa), la cual mostró propiedades únicas que combinan alta resistencia y elasticidad reversible.
El hallazgo involucró a investigadores de Argentina, Alemania y Australia y fue publicado en PNAS, la revista oficial de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.
Allí, por primera vez los científicos lograron describir a nivel físico y microscópico los materiales de este tipo de telaraña, la cual posee una arquitectura no vista hasta ahora en ninguna otra especie de arácnido.
Esta telaraña en particular posee fuerza, resistencia y durabilidad extraordinarias gracias a diversos procesos físicos y químicos.
Por ello, su estudio podría abrir un nuevo y amplio abanico de nuevas aplicaciones en la industria de materiales.
La araña Asianopis subrufa sosteniendo su telaraña al acecho de una presa. (Greg Anderson)
La telaraña de la araña lanzadora australiana, una inspiración para la industria de materiales
La telaraña de esta especie presenta una arquitectura novedosa que podría revolucionar la fabricación de materiales artificiales.
En particular, los hilos radiales de esta poseen un núcleo de dos fibras gruesas viscoelásticas y una funda de fibras plegadas más delgadas y rígidas.
«Logramos comprender la función y estructura de los hilos que soportan la telaraña pegajosa, llamados radios», señaló Martín Ramírez, investigador del CONICET en la División Aracnología del Museo Argentino de Ciencias Naturales.
Estos radios son inicialmente muy elásticos y se vuelven más resistentes a medida que se estiran.
Otro hallazgo que sorprendió es que esta especie de araña controla la elasticidad de estos radios al momento de su producción.
Lo hace mediante movimientos de estiramiento y relajación con las patas posteriores.
«Cuantos más ciclos aplicados, más bucles se acumulan en la funda y más elástico es el hilo producido», puntualizó Ramírez.
Además, la elasticidad es reversible: los radios recuperan su longitud original al relajarse la tensión.
Esta especie de araña es la única que construye este tipo de fibras compuestas, lo que hace este descubrimiento particularmente relevante para la ciencia de materiales.
Las aplicaciones de esta telaraña para el diseño de materiales
El efecto observado en la telaraña estudiada podría replicarse en materiales fibrosos artificiales.
La técnica consistiría en fijar micro o nanofibras rígidas a elastómeros estirados, produciendo la formación de bucles al relajarse el elastómero.
«Este enfoque abre perspectivas prometedoras para el diseño de materiales«, añadió el investigador argentino.
En la actualidad, la estructura microscópica de los hilos de las telarañas es continuamente estudiada para inspirar una diversidad de diseños de materiales, ya sea fibras elásticas, adhesivas, desplegables o resistentes.
Las posibles aplicaciones industriales incluyen:
Ligamentos y tendones artificiales para medicina
Paracaídas innovadores con mayor seguridad
Telas resistentes para uso industrial y deportivo
Suturas quirúrgicas mejoradas y más eficientes
Materiales nuevos para la construcción sostenible
El potencial de estas telarañas para revolucionar la industria de materiales radica en su combinación única de propiedades mecánicas.
La capacidad de ser simultáneamente elásticas y resistentes es difícil de lograr en materiales sintéticos convencionales.
La Asianopis subrufa, una cazadora nocturna con estrategia única
La Asianopis subrufa mide unos 25 milímetros de cuerpo y sus patas largas abarcan aproximadamente 6 centímetros en total.
Posee dos enormes ojos muy sensibles en la oscuridad, lo que la convierte en una cazadora nocturna altamente eficiente.
Esta araña habita en Australia y Nueva Zelanda. Se alimenta de una variedad de insectos como hormigas, escarabajos, grillos y otras arañas.
Su color varía del leonado al marrón rosado o marrón chocolate, y no representa peligro para los humanos.
Como todas las arañas de la familia Deinopidae, teje una tela adhesiva especial que sostiene entre las patas.
Su ataque frontal, controlado visualmente, consiste en abalanzarse rápidamente con la tela pegajosa sobre un insecto que pase caminando por debajo.
El ataque hacia atrás se dispara por vibraciones en la frecuencia del aleteo. Consiste en expandir la tela hacia arriba y atrás para capturar un insecto volador en pleno vuelo.
«Las maniobras de caza de estas arañas requieren gran elasticidad, maniobrabilidad y resistencia«, explicó Ramírez.
Los radios elásticos y resistentes son fundamentales para la operación de las telas adhesivas.
Además de contribuciones en ecología, genética y evolución, el trabajo puede inspirar desarrollos industriales a través de la biomimética, disciplina que estudia las estrategias de la naturaleza para resolver problemas humanos.
