La propuesta, ideada por un vecino, le permitirá a la ciudad contar con un espacio para que los dueños puedan depositar los cuerpos de sus mascotas con respeto, y no "tirarlos como basura" en un relleno sanitario.
Se celebró por primera vez en 1908. Sin embargo, se tiende a asociar con el fallecimiento de Dr. Ignacio Lucas Albarracín en 1926, impulsor de la celebración.
La norma obliga a los comerciantes a tenerlos en condiciones acordes a su especie y a instruir a los compradores sobre los cuidados que requiere cada especie.