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El caracol peludo alemán: conservacionistas y científicos trabajan para salvar a una de las especies más amenazadas del Reino Unido

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El caracol peludo alemán (Trochulus hispidus) se ha convertido en uno de los moluscos más amenazados en el Reino Unido. Sin embargo, nuevos esfuerzos de conservación podrían revertir esta situación.

La carrera por salvar a este esquivo gasterópodo ya está en marcha, con la participación de más de 100 voluntarios en una misión urbana liderada por Citizen Zoo y la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL).

Una especie difícil de encontrar

Con un tamaño similar al de una uña, localizar a estos caracoles raros no es tarea sencilla. A pesar de su discreta presencia, el caracol peludo alemán es considerado uno de los moluscos más amenazados del país.

Según Joe Pecorelli, responsable del programa de conservación de aguas dulces de la ZSL, este “pequeño caracol encantador” habita en riberas y humedales desde hace miles de años. Aunque no se registró oficialmente en Gran Bretaña hasta 1982, restos fosilizados indican que ya estaba presente desde la época neolítica e incluso durante la última Edad de Hielo, cuando Gran Bretaña aún estaba unida al continente europeo.

Características únicas del caracol peludo alemán

El nombre de la especie proviene de las diminutas fibras que recubren su concha, las cuales le permiten retener la humedad y aferrarse a las plantas de ribera.

  • Descripción física: caparazón con pelos diminutos, color variable entre amarillento y marrón con manchas oscuras; cuerpo marrón amarillento.
  • Biología: es un gasterópodo terrestre hermafrodita, capaz de reproducirse mediante copulación y el uso de un curioso “dardo de amor” en un proceso de selección sexual.
  • Hábitat y comportamiento: vive en riberas y humedales de Europa; es más activo en horarios crepusculares y nocturnos; se alimenta principalmente de plantas y puede convertirse en plaga en viveros y jardines.
  • Adaptaciones: los pelos de su caparazón le ayudan a adherirse a las plantas y, en invierno, puede refugiarse en el plumaje de aves.
caracol peludo alemán
Caracol peludo alemán durmiendo.

Importancia ecológica

El caracol peludo alemán cumple un papel fundamental en los ecosistemas:

  • Reciclador de nutrientes en sedimentos y suelos, favoreciendo el crecimiento vegetal.
  • Aireación del suelo, mejorando la filtración de agua y oxígeno.
  • Dispersión de semillas y esporas de hongos, contribuyendo a la salud del ecosistema.

Amenazas y conservación

La población de este caracol ha disminuido notablemente por la pérdida de hábitat y la contaminación. En el Reino Unido, se cree que la especie está limitada a unos pocos parches fragmentados a lo largo del río Támesis.

Los muestreos actuales buscan comprender mejor su distribución y orientar acciones de conservación. Pecorelli subraya que estos estudios no solo aseguran el futuro del caracol, sino que también ayudan a salvaguardar los espacios verdes de Londres para las generaciones futuras.

Hasta ahora, el equipo ha encontrado ejemplares en lugares como Richmond upon Thames, Iselworth Ait y Kew, con el respaldo de socios como London Wildlife Trust, la Conchological Society of Great Britain y la Port of London Authority.

Un esfuerzo colectivo

Elliot Newton, director de rewilding en Citizen Zoo, celebró el hallazgo de su primer caracol peludo alemán y describió a la especie como “hermosa, de aspecto curioso”. Para Newton, los muestreos demuestran que, trabajando juntos con comunidades locales y múltiples socios, es posible comprender mejor la biodiversidad escondida de Londres y dar pasos concretos para protegerla.

El caracol peludo alemán, con su caparazón cubierto de pelos y su papel ecológico como reciclador de nutrientes, es mucho más que un molusco discreto: es un indicador de la salud de los ecosistemas urbanos y rurales. Su conservación requiere esfuerzos coordinados entre científicos, voluntarios y comunidades locales.

La misión en Londres es un ejemplo de cómo la ciencia ciudadana puede convertirse en una herramienta poderosa para proteger especies amenazadas y garantizar que incluso las criaturas más pequeñas sigan cumpliendo su función vital en el equilibrio natural.

México celebra una temporada récord en la conservación de tortugas marinas: más de 142.000 crías liberadas durante 2025

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México registró en 2025 una de las temporadas más exitosas en la conservación de tortugas marinas, con la liberación de 142.947 crías al mar y la atención de 1.678 nidos en las playas de la Riviera Maya, según informó la Fundación Eco-Bahía México.

Este logro refleja el esfuerzo coordinado de técnicos, estudiantes y voluntarios que trabajan en la protección de una de las especies más emblemáticas del Caribe.

Resultados preliminares de la temporada

Con la temporada aún en curso, todavía existen nidos activos en las playas, incluyendo:

  • 474 nidos de tortuga caguama.
  • 1.204 nidos de tortuga blanca/verde.

De las casi 143.000 crías contabilizadas:

  • 41.879 pertenecen a la tortuga caguama (Caretta caretta).
  • 101.068 corresponden a la tortuga blanca/verde (Chelonia mydas).

El gerente de la Fundación, Luis Verdín, destacó la “enorme responsabilidad que tenemos como guardianes de una de las especies más emblemáticas del Caribe” y celebró el compromiso del equipo conformado por cinco técnicos de campo y cinco estudiantes de Ingeniería Ambiental de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH).

