Limpiar los océanos de plásticos comienza en tierra firme. La ONG Clean Ocean centró su acción en el río Las Vacas, uno de los más contaminados del mundo, ubicado en Guatemala. Allí, cada día se extraen hasta 40 toneladas de basura.
Este afluente arrastra aguas negras, residuos plásticos, ropa y hasta desechos humanos, antes de desembocar en el mar. El impacto ambiental es grave, no solo por la contaminación acuática, sino también por los riesgos a la salud pública.
Para detener este flujo de contaminación, Clean Ocean instaló barreras recolectoras que filtran la basura flotante. Estas estructuras metálicas capturan residuos antes de que lleguen al océano, con resultados efectivos de hasta un 90%.
Los residuos extraídos no se desechan: se clasifican y reutilizan en productos de consumo. Algunos plásticos recogidos en Las Vacas fueron transformados incluso en discos de vinilo.

Contaminación plástica en Guatemala: un problema creciente
Guatemala enfrenta una grave crisis ambiental por la acumulación de residuos plásticos. Cada año, miles de toneladas de basura terminan en sus ríos y lagos, con un impacto directo en la biodiversidad y la salud humana.
El sistema de gestión de residuos es limitado, y gran parte de la basura generada no se recicla ni se dispone adecuadamente. Esto provoca que ríos como Las Vacas se conviertan en canales de desechos hacia el mar.
Además de afectar los ecosistemas acuáticos, la contaminación plástica bloquea drenajes, contamina fuentes de agua potable y contribuye a enfermedades. El problema exige acciones urgentes desde el Estado, la industria y la ciudadanía.
En este sentido, la iniciativa de la ONG Clean Ocean demuestra que actuar sobre los ríos es clave no solo para la salud de los afluentes, sino también de los océanos. Además, fomenta modelos circulares que convierten la contaminación en recursos útiles y sostenibles.



