El puerto de Mar del Plata implementó con firmeza el nuevo Reglamento de Gestión de Residuos de Buques.
Una normativa que ya entró en vigor en Terminales 2, 3 y la Escollera Norte, con el objetivo de fortalecer las prácticas de sostenibilidad ambiental portuaria.
Se trata de una medida inédita y que busca también ser ejemplificadora para el resto de los puntos costeros.
Qué exige el reglamento de residuos en el puerto de Mar del Plata

El nuevo reglamento, entre los puntos principales, exige:
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Clasificación obligatoria a bordo en dos categorías principales: residuos húmedos/orgánicos y secos/reciclables
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Uso de contenedores diferenciados con tapa hermética y señalización retrorreflectante, suministrados por empresas autorizadas, garantizando seguridad operativa y ambiental.
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Límite estricto de tiempo: los residuos no pueden permanecer más de 6 horas en el muelle una vez retirados de los buques. Si se excede, se aplican multas inmediatas a buques o transportistas.
Un cambio de cultura completo
Lejos de ser una mera formalidad administrativa, la medida apunta a reducir la contaminación marina y costera y a generar hábitos permanentes de cuidado ambiental dentro de la comunidad marítima.
Desde el Consorcio Portuario Regional Mar del Plata (CPRMDP) subrayan que las sanciones, como multas económicas, posibles compensaciones ecológicas e incluso la inhabilitación de buques, serán tan importantes como la concientización.
El objetivo final es que cada operador vea en la correcta separación y entrega de residuos un eslabón más de la cadena productiva, y no un obstáculo.
Por otra parte, para que las nuevas reglas no queden en el papel, el puerto reforzó sus mecanismos de control y supervisión.
Inspectores ambientales verifican que los residuos no superen tiempos máximos de permanencia en muelle y que la documentación de transporte sea trazable de extremo a extremo.
Con ello, la ciudad de Mar del Plata se alinea a los estándares internacionales de gestión ambiental portuaria y a los compromisos del Convenio MARPOL 73/78. Se dio un paso que, según fuentes del sector, mejora la competitividad frente a mercados que exigen certificados de sustentabilidad para los productos pesqueros.
La puesta en marcha del reglamento no solo blinda al Puerto de Mar del Plata contra futuros daños ambientales. También envía una señal a otros puertos argentinos que todavía operan sin lineamientos específicos para los residuos de buques.

Con más de 300 embarcaciones pesqueras que ingresan cada mes en temporada alta, la experiencia marplatense se perfila como caso testigo de cómo una gestión ambiental rigurosa puede convivir con la actividad industrial. Al mismo tiempo, esto eleva la reputación de todo el complejo portuario.



