La iniciativa está liderada por un grupo de jóvenes mendocinos (argentinos) que proponen una especie de madera plástica para evitar la tala de más de un millón de árboles.
Un tratado internacional para limitar su producción y regular su ciclo de vida, nuevos materiales biodegradables y métodos de reciclado y la economía circular se perfilan como soluciones.