México: refugio de seis especies de tortugas marinas

El país alberga seis de las siete especies de tortugas marinas del mundo, todas protegidas y en peligro de extinción:

  • Tortuga Verde (Chelonia mydas): distribuida en el Golfo de México y el Caribe, monitoreada en Veracruz, Campeche y Quintana Roo.
  • Tortuga Lora (Lepidochelys kempii): especie endémica de Tamaulipas.
  • Tortuga Golfina (Lepidochelys olivacea): presente en las costas del Pacífico.
  • Tortuga Laúd (Dermochelys coriacea): habita en aguas del océano Pacífico.
  • Tortuga Caguama (Caretta caretta): localizada en la Península de Yucatán.
  • Tortuga Carey del Pacífico (Eretmochelys imbricata): distribuida en Yucatán y costas del Pacífico.
tortugas marinas
Más de 142.000 crías fueron liberadas en la Riviera Maya durante 2025.

Amenazas que enfrentan las tortugas marinas

A pesar de los avances, las tortugas marinas continúan enfrentando graves amenazas:

  • Caza furtiva y saqueo de nidos.
  • Destrucción de hábitats de anidación y alimentación por urbanización y turismo descontrolado.
  • Contaminación, como la registrada en playas de Nautla.
  • Pesca incidental, que atrapa accidentalmente a las tortugas en redes y anzuelos.

Programas de conservación en México

El país ha implementado diversos programas de protección y conservación para enfrentar estos desafíos:

  • Centro Mexicano de la Tortuga en Oaxaca, que trabaja en la protección de especies como la golfina, prieta y carey.
  • Iniciativas en la Península de Yucatán y en las costas del Pacífico, enfocadas en monitoreo, liberación de crías y educación ambiental.
  • Colaboración entre fundaciones, universidades y comunidades locales para fortalecer la conservación y promover el turismo sustentable.

La temporada 2025 marca un hito en la conservación de tortugas marinas en México, con cifras récord de crías liberadas y nidos atendidos. Estos resultados reflejan el compromiso colectivo por proteger especies en peligro de extinción, que son fundamentales para la salud de los ecosistemas marinos.

La experiencia demuestra que, a pesar de las amenazas, la combinación de ciencia, educación y participación comunitaria puede generar un impacto positivo y asegurar que las playas mexicanas sigan siendo refugio para estas especies milenarias.

Delfines y ballenas con altos niveles de “químicos eternos”: un estudio alerta sobre esta amenaza para la biodiversidad marina

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Los mamíferos marinos no son inmunes a la contaminación por los llamados químicos eternos tóxicos, aunque habiten bajo la superficie del océano.

Una nueva investigación publicada en Science of the Total Environment ha encendido las alarmas sobre la salud a largo plazo de las especies marinas, tras detectar niveles sin precedentes de sustancias perfluoroalquiladas (PFAS) en delfines y ballenas de aguas profundas.

¿Qué son los PFAS?

Los PFAS son compuestos de fabricación humana presentes en productos cotidianos como tejidos antimanchas, utensilios antiadherentes y envases alimentarios. Se les conoce como “químicos eternos” porque tardan miles de años en degradarse de forma natural, acumulándose en el ambiente y en los organismos vivos.

Aunque se suponía que vivir en aguas profundas protegía a las especies marinas de esta contaminación, los científicos comprobaron que el hábitat no es un buen indicador de los niveles de concentración.

El estudio en Nueva Zelanda

El equipo analizó tejidos de 127 animales de 16 especies de ballenas con dientes y delfines en aguas de Nueva Zelanda, incluyendo delfines mulares y cachalotes de inmersión profunda.

Para ocho de las 16 especies, entre ellas el delfín de Héctor endémico de Nueva Zelanda y tres especies de ballenas picudas, fue la primera evaluación de PFAS a escala mundial.

La doctora Katharina Peters, ecóloga marina de la Universidad de Wollongong (UOW), explicó que estos animales fueron seleccionados porque se consideran “especies indicadoras”, capaces de reflejar el estado de su ecosistema.

“Esperábamos que las especies que se alimentan principalmente en aguas profundas, como los cachalotes, tuvieran menor contaminación por PFAS que las costeras, como los delfines de Héctor. Nuestros análisis demuestran que no es así. Realmente no parece haber ningún lugar donde esconderse de los PFAS”, señaló Peters.

químicos eternos
químicos eternos

Riesgos para la fauna y los humanos

Aunque aún se desconoce el impacto exacto de los PFAS en la fauna marina, los investigadores advierten que pueden alterar los sistemas inmunitarios y reproductivos.

  • En 2022 se detectaron trastornos autoinmunes similares al lupus en aligátores que habitan aguas contaminadas en Carolina del Norte.
  • En humanos, los PFAS ya contaminan el organismo de casi todos los europeos, incluidos niños y mujeres embarazadas, y se han relacionado con cáncer, infertilidad, enfermedades tiroideas y supresión del sistema inmunitario.

El doctor Frédérik Saltré, investigador de la Universidad Tecnológica de Sídney (UTS) y del Museo Australiano, añadió:

“Incluso las especies oceánicas y de inmersión profunda están expuestas a niveles similares de PFAS, lo que pone de relieve cómo una contaminación tan extendida, agravada por factores de estrés derivados del clima, supone una amenaza creciente para la biodiversidad marina”.

