Microplásticos: qué son y cómo nos afectan?

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Los microplásticos son partículas de este material, generalmente de cinco milímetros o menos, que incluso llegan a ser imperceptibles. Se originan por la degradación de diferentes productos plásticos, sobre todo en el agua.

De acuerdo con la consultora energética Vatios Verdes, los principales productos de los que estos provienen son: cosméticos, ropa, neumáticos de automóviles y plantas de tratamiento residuales, entre otros.

El científico marino Richard Thompson fue quien los bautizó como “microplásticos”. Esto fue luego de haber encontrado montones de trozos de plástico en una playa inglesa en 2004.

Estas partículas se subdividen en dos grupos:

  • Los primarios, que fueron creados originalmente en el tamaño en que se encuentran, y están presentes en detergentes y cremas exfoliantes.
  • Los secundarios se originan a partir de la degradación de productos con dicho material y con frecuencia llegan al agua al momento de lavar ropa o alfombras sintéticas.

Algunos de los microplásticos secundarios más comunes son los provenientes del Polietileno (PE), Tereftalato de Polietileno (PET) y Polipropileno (PP).

“Los microplásticos son absorbidos por múltiples organismos y especies animales, en especial las marinas, ya que el agua es uno de los destinos más comunes que estas partículas siguen”, explicó el doctor Mario Rivera.

Comenzaron a aparecer en las vísceras de los peces y mariscos, lo que puso en tela de juicio la seguridad de los alimentos que provenían del océano.

En 2017, un grupo de científicos belgas anunció que las personas que consumían mariscos de manera regular podrían estar ingiriendo hasta 11 mil partículas de plástico en tan sólo un año.

Las partículas presentes en los animales no sólo están poniendo en juego las economías de varios países, sino también la salud humana.

Esto señala un estudio sobre el Impacto de la Contaminación por Microplásticos en Peces de México, realizado por GreenPeace.

Humanos con microplásticos

Desde que en marzo del 2021 se publicó un estudio en el que investigadoras de la Universidad Libre de Ámsterdam encontraron partículas de plástico en la sangre humana, la comunidad científica puso el foco de atención en este tema.

“Dada la posible exposición crónica a los microplásticos a través de nuestra dieta o por la exposición a aire contaminado se podría alterar nuestro equilibrio intestinal y por lo tanto nuestra salud”, añadió Mario Rivera.

Desde entonces, una ola de estudios ha demostrado la presencia de estas partículas en el organismo de los seres humanos. Sin embargo, uno de los más relevantes fue el que publicó la Universidad Rovira i Virgili, en Tarragona, España.

El estudio ponía sobre la mesa la deformación de membranas celulares y las afectaciones que pueden traer los microplásticos para su funcionamiento.

El investigador Vladimir Baulin, fue quien descubrió la presencia de estas partículas después de haber realizado una serie de análisis.

Uno de ellos consistió en tomar muestras de tejidos de pacientes sometidos a cirugía, de los cuales 11 (de 13) resultaron tener presencia de microplásticos.

Una de las partículas más presentes en las personas estudiadas fue el polipropileno, el cual si es expuesto a altas temperaturas produce gases tóxicos que son absorbidos por órganos como los pulmones.

Fue entonces que la presencia de estas partículas dentro del organismo de los seres humanos y de los animales ya era una realidad. Pero, ¿debería preocuparnos?

Más plástico, menos salud

La combinación de los ingredientes con los que los plásticos cuentan resulta en una fórmula tóxica para los seres humanos. Además, algunos de ellos no están regulados.

De acuerdo con un estudio realizado por la Sociedad Química Estadounidense, más de 2 mil 400 de los materiales utilizados para la elaboración de plásticos son potencialmente tóxicos para la salud humana.

“Tener un material tan nocivo y de lenta degradación dentro del cuerpo trae innumerables daños a la salud, los cuales pueden ir desde una inflamación hasta la muerte”, puntualizó Rivera.

Según señala el Centro de Derecho Ambiental Internacional en su estudio El Plástico y la Salud, una de las afectaciones que pueden traer estas partículas es la genotoxicidad.

Otro de ellos es el daño oxidativo, el cual conlleva un envejecimiento prematuro (aparecen arrugas y la piel se torna áspera). También como problemas de memoria (el cerebro comienza a tener un funcionamiento deficiente e inician los olvidos repentinos).

“Si bien los microplásticos pueden tener diferentes afectaciones, sin duda una de las más graves es que pueden propiciar enfermedades como el cáncer. Entre ellos el de mama y el de próstata”, comentó.

En cuanto al cáncer de mama, investigadores de la UNAM, desarrollaron un estudio en el que encontraron una relación entre este padecimiento y moléculas de plástico como el BPA y los ftalatos.

Asimismo, un estudio de la Università Politécnica delle Marche, en Italia, demostró que la leche materna ya contenía microplásticos.

En él, la especialista encargada alerta a la población sobre la extrema vulnerabilidad que tienen los bebés ante esta situación.

“Hay que tener en cuenta que no todas las afectaciones que traen son internas. La inflamación crónica y la necrosis también pueden hacerse presentes”, añadió Rivera.

¿Y la salud de los animales?

Muchas veces sólo se piensa en el bienestar de los seres humanos y se deja de lado la de los animales y los demás seres vivos del planeta.

¿Pero qué pasa con los animales que tienen microplásticos en el cuerpo?

Hoy en día las especies marinas son de las que más corren riesgo por la gran cantidad de residuos plásticos que llegan a los océanos.

En la actualidad, más de la mitad de las mantarrayas, dos tercios de los tiburones y más de una cuarta parte de las ballenas barbadas figuran como especies en peligro de extinción por la enorme cantidad de microplásticos que ingieren.

Según datos del estudio “Microplásticos: no es un pequeño problema para la megafauna de alimentación por filtración”, realizado por la Fundación Megafauna Marina.

La misma investigación señala que gran parte del riesgo por el que estas especies consumen tal cantidad de partículas es debido a su método de alimentación ya que consiste en aspiración de agua.

Pero los animales terrestres también cuentan con una gran cantidad de estas partículas dentro de su organismo.

Científicos de la Universidad Libre de Ámsterdam analizaron una muestra de animales de ganado entre los que se encontraban vacas, cerdos, entre otros. Los investigadores encontraron que el 75% presentaban microplásticos en sus muestras de sangre.

Asimismo, el análisis señala que una de las principales causas por las que los animales de ganado tienen este material en su organismo. Es porque la mayoría de son alimentados con residuos industriales, los cuales están llenos de plásticos y otros residuos.

Sin embargo, hoy en día, los animales de compañía como perros y gatos, también son víctimas de los microplásticos.

El descubrimiento se le acuña a la investigadora portuguesa Joana Prata, quien en septiembre del 2022 demostró las afectaciones al sistema nervioso y respiratorio que los microplásticos traen a las mascotas.

¿Qué nos espera?

Aunque hoy en día el mundo está inundado de plásticos y de otros residuos, aún hay tiempo de actuar para combatir esta problemática.

“Una de las alternativas es reducir el consumo de productos plásticos como botellas, bolsas o contenedores”, comentó Mario Rivera.

Por su parte, la empresa AquaTeam Balear también publicó algunas estrategias que se pueden seguir desde el hogar:

  • Lavadora siempre llena: Poner la lavadora al tope de su capacidad reduce el roce entre prendas y por tanto se evita la generación de micropartículas plásticas que se generan por la fricción.
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