El desarrollo estuvo a cargo del INTI y la pyme salteña Alma de Quinoa S.A.S. Es una alternativa nutritiva, apta para intolerantes a la lactosa y que permite el desarrollo de productos con agregado de valor regional.
El reemplazo del 20% del consumo de carne roja podría reducir a la mitad las emisiones de dióxido de carbono y la deforestación provocada por la ganadería.