Una amenaza global para la biodiversidad

El estudio concluye que hacen falta más investigaciones para comprender las consecuencias de la exposición a PFAS en individuos y poblaciones marinas. La evidencia actual muestra que la contaminación es generalizada y persistente, afectando tanto a especies costeras como a las de aguas profundas.

La combinación de contaminación química y factores de estrés derivados del cambio climático plantea un escenario crítico para la biodiversidad marina, que enfrenta riesgos crecientes de pérdida de salud, hábitat y capacidad reproductiva.

Los resultados de esta investigación confirman que los químicos eternos alcanzan incluso los rincones más remotos del océano, poniendo en riesgo la salud de delfines, ballenas y otras especies marinas.

La amenaza de los PFAS no distingue hábitats y se extiende desde las costas hasta las profundidades, evidenciando la necesidad urgente de reforzar la regulación internacional y promover alternativas seguras para reducir su impacto.

Programando un futuro sostenible con activos digitales

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La tecnología blockchain ha sido vista, por un largo tiempo, como todo un villano ecológico. Para muchos, se trata de un componente que tiene un elevado consumo energético, un aspecto que ha generado una fuerte crítica global y no deja ver todo su potencial financiero que opera de forma descentralizada en el mundo.

Sin embargo, esta narrativa ha ido evolucionando, ya que con el tiempo se han incluido componentes capaces de programar un futuro sostenible y regenerativo, con múltiples beneficios para todos.

Cambios en el mecanismo de consenso

En principio, tras la puesta en escena del Bitcoin, muchas personas se dieron cuenta de que utilizaba un mecanismo de consenso que requería un enorme poder de trabajo. En este caso, se trata de la Prueba de Trabajo (Proof of Work o PoW). El sistema obliga a que los mineros compitan entre sí a través de una gran carga computacional. Es como si fuera una carrera, incentivada, en parte, por el valor del bitcoin en dólares.

Esto quiere decir que aquellos mineros que tengan una mayor cantidad de energía para gastar, pueden minar más y recibir más recompensas. No obstante, el principal objetivo de la PoW es garantizar la seguridad en el ecosistema de las criptomonedas a través de la validación de las transacciones. Para lograrlo, los mineros deben resolver complejos problemas computacionales para que, en la cadena de bloques, se desarrollen nuevos bloques.

Por este motivo, la industria cripto ha estado trabajando en una profunda metamorfosis, considerando aspectos como este. Y ello ha llevado a modificar los modelos de consenso. Por ejemplo, en vez de competir a través de una gran carga computacional, los validadores pueden ser elegidos de acuerdo a la cantidad de activos que bloquean o apuestan en garantía (Proof of Stake o PoS).

Este modelo de mecanismo de consenso, llamado “Prueba de participación”, representa uno de los cambios de paradigmas más importantes en el entorno cripto. Por eso, nuevos activos digitales adoptaron ese método, como, por ejemplo, Peercoin. Aunque, a pesar de que otros empezaron a usarlo, fue con Ethereum (a través de su histórica “Fusión”) donde tuvo mayor impacto.

Desde la aparición del PoS, las criptos que lo han usado han reducido su consumo de energía. Por ejemplo, Ethereum logró disminuirlo en un 99,84%, lo que destaca el potencial de este modelo de consenso y permite ver sus capacidades para abordar las preocupaciones de sostenibilidad.

Potencial de resolver los desafíos ecológicos

Para poder entender el “código verde” de los sistemas que permiten el funcionamiento descentralizado de los activos digitales, como las criptos, es necesario comprender cómo se pueden aprovechar sus propiedades únicas. Por ejemplo, una de las características más interesantes de la cadena de bloques es que se trata de un libro de contabilidad transparente y auditable por cualquier persona.

Entonces, por eso han surgido algunos proyectos para aprovechar, por ejemplo, el mercado de los créditos de carbono, con lo cual es posible maximizar la sostenibilidad por parte de las empresas. Esto se debe a que se vuelven más ecológicos algunos de los procesos industriales involucrados. Para ello, algunas organizaciones, como DeepMarkit, han optado por la tokenización de estos créditos, de forma que cada tonelada de carbono se represente como un activo digital único.

Hacerlo de esta manera ayuda a mantener la transparencia de las operaciones de eliminación de las emisiones de carbono, sobre todo porque el token es rastreable y tiene un historial público e inalterable. Esto ayuda a incentivar todavía más la inversión para el sector ecológico, ya que cada inversión se puede asegurar de que se están cumpliendo las metas y que tienen un impacto real.

Las Finanzas Regenerativas (ReFi)

Ahora bien, también existen otras innovaciones que van más allá de la transparencia de las operaciones como motor impulsor de la sostenibilidad. Ejemplo de ello son las Finanzas Regenerativas, las cuales tienen el potencial de canalizar los proyectos de impacto positivo. Se trata de un movimiento que elimina la lentitud de los procesos relacionados con la optimización ecológica, así como la burocracia y limitaciones.

Esto puede permitir, por ejemplo, que organizaciones descentralizadas ayuden a agrupar fondos para invertir en proyectos ecológicos. En ese caso, se deberían adquirir tokens de la organización para impulsar los proyectos y luego liberar los fondos en la medida en que se cumplan los hitos verificables del mismo. De esa manera, cualquier inversor estaría participando, de forma activa, en la gobernanza del proyecto.