Martín Ramírez, uno de los autores del trabajo internacional e investigador del CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN, CONICET)
Reconocimiento internacional por el estudio
Una imagen microscópica de dos hilos excepcionales de seda de esta araña, tomada por Ramírez, ganó en diciembre pasado la Competencia de Fotografía 2025 de la Royal Society, la sociedad científica más antigua del Reino Unido.
De esta sociedad formaron parte figuras destacadas como Isaac Newton, Charles Darwin, Albert Einstein y muchas otras personalidades de la ciencia mundial.
La imagen titulada «Hilos de araña hipnotizantes» fue tomada con un microscopio electrónico de barrido.
Esta muestra un acercamiento de 0,05 milímetros de largo de la seda de la Asianopis subrufa.
«Cuando estaba tomando las imágenes de las hebras de seda en nuestro microscopio electrónico del Museo Argentino de Ciencias Naturales, me vi frente a una imagen espectacular«, recordó el científico.
«Sentí que era una imagen hermosa, poderosa, hipnotizante, y a la vez llena de sentido biológico y físico«, agregó.
«Es un gran honor haber resultado ganador de este concurso tan prestigioso«, concluyó Ramírez, doctor en Ciencias Biológicas de la UBA con posdoctorado en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York.
La investigación involucró a cinco grupos de trabajo de institutos de Alemania, Australia y Argentina, liderados por Jonas Wolff y su equipo de la Universidad de Greifswald, en Alemania.
Las autoridades intensifican las labores de contención de los incendios en la Patagonia en las cercanías de la localidad de Cholila ante la reactivación de focos ígneos de gran magnitud.
La crítica situación por los incendios en la Patagonia ha escalado en las últimas horas tras la reactivación de diversos focos que ahora amenazan directamente a poblaciones civiles.
En la provincia de Chubut, específicamente en las inmediaciones de Cholila, la propagación de las llamas ha generado un estado de alerta máxima entre los residentes y las brigadas de emergencia, quienes luchan contra condiciones climáticas adversas que dificultan el control del siniestro.
El escenario se tornó complejo debido al incremento de las temperaturas y la rotación de los vientos, factores que permitieron que el fuego traspasara las líneas de control establecidas previamente.
Según los reportes desde la zona afectada, la proximidad de las llamas a las áreas urbanas ha provocado escenas de desesperación entre los vecinos, quienes ven cómo el frente ígneo desciende por las laderas de los cerros hacia las viviendas.
El combate de los incendios en la Patagonia
Equipos del Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) y combatientes provinciales han desplegado recursos aéreos y terrestres en un intento por frenar el avance del fuego.
Sin embargo, la densa vegetación y la sequía acumulada en la región actúan como combustible de alta combustión, complicando las tareas de extinción.
Los pobladores locales han manifestado su profunda preocupación, describiendo la situación como una amenaza inminente que requiere una intervención aún más robusta para evitar una catástrofe mayor en el casco urbano.
Hasta el momento, las estrategias se centran en la creación de cortafuegos y el enfriamiento de puntos calientes para proteger la infraestructura crítica y la integridad física de los habitantes.
La evolución de los incendios en la Patagonia permanece sujeta al comportamiento del viento en las próximas jornadas, mientras se mantiene el monitoreo constante sobre los perímetros más inestables del incendio.
En la estepa del noroeste de Santa Cruz, el guía Facu Epul lidera una temporada de avistaje de pumas que se distingue por su enfoque responsable. Para él, el éxito no se mide únicamente en la cantidad de avistajes, sino en la madurez del proceso: la comprensión del territorio, el respeto por la fauna y la construcción de experiencias colectivas que trascienden la expectativa inicial.
Facu impulsa El Choique Guía, un proyecto que propone recorrer la estepa a otro ritmo, con tiempos largos, escucha atenta y un contacto profundo con el paisaje. El crecimiento del proyecto implicó dejar atrás el trabajo individual y consolidarse como equipo, asumiendo responsabilidades compartidas y cuidando cada detalle de las salidas.
Aprender a leer el territorio
Quienes llegan buscan, casi siempre, ver al puma. Sin embargo, con el correr de los días, la experiencia se transforma:
Se aprende a leer rastros y distinguir si un puma pasó hace poco o hace mucho.
Se escucha a los guanacos y se observan los comportamientos de otras especies.
Se comprende el rol del puma en el ecosistema y el equilibrio de la estepa.
Incluso cuando el animal no aparece, la salida no se vacía: se convierte en un proceso de aprendizaje y conexión con el entorno.
El cuerpo en silencio
Las jornadas largas, el frío y la espera generan un registro distinto del cuerpo. Facu explica que el silencio cambia el orden de los pensamientos: la ansiedad baja y la atención se vuelve más fina.
Al principio, la incomodidad aparece rápido.
Con el tiempo, los visitantes se adaptan y logran detectar fauna antes que el propio guía.
Este proceso convierte la espera en un ejercicio de contemplación y paciencia.
