Menos del 15% de los US$2,4 billones en gasto de los gobiernos para respaldar la recuperación económica posterior a la pandemia se han destinado a inversiones en energía limpia.
Un tratado internacional para limitar su producción y regular su ciclo de vida, nuevos materiales biodegradables y métodos de reciclado y la economía circular se perfilan como soluciones.