Cabe destacar que el camino de la sostenibilidad no está exento de desafíos. Por ese motivo, hay que esperar a que se creen marcos regulatorios claros que ayuden a superar estos obstáculos para mejorar el planeta. Lo importante es que, en todo el mundo, ya se están viendo movimientos para colaborar con la aplicación de criterios sostenibles que puedan cuidar del medioambiente.

En resumen, todavía falta mucho por aprender, pero ya se está considerando la programación de un futuro sostenible considerando los activos digitales. De esa manera, la tecnología que una vez fue vista como una amenaza para el medioambiente, ya está cambiando de paradigma gracias a una nueva arquitectura que mantiene la transparencia y seguridad que la original.

El consumo invisible que alimenta la vida digital

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En plena era de vida digital, las distancias y los tiempos se han acortado de forma abrumadora. Los correos, las llamadas por videoconferencia, compartir fotos y vídeos en redes sociales, trabajar con archivos en la nube… todo se hace de forma inmediata, casi instintiva, sin pensar en lo que hay detrás de todas estas ventajas.

Esa aparente ligereza digital tiene un peso real en consumo: cada acción online necesita energía. Y aunque no se note en la factura particular del hogar, el precio energético de nuestra vida conectada sí que se mide a escala global, con resultados sorprendentes.

Con cada acción digital online que se ejecuta, un ejército de servidores trabaja sin descanso. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que los centros de datos del planeta consumen ya entre el 1,5 % y el 2 % de toda la electricidad mundial. Un porcentaje que no ha hecho más que empezar y que podría duplicarse antes de 2030 si continúa la expansión del universo digital al ritmo actual. Paradójicamente, mientras digitalizamos procesos para ahorrar recursos físicos, necesitamos más energía que nunca para sostener lo intangible.

Cuando el valor del bitcoin en dólares sube, también aumenta, como cabe suponer, la presión sobre la red y el consumo energético que la sostiene. Detrás de cada transacción trabajan miles de ordenadores compitiendo por resolver complejos algoritmos. Según la prestigiosa Universidad de Cambridge, la red Bitcoin consume cada año más electricidad que países enteros, como Argentina o Finlandia. Si bien es cierto que buena parte de esa energía proviene de fuentes renovables, una fracción considerable sigue dependiendo del carbón y del gas natural.

Lo que no vemos cuando navegamos

Cada búsqueda en Google, cada episodio en Netflix o cada historia en Instagram activa una red invisible de servidores, cables, ventiladores y sistemas de refrigeración que tienen un consumo y, por tanto, un peso específico en la contaminación del planeta.

El motor de búsqueda más usado hoy día, Google, mantiene más de 20 centros de datos repartidos por el mundo, donde miles de servidores funcionan día y noche. Aunque la compañía ha avanzado en el uso de energías renovables, su huella de carbono sigue siendo excesiva, especialmente en lugares donde la electricidad todavía depende de combustibles fósiles.

La nube habita en gigantescas naves llenas de máquinas que necesitan mantenerse frías, a menudo situadas cerca de regiones gélidas para reducir el consumo energético. Sin embargo, la demanda crece sin pausa. El aumento de su uso, ya sea por el streaming, la inteligencia artificial o las criptomonedas, ha provocado que se dispare el gasto eléctrico hasta niveles difíciles de imaginar.

Las redes sociales y el coste de la atención

Si hay algo que no deja de crecer son las redes sociales. Facebook, Instagram, TikTok o X (antiguo Twitter) procesan miles de millones de interacciones diarias. Cada “me gusta”, cada comentario o vídeo reproducido activa una cadena de procesos que, en conjunto, demandan una cantidad enorme de energía.

El informe del Shift Project calcula que el vídeo online representa más del 60 % del tráfico mundial de datos, y que solo YouTube concentra cerca del 15 %. Traducido a emisiones, estaríamos hablando de cientos de millones de toneladas de CO₂ al año. Todo ocurre con algo tan simple como deslizar un dedo en la pantalla.

El problema es que este consumo es invisible y disperso. No aparece reflejado en ninguna factura, pero a nivel global tiene su coste. Las grandes tecnológicas han comenzado a publicar informes de sostenibilidad o a compensar sus emisiones mediante programas de reforestación o compra de créditos de carbono. Sin embargo, el modelo de negocio sigue basado en la atención constante: cuanto más tiempo pasamos conectados, más datos se generan, más anuncios se sirven y más energía se consume.

La inteligencia artificial y su nuevo desafío energético

Por otro lado, la revolución de la inteligencia artificial ha elevado la demanda de electricidad a un nivel inédito. Entrenar un modelo de IA requiere una capacidad de cómputo colosal: un solo modelo de lenguaje puede consumir tanta electricidad como 100 hogares en un año.

Las herramientas generativas han multiplicado esta demanda. Microsoft y OpenAI, por ejemplo, construyen centros de datos especializados para dar soporte a estos sistemas. Aunque gran parte de esa energía proviene de fuentes renovables, la producción verde no siempre coincide con los picos de consumo, recurriendo, por tanto, a la energía convencional contaminante.

El debate ya es técnico y ético. Los países que albergan estos centros obtienen los beneficios económicos, pero las emisiones y el impacto ambiental se reparten por toda la atmósfera. De ahí que cada vez más expertos reclamen una distribución más justa de la carga ambiental del progreso digital.

¿Podemos hacer más sostenibles nuestros clics?

