El intendente Leonardo Boto confirmó la clausura definitiva de “La Quema”, el basural a cielo abierto más grande del país y uno de los principales focos de contaminación en Luján durante más de cinco décadas. La decisión marca un cambio de estrategia respecto al proyecto original del Centro Ambiental, que quedó inconcluso tras la suspensión del financiamiento del BID.
Para cumplir con la promesa de cerrar el basural, el municipio resolvió enviar las más de 100 toneladas diarias de residuos al CEAMSE, construyendo una planta de transferencia en una cantera cercana a la autopista 5.
Reacciones encontradas
La clausura fue celebrada por los vecinos que históricamente sufrieron la contaminación, pero también generó dudas y resistencias:
- Recicladores informales: temen perder su fuente de subsistencia y evalúan medidas de protesta. La gestión local promete incluirlos en programas de reciclado y promoción ambiental.
- Vecinos cercanos a la planta de transferencia: iniciaron asambleas para impedir que los residuos sean depositados cerca de sus casas, aunque el municipio aclaró que la operatoria es exclusivamente logística y no implica acumulación de basura en Luján.
Contexto judicial y político
El proyecto del Centro Ambiental había cosechado amplio respaldo social e institucional, incluyendo la Iglesia y organizaciones locales. Sin embargo, oposiciones judiciales de empresarios y el cambio de gobierno nacional frenaron la obra, obligando al municipio a buscar alternativas.

El problema de los basurales en Argentina
El caso de Luján refleja una problemática nacional: existen más de 5.000 basurales a cielo abierto en el país.
- Impacto ambiental: generan lixiviados que contaminan napas y emiten metano, responsable del 4-5% de los gases de efecto invernadero nacionales.
- Salud pública: provocan enfermedades respiratorias y dérmicas en poblaciones cercanas debido a quemas constantes y proliferación de plagas.
- Contexto social: miles de personas trabajan en condiciones insalubres como recuperadores informales.
- Gestión deficiente: el bajo nivel de tratamiento de residuos perpetúa la expansión de estos focos de contaminación.
Un nuevo capítulo para Luján
El cierre de “La Quema” representa un avance histórico en la lucha contra la contaminación, pero abre interrogantes sobre la inclusión social de los recicladores y la aceptación vecinal de la planta de transferencia. La comunidad se encuentra entre la celebración por el fin de un flagelo ambiental y la resistencia frente a nuevas incertidumbres.
La clausura del basural de Luján es un paso decisivo hacia una gestión más responsable de los residuos, aunque el consenso inicial parece haberse fracturado. El desafío será combinar logística eficiente, justicia social y transparencia ambiental para que este cierre no sea solo simbólico, sino el inicio de una verdadera transformación en la gestión de residuos en Argentina.



