Según el Observatorio de Residuos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), en Argentina se generan más de 11 millones de toneladas de basura por año. Para dimensionarlo: equivaldría a llenar más de 1.100.000 camiones, que alineados cubrirían la distancia entre Buenos Aires y Bogotá.
Buena parte de estos residuos podría reinsertarse en el sistema productivo si existieran procesos eficientes de recuperación, rediseño y reutilización. En este escenario, la economía circular deja de ser una opción y se convierte en una necesidad estructural.
El cartón como protagonista de la transición circular
Por sus propiedades, el cartón se posiciona como un actor clave en la economía circular. Es renovable, reciclable y versátil, capaz de proteger productos, comunicar atributos de marca y adaptarse a distintos formatos de empaque.
En Smurfit Westrock Argentina, cerca del 90 % de los empaques contienen material reciclado y son 100 % reciclables, resultado de una estrategia corporativa centrada en transformar el ciclo de vida del cartón en un sistema virtuoso.

Tecnología e innovación: el nuevo rostro del packaging
La verdadera transformación ocurre cuando la sustentabilidad se potencia con innovación. La incorporación de tecnologías avanzadas como:
- Control de calidad digital
- Análisis predictivo de desempeño
- Diseño estructural inteligente
Esto permite desarrollar empaques más resistentes, eficientes y personalizados, reduciendo el uso de recursos y minimizando el desperdicio. La digitalización aplicada al packaging es una herramienta poderosa para redefinir el uso de materiales desde el diseño hasta su trazabilidad en toda la cadena de valor.
Circularidad con enfoque sistémico: el rol de todos los actores
Para que el cartón deje de ser un residuo y se consolide como recurso, es indispensable una mirada integral. La economía circular requiere del compromiso conjunto de:
- Gobiernos, que deben promover políticas públicas y sistemas de recolección diferenciada
- Empresas, que deben invertir en diseño responsable y procesos sostenibles
- Consumidores, que deben adoptar hábitos de consumo consciente
- Comunidades, que deben participar activamente en la gestión local de residuos
Convertir un residuo en recurso es una forma de ver el mundo. Y el cartón, bien gestionado, diseñado e integrado en procesos innovadores, es prueba de que la economía circular es la realidad.