La buena noticia es que sí, aunque requiere un cambio profundo en nuestros hábitos y en la industria. A nivel individual, pequeños gestos actúan positivamente a nivel general: reducir la calidad del streaming cuando no sea necesario, borrar archivos antiguos o evitar enviar adjuntos pesados. También es aconsejable elegir servicios tecnológicos comprometidos con la energía renovable y que sean transparentes en sus informes relacionados con el medio ambiente.

En el entorno de las corporaciones, la eficiencia es el concepto necesario. Google, Amazon y Meta están experimentando con refrigeración líquida, reutilización del calor y el uso de hidrógeno verde. En el mundo de las criptomonedas, algunas redes ya adoptan métodos más sostenibles, como el Proof of Stake, que reducen drásticamente la energía usada por cada transacción.

Los gobiernos, por su parte, tienen la responsabilidad de establecer un marco claro. Programas como el EU Code of Conduct for Data Centres o los objetivos de descarbonización de la ONU buscan una infraestructura digital más limpia, donde cada megavatio sea trazable y cada byte tenga un coste ambiental visible.

Preocupación por los nuevos cambios en Parques Nacionales que facilitarían obras dentro de ecosistemas protegidos

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Una reciente resolución de la Administración de Parques Nacionales modificó de forma drástica los límites para construir dentro de las áreas protegidas de la Patagonia. La medida duplicó la superficie habilitada en terrenos privados y elevó el número posible de viviendas y edificios en parques emblemáticos del país.

El cambio permite que un lote de 100 hectáreas pase de un máximo de 2.400 a 5.500 metros cuadrados edificables. La superficie total construible también aumentó de 3.900 a 8.900 metros cuadrados, alterando la escala de ocupación que regía hasta ahora.

Ese incremento tiene un efecto directo en el número de edificaciones. En el parque Lanín se pasó de 964 a 1.737 unidades potenciales, mientras que en Nahuel Huapi el salto fue de 1.658 a 2.944. El impacto territorial se proyecta de forma inmediata sobre zonas de alto valor natural.

Los resultados de los baños secos en el Lanín.
Los nuevos cambios en Parques Nacionales permitirían nuevas obras de construcción en Parque Lanín.

Riesgos ecológicos ante una densificación sin precedentes

Organizaciones ambientalistas advirtieron que la norma abre la puerta a una urbanización acelerada dentro de los límites de las reservas. Aseguran que el incremento de viviendas transformará paisajes antes aislados en sectores densamente ocupados.

La presencia de más personas implica mayor circulación, más caminos y un aumento de servicios que modifican la estructura del ecosistema. La fragmentación por accesos, cercos y autos altera la dinámica de la fauna y reduce la conectividad natural.

El riesgo de incendios también crece al intensificarse la presencia humana. A esto se suma una mayor demanda de agua, el aumento de efluentes y la pérdida de cobertura vegetal por el desmonte asociado a nuevos asentamientos.

Falta de evaluación ambiental integral y ausencia de consulta internacional

Las organizaciones señalan que el cambio normativo no estuvo acompañado por una Evaluación Ambiental Estratégica, un análisis imprescindible para conocer el impacto acumulativo de una medida de esta magnitud. Sin ese estudio, sostienen, es imposible dimensionar los efectos a largo plazo.

Las evaluaciones caso por caso no reemplazan un análisis integral. Cada nueva obra puede parecer aceptable de forma aislada, pero juntas generan un impacto mayor que no está siendo cuantificado ni considerado.

Además, la resolución no fue comunicada a la UNESCO, a pesar de que Los Glaciares y Los Alerces —dos de los parques afectados— son sitios declarados Patrimonio Mundial Natural. La omisión podría comprometer el estatus internacional de estas áreas.

La conservación en juego: obligaciones legales ignoradas

Las reservas nacionales tienen como fin proteger ecosistemas únicos, especies emblemáticas y procesos ecológicos sensibles. La legislación argentina exige que el desarrollo humano dentro de estas áreas sea compatible con esos objetivos prioritarios.

Las organizaciones sostienen que la nueva normativa contradice el espíritu de las leyes de Parques Nacionales y de la Ley General del Ambiente. Al fomentar la ocupación en territorios frágiles, consideran que se pone en riesgo la integridad de los bosques, la fauna autóctona y los recursos hídricos.

También advierten que la medida marca un precedente preocupante, ya que habilita un modelo de expansión que podría replicarse en otras áreas protegidas del país, debilitando la protección histórica de estos territorios.

Lago Nahuel Huapi, Neuquén. Foto: Google Maps.
Lago Nahuel Huapi, Neuquén. Foto: Google Maps.

Por qué se impulsaron estas modificaciones

Las nuevas reglas de edificación responden al objetivo de actualizar el marco normativo para permitir un desarrollo habitacional y turístico mayor en propiedades privadas dentro de las reservas. La intención es otorgar más flexibilidad a los dueños de tierras y facilitar proyectos de infraestructura alineados con actividades económicas locales.

La resolución busca acompañar el crecimiento de la demanda de servicios turísticos, mejorar la oferta de alojamiento y promover nuevas inversiones. También pretende regularizar situaciones heredadas de normativas antiguas, donde muchas propiedades tenían limitaciones consideradas obsoletas para su uso actual.

Otro propósito declarado es homogeneizar criterios de construcción en distintos parques para reducir conflictos y agilizar trámites que, según sus impulsores, eran excesivamente restrictivos y no contemplaban las necesidades sociales y productivas de la región.

