La científica marina Deborah Osterhage explicó que estas criaturas pertenecían a la familia Magnapinnidae, un grupo de calamares de aguas profundas que tienen aletas grandes y brazos y tentáculos extremadamente largos y delgados.
Pesaba 35 kilos y medía 1,50 metros. La especie fue descubierta en 1788 y su carne es considerada una exquisitez aunque su venta está prohibida en Europa para conservar la especie.
El sorprendente hallazgo de peces que resisten sequías impactó a vecinos del sur del Conurbano bonaerense, quienes descubrieron a la especie que habita un humedal que intentan que sea declarado reserva natural.