Explora el avistaje de pumas con El Choique Guía.
Un lenguaje compartido
Las caminatas y silencios crean un lenguaje común entre los grupos. Muchas veces, las miradas bastan para comunicarse. Al final de cada salida, se percibe una camaradería natural, sin guiones ni artificios.
Facu aprendió que no hay que forzar nada: ni los avistajes, ni las expectativas, ni los recorridos. Por eso recomienda salidas de varios días, donde el parque siempre devuelve algo, aunque no sea lo que se imaginaba.
Una escena que resume la experiencia
Si tuviera que elegir una imagen, Facu no se quedaría con el avistaje de un puma, sino con un momento de espera en el cañadón Caracoles: el grupo sentado, inmóvil, el silencio completo, apenas sin viento.
Aunque parece que no ocurre nada, en realidad sucede todo: el paisaje, el tiempo suspendido y la atención puesta cien por ciento en la estepa.
Pasión y compromiso
Facu reflexiona sobre por qué sigue haciendo este trabajo: porque lo conmueve, le despierta curiosidad y lo apasiona. Para él, caminar la estepa y compartirla con otros es una forma de cuidar lo que ama y generar conciencia desde la experiencia directa.
“Guiar no es solo mostrar un lugar, es acompañar una forma de estar”.
La temporada de avistaje de pumas en Santa Cruz se convierte en una práctica de respeto y contemplación. Más allá del encuentro con el animal, la experiencia invita a bajar el ritmo, escuchar el territorio y compartir silencios, construyendo una relación auténtica con la naturaleza patagónica.
Un estudio liderado por el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (Icman-CSIC), junto con la Universidad de Cádiz y la Universidad del País Vasco, reveló que la extensión de las algas rojas en la Antártida es mucho mayor de lo que se pensaba.
Tras seis años de observaciones en el archipiélago de las Shetland del Sur, los investigadores concluyeron que las floraciones afectan entre el 3% y el 12% de cada isla, alcanzando una superficie máxima de 176 km², cifra que supera ampliamente los registros anteriores.
Nieve rosa y aceleración del deshielo
Las microalgas, conocidas como “algas rojas”, proliferan durante el verano austral, tiñendo la nieve de un tono rosado en un fenómeno llamado “nieve rosa”. Este cambio cromático no es solo visual:
Reduce el albedo superficial hasta en un 20%, disminuyendo la capacidad de la nieve para reflejar la radiación solar.
Aumenta la absorción de energía solar, acelerando el derretimiento de nieve y hielo.
Genera un ciclo de retroalimentación positiva: el deshielo favorece el crecimiento de las algas, que a su vez intensifican el deshielo.
Bases científicas y relevancia española
El estudio se realizó en un área estratégica para la ciencia polar española, donde se ubican las bases Gabriel de Castilla (isla Decepción) y Juan Carlos I (isla Livingston). Las floraciones se observaron tanto en glaciares como en áreas de nieve costera y casquetes polares.
El investigador principal, Alejandro Román, destacó la necesidad de contar con series temporales más largas para confirmar la tendencia, aunque los datos actuales ya muestran una expansión territorial y temporal entre 2018 y 2024.
Un estudio revela la sorprendente extensión de las algas rojas en la Antártida.
Tecnología avanzada para mapear las algas
El equipo empleó una combinación de herramientas de última generación:
Satélites Sentinel-2 para captar imágenes de gran escala.
Sensores hiperespectrales montados en drones para registrar propiedades espectrales en distintas longitudes de onda.
Inteligencia artificial y aprendizaje automático para analizar 45 imágenes sin nubosidad y cartografiar con precisión la distribución de las algas.
Por primera vez, se construyó una base de datos hiperespectral abierta sobre estas algas en la Antártida, lo que permitirá identificar y clasificar su cobertura terrestre en futuras imágenes satelitales.
Implicaciones para el cambio climático
El estudio, publicado en Communications Earth & Environment, demuestra que las floraciones de algas rojas no son eventos locales aislados, sino procesos de gran escala con capacidad de alterar el equilibrio energético y los patrones de deshielo en zonas costeras del continente blanco.
La información obtenida ofrece herramientas para:
Monitorear de forma continua la evolución de los ecosistemas polares.
Evaluar el impacto de los microorganismos sobre la estabilidad del hielo.
Desarrollar sistemas automáticos de teledetección para seguir las floraciones y su influencia en procesos ecológicos y climáticos.
Las algas rojas en la Antártida representan un fenómeno de gran alcance que acelera el deshielo y refuerza la vulnerabilidad del continente frente al calentamiento global.
Gracias a la combinación de satélites, drones e inteligencia artificial, la ciencia cuenta ahora con una base sólida para comprender cómo estos microorganismos influyen en la dinámica polar y en el futuro del planeta.