Consecuencias ecológicas y necesidad de revisión urgente

La expansión constructiva dentro de parques nacionales plantea un desafío para la gestión ambiental. Sin estudios integrales, la presión sobre los ecosistemas podría aumentar de manera irreversible, afectando bosques, cursos de agua y hábitats de especies nativas.

Diversas organizaciones reclaman que la resolución sea suspendida y revisada bajo parámetros ambientales sólidos. Sostienen que solo un proceso transparente, con participación científica y social, puede garantizar la protección real de los territorios patagónicos.

El debate continuará en las próximas semanas, mientras los defensores del ambiente exigen que las áreas protegidas mantengan su función esencial: ser refugios intactos frente al avance de la urbanización y el cambio climático.

Plásticos biodegradables con «fecha de vencimiento»: la solución contra los residuos que no desaparecen

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Un nuevo desarrollo de plásticos biodegradables creados por científicos de Rutgers University, de Bueva Jersey, ilusiona a la ciencia.

Estos son capaces de descomponerse de forma programada bajo condiciones cotidianas, sin necesidad de calor ni productos químicos agresivos.

Este avance, publicado el 26 de noviembre de 2025, representa un paso significativo contra la contaminación por plásticos a escala global.

El proyecto liderado por Yuwei Gu, profesor asistente de Rutgers, introduce una tecnología que podría transformar la producción y el uso de materiales plásticos en numerosas industrias.

La innovación permite que los plásticos biodegradables desaparezcan después de cumplir su función.

Esto imita el comportamiento de polímeros naturales como proteínas y ADN.

Plásticos biodegradables con fecha de vencimiento. Fuente Rutgers University.
Plásticos biodegradables con fecha de vencimiento. Fuente Rutgers University.

Inspiración biológica para un problema sintético

El desarrollo surgió de una observación clave sobre cómo la naturaleza maneja sus propios polímeros.

«La biología utiliza polímeros en todas partes, como proteínas, ADN, ARN y celulosa, pero la naturaleza nunca enfrenta los problemas de acumulación a largo plazo que vemos con los plásticos sintéticos», explicó Gu.

Inspirado por residuos plásticos encontrados en un parque natural, el científico buscó replicar la estructura de los polímeros biológicos, que desaparecen sin dejar residuos.

El principio de estos plásticos biodegradables está en la incorporación de pequeños grupos funcionales en los polímeros, similares a los de materiales naturales.

Estos grupos internos actúan como «ayudantes» y facilitan la ruptura de enlaces químicos justo cuando se activa la degradación programada.

La vida útil de los plásticos biodegradables, personalizada según cada necesidad

La tecnología permite ajustar el tiempo de descomposición de estos plásticos biodegradables según las necesidades de cada producto.

«Al controlar su orientación y ubicación, podemos diseñar el mismo plástico para que se descomponga en días, meses o incluso años«, detalló Gu.

El material se mantiene resistente durante el uso, pero puede descomponerse de acuerdo con lo programado una vez cumplida su función.

Las aplicaciones potenciales de estos plásticos biodegradables incluyen:

  • Envases de comida rápida que solo deben durar unas horas
  • Piezas de automóviles que requieren mayor duración
  • Cápsulas de liberación controlada de medicamentos
  • Recubrimientos inteligentes para diversas industrias

El proceso de degradación puede iniciarse a través de luz ultravioleta o iones metálicos, lo que añade control adicional sobre el momento de descomposición.

«Esta investigación no solo abre la puerta a plásticos más responsables con el medio ambiente, sino que también amplía las herramientas para diseñar materiales inteligentes y sensibles basados en polímeros en muchos campos», destacó Gu.

Los investigadores a cargo de los plásticos biodegradables con fecha de vencimiento. Fuente Rutgers University.
Los investigadores a cargo de los plásticos biodegradables con fecha de vencimiento. Fuente Rutgers University.

Los desafíos pendientes antes de la producción masiva

El avance ofrece una alternativa prometedora a los materiales persistentes que saturan vertederos y océanos, permitiendo que los plásticos biodegradables se descompongan de forma segura.

Aunque las primeras pruebas de laboratorio indican que los líquidos resultantes de la descomposición no son tóxicos, los investigadores aseguran que aún se evalúan los efectos en el entorno y la salud.

Se requieren estudios adicionales para confirmar su inocuidad a largo plazo antes de una implementación comercial generalizada.

Los científicos de Rutgers trabajan actualmente en la adaptación de esta tecnología a los procesos industriales y analizan en detalle la seguridad de los fragmentos generados durante la degradación.

Aunque persisten desafíos técnicos, Gu destaca que con la colaboración de la industria estos plásticos biodegradables programables podrán incorporarse a productos de uso cotidiano.

La aspiración fundamental es lograr que los plásticos desaparezcan tras cumplir su función, permitiendo que la química contribuya a un futuro más sostenible y responsable con el medioambiente.

Misiones libera a siete pecaríes de collar a su hábitat natural tras una exitosa recuperación

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Siete pecaríes de collar fueron liberados esta semana en un área natural protegida de Misiones.

La novedad ocurrió luego de que estos completaran exitosamente su proceso de rehabilitación en el Centro Güirá Oga.

La acción representa un avance significativo en la recuperación de especies afectadas por amenazas humanas.

