En Argentina se generaron en el último año alrededor de 25 millones de toneladas de residuos industriales, pero apenas el 4% fue gestionado por tratadores habilitados y derivado a procesos de valorización, tratamiento o disposición final segura. El resto, más del 90%, terminó en basurales a cielo abierto o en circuitos informales, lo que explica la expansión de estos focos de contaminación en todo el país.
La magnitud del problema
Según la Subsecretaría de Ambiente de la Nación y el COFEMA, existen entre 5.000 y 5.400 basurales a cielo abierto en Argentina. Allí los desechos se mezclan, se queman y se filtran hacia el suelo, las napas y el aire sin ningún tipo de contención, generando riesgos sanitarios y ambientales que afectan directamente a millones de personas.
La Cámara Argentina de Tratadores y Transportistas de Residuos Industriales y Especiales (CATRIES) advierte que estos sitios representan un retroceso ambiental y un riesgo para las comunidades cercanas. El relevamiento realizado junto al Observatorio de Residuos Peligrosos de la UNR y la UBA confirma que solo el 8,5% de las empresas contrata servicios habilitados para el tratamiento de sus desechos.
Claudia Kalinec, presidenta de Catries, señaló: “La existencia de miles de basurales a cielo abierto es el síntoma más claro de un sistema de gestión de residuos que necesita un cambio de paradigma urgente. No se trata solo de limpiar un predio o cerrar un sitio, se trata de cambiar la lógica con la que el país maneja sus desechos”.

Provincias más afectadas
La expansión de los basurales se observa en todo el territorio:
- Santa Fe: cerca de 400 basurales a cielo abierto.
- Buenos Aires: casos emblemáticos como el histórico basural de Luján, cerrado en 2021, y los vertidos clandestinos en José León Suárez.
- NOA: más de 600 basurales informales en Jujuy, Salta y Santiago del Estero.
- Tucumán: críticos basurales en el área metropolitana de San Miguel, con más de 1.600 toneladas diarias sin condiciones sanitarias.
- Entre Ríos: Concordia figura como punto crítico en informes del BID por volumen y cercanía urbana.
Riesgos ambientales y sanitarios
En los basurales informales se mezclan residuos domiciliarios, industriales y peligrosos, generando:
- Lixiviados tóxicos que contaminan el suelo y las napas.
- Emisiones de metano que contribuyen al cambio climático.
- Quemas a cielo abierto que liberan dioxinas y furanos, altamente nocivos para la salud humana.
Rellenos sanitarios: una alternativa segura
En contraste, Argentina cuenta con unos 70 rellenos sanitarios habilitados, concentrados en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Tucumán. Estas instalaciones ofrecen:
- Impermeabilización de celdas para evitar contacto con el suelo.
- Sistemas de captación y tratamiento de lixiviados.
- Monitoreo permanente de napas y calidad ambiental.
Kalinec explica: “La celda de un relleno sanitario es un compartimiento cubierto con una membrana que impide el contacto directo del residuo con el suelo. También tiene un sistema de recolección de lixiviados para su tratamiento. Todo el predio opera bajo normas ambientales, con monitoreo diario y fiscalización constante”.
Argentina enfrenta un doble desafío: reducir la generación de residuos en origen e impulsar un sistema de gestión integral con separación, reciclaje, valorización y disposición segura. La brecha entre los más de cinco mil basurales informales y los 70 rellenos sanitarios habilitados evidencia la urgencia de avanzar hacia modelos que prioricen la salud pública y el cuidado ambiental.