La liberación fue encabezada por el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones, en conjunto con el Centro de Rescate, Rehabilitación y Recría de Fauna Silvestre Güirá Oga, gestionado por la Fundación de Historia Natural Félix de Azara.

Los pecaríes liberados formaban parte de un grupo rescatado de distintas situaciones de riesgo.

Incluso, algunos ejemplares nacieron durante el proceso de recuperación en las instalaciones del centro.

Liberaron siete pecaríes de collar en un área natural protegida en Misiones. Fuente: Ministerio de Ecología de Misiones
Liberaron siete pecaríes de collar en un área natural protegida en Misiones. Fuente: Ministerio de Ecología de Misiones

El proceso de rehabilitación y preparación de los pecaríes

Durante su estadía en Güirá Oga, los animales recibieron cuidados veterinarios y alimentación adecuada para garantizar su bienestar.

El equipo técnico preparó a los pecaríes para su reinserción en la naturaleza mediante protocolos especializados.

En particular, la conformación de una piara resultó clave para el éxito del proyecto.

Según explicaron desde el equipo técnico, este aspecto es fundamental para asegurar la adaptación y supervivencia de los animales.

Los pecaríes son animales sociales que dependen del grupo para protegerse y alimentarse en su entorno natural.

Sin esta estructura social, las posibilidades de supervivencia disminuyen considerablemente.

Un trabajo articulado entre instituciones

Diversas autoridades provinciales y organismos especializados participaron de la jornada de liberación, la cual fue encabezada por el ministro de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones, Arq. Martín Recamán.

También estuvieron presentes el subsecretario de Ecología, Facundo Ringa; representantes de Güirá Oga; integrantes del Cuerpo de Guardaparques; y efectivos de la Dirección de Medio Ambiente y Delitos Rurales de la Policía de Misiones.

Así, el operativo demostró la capacidad de trabajo conjunto entre instituciones para preservar la biodiversidad provincial.

Esta articulación interinstitucional resulta esencial para el éxito de las políticas de conservación.

Liberaron siete pecaríes de collar en un área natural protegida en Misiones. Fuente Ministerio de Ecología de Misiones
Liberaron siete pecaríes de collar en un área natural protegida en Misiones. Fuente Ministerio de Ecología de Misiones

Las amenazas que enfrentan los pecaríes

La liberación de estos ejemplares responde a múltiples amenazas que afectan a la especie en la región:

  • Avance de la urbanización sobre áreas naturales
  • Caza furtiva con fines comerciales o deportivos
  • Atropellamientos en rutas que atraviesan zonas silvestres

Estas presiones han reducido las poblaciones de pecaríes en distintos puntos de la provincia. La recuperación y liberación de ejemplares busca revertir esta tendencia.

La acción refuerza el compromiso de Misiones con la protección de su patrimonio natural.

La provincia mantiene políticas activas de conservación de fauna autóctona como parte de su estrategia ambiental.

Los pecaríes de collar cumplen funciones ecológicas importantes en los ecosistemas misioneros.

Su presencia contribuye a la dispersión de semillas y al equilibrio de las cadenas tróficas.

La liberación representa un nuevo paso en la recuperación de especies y fortalece los esfuerzos de conservación en la región.

El seguimiento posterior permitirá evaluar la adaptación de los animales a su hábitat.

Cómo el modelo de Empresas B podría bajar la temperatura global y frenar la crisis climática con menos emisiones

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Las Empresas B podrían moderar el aumento de la temperatura global en 0,5 °C hacia 2100 si su modelo de gestión se adoptara a escala mundial.

Así lo indica un nuevo informe internacional de B Lab que analizó las prácticas climáticas de más de 10.000 compañías certificadas como B Corp.

Este concluye que sus políticas superan ampliamente el estándar del sector privado.

Según el documento, estas empresas adoptan una gestión climática más rigurosa, reportan sus emisiones y establecen metas basadas en evidencia científica.

Medio grado que salva vidas: el aporte de las Empresas B

La reducción de 0,5 °C puede parecer marginal, pero representa un punto de inflexión con efectos significativos según el informe de B Lab.

Esta disminución evitaría cientos de miles de muertes asociadas a olas de calor extremo y reduciría el riesgo de extinción para miles de especies.

El contraste con la trayectoria actual es contundente: si se mantiene el ritmo global de emisiones, el planeta podría calentarse cerca de 3,3 °C en las próximas décadas.

Ese escenario multiplicaría eventos climáticos extremos, presionaría sistemas alimentarios frágiles y profundizaría las desigualdades globales.

El modelo de Empresas B gana protagonismo con proyecciones climáticas que podrían acelerar la transición ecológica. Foto: iProfesional.
El modelo de Empresas B gana protagonismo con proyecciones climáticas que podrían acelerar la transición ecológica. Foto: iProfesional.

Empresas B, más que reducción de emisiones

El modelo de las Empresas B no se limita a reducir emisiones de carbono, sino que incorpora múltiples criterios de sostenibilidad integral:

  • Circularidad en los procesos productivos
  • Inclusión social y condiciones laborales dignas
  • Transparencia en la gestión corporativa
  • Participación comunitaria activa

Según B Lab, esta combinación explica por qué los resultados climáticos de estas empresas tienden a ser más consistentes que los de compañías que abordan la sostenibilidad solo desde una dimensión ambiental o reputacional.

Su relevancia para América Latina

Para América Latina, el modelo adquiere especial relevancia en contextos marcados por desigualdad, inestabilidad macroeconómica y alta vulnerabilidad climática.

Diversos estudios regionales muestran que las empresas certificadas en el continente ya presentan avances ambientales, mejores condiciones laborales y procesos participativos.

Estas prácticas ofrecen una hoja de ruta posible para articular rentabilidad, resiliencia y justicia social en la región.

El informe destaca que la replicabilidad del modelo es alta y no depende únicamente de grandes inversiones, sino de decisiones de gestión estratégicas.

Los desafíos y perspectivas de estas empresas

El estudio reconoce que ninguna empresa —ni siquiera las Empresas B— opera hoy plenamente dentro de los límites planetarios.

También advierte sobre desafíos clave: la necesidad de expandirse sin perder rigurosidad, mejorar la medición de impacto y el rol de la regulación para evitar greenwashing.

La conclusión de B Lab es clara: el modelo B no es una solución total, pero sí una herramienta concreta que muestra evidencias de impacto medible.

«El modelo B Corp aparece como un ejemplo tangible de que es posible producir y crecer bajo reglas distintas«, señala el informe.

Para quienes trabajan desde la economía del triple impacto, la propuesta ofrece un mensaje práctico: cambiar la lógica de negocios puede incidir en la trayectoria climática global.

En un momento de creciente urgencia climática, la pregunta ya no es si este enfoque es posible, sino cómo acelerar su adopción masiva para multiplicar sus efectos.

AlertAR: cómo funciona el nuevo sistema de alerta temprana de emergencias para catástrofes en Argentina

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Argentina implementó esta semana AlertAR, un sistema de alerta temprana de emergencias ante catástrofes.

Este enviará mensajes directos a todos los teléfonos móviles ubicados en zonas afectadas por catástrofes naturales y otras crisis.

La tecnología permite avisar a la población sin necesidad de aplicaciones ni registros previos.

El Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) y el Ministerio de Seguridad anunciaron este martes la puesta en marcha del proyecto.

El sistema se implementará con una inversión de $12.000 millones del Fondo del Servicio Universal.

Estos recursos cubrirán la adquisición, instalación y operación de la infraestructura tecnológica necesaria.

El CONICET anticipó las inundaciones en Bahía Blanca
El sistema de alerta temprana enviará mensajes directos a todos los teléfonos móviles ubicados en zonas afectadas por catástrofes naturales y otras crisis.

Tecnología Cell Broadcasting: cómo funciona el sistema de alerta temprana y masiva

El sistema de alerta temprana de emergencias se basa en Cell Broadcasting (CB).

Este es un estándar internacional que transmite mensajes simultáneos a todos los dispositivos móviles dentro de un área geográfica específica.

A diferencia de los SMS tradicionales, esta tecnología difunde el mismo mensaje desde una antena celular a todos los teléfonos conectados.

La tecnología no requiere que los usuarios se registren ni entreguen datos personales.

Basta con tener el móvil encendido y bajo cobertura para recibir las alertas. El sistema funciona independientemente de la operadora telefónica utilizada.

Entre las ventajas principales se destacan:

  • Cobertura inmediata y simultánea a todos los dispositivos en el área designada
  • Privacidad garantizada: no se recopilan datos personales ni ubicación de usuarios
  • Sin aplicaciones ni suscripciones requeridas
  • Compatibilidad con redes 2G, 3G, 4G y 5G
  • Funcionamiento incluso con saturación de red o sin datos móviles

Implementación y funcionamiento del sistema

El Ministerio de Seguridad Nacional será el beneficiario directo del sistema de alerta temprana de emergencias.

Cuando la cartera detecte una emergencia, redactará el mensaje y lo enviará a través del sistema CB.

La transmisión llegará desde las antenas de telefonía móvil a todos los dispositivos en el área afectada.

Los usuarios recibirán una notificación en sus celulares que puede interrumpir llamadas en curso.

El mensaje exige lectura antes de desaparecer de la pantalla, garantizando que la información crítica sea visualizada.

La ejecución del proyecto se realizará mediante convenios específicos con prestadores de servicios móviles y proveedores especializados.

El documento oficial establece un plazo de duración de 36 meses, con posibilidad de prórroga.

La app para "mapear" la contaminación sonora.

Alcance y aplicaciones del sistema AlertAR

AlertAR permitirá alertar a la población frente a desastres naturales, emergencias meteorológicas extremas y advertencias de seguridad pública.

La exministra de Seguridad Patricia Bullrich, quién dejó su cargo para asumir como senadora, destacó la importancia de la iniciativa.

«AlertAR, un paso histórico para cuidar a los argentinos. Ante cualquier emergencia, un sistema de alerta que llega directo a cada teléfono, esté prendido o apagado, rápido y masivo», aseveró.

El Ministerio de Seguridad enfatizó que se trata de «un cambio de paradigma».

«Una herramienta moderna, directa y masiva creada gracias al trabajo conjunto del Ministerio de Seguridad Nacional, la AFE, la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, el ENACOM y las empresas de telecomunicaciones», detallaron

La tecnología posiciona a Argentina en la vanguardia regional en materia de alertas tempranas y gestión de emergencias.

La solución es comparable a otras adoptadas en Chile para terremotos y Estados Unidos para huracanes.

El sistema también podrá utilizarse para búsquedas urgentes como Alerta